El Sicad II y el punto 11 de Lorenzo Mendoza

Por Redacción.- La economía sigue sin avanzar. La maquinaria no se pone en movimiento. Persiste no solo la escasez de divisas. La confianza es el asunto mayor.


     Por Redacción.- Lleva tiempo ya el Sicad II.  Pero no terminan las tantas vueltas que han abonado las dudas en torno a la pericia de los responsables de la política económica. Pues siguen los problemas. Una cosa es asignar divisas y la otra, entregar. Los índices de desabastecimiento siguen montados arriba. Igual que la inflación. Y ahora, los números de la pobreza. Que suben.

    Supongamos que es verdad lo dicho por Nicolás Maduro y Rafael Ramírez, quien funge de nuevo jefe de la economía: hay dólares suficientes y, en consecuencia, se le podrá doblegar la cerviz al dólar paralelo que, de hecho, venía bajando, quedándose en un rango. Casi no se habla de él. Pero existe.

    Y supongamos que las divisas por fin vayan dirigidas a que las empresas paguen deudas atrasadas con los proveedores internacionales, importen insumos y materias primas, y así se ponga movimiento la maquinaria de la producción con el fin de combatir la escasez e inflación.  Esto lo vienen repitiendo. Sin embargo, las empresas se siguen quejando. La deuda con los proveedores continúa. Y la maquinaria no se mueve.

    De hecho, el primer punto de los 12 propuestos por el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, en la primera reunión de empresarios con el gobierno en el Palacio de Miraflores apunta hacia la necesidad de “incrementar la producción nacional para combatir la escasez y las colas. El sector privado debe recibir los insumos y las materias primas en forma oportuna y suficiente. El Estado debe garantizar y crear las condiciones para que esto sea posible”.

   ¿Y después? ¿Qué pasará después de que las empresas vuelvan a producir y a crecer? Y vuelvan a obtener ganancias. Y vuelvan a competir. Y llenen los anaqueles con productos. Y se monten en nuevas inversiones, etc. ¿Qué pasará? ¿Serán expropiadas? ¿Serán robadas? ¿Qué hará el gobierno de Maduro? Por lo pronto parece que no. Por lo pronto parecen reconocer que necesitan al sector privado. Por lo pronto reforman la ley que compete a los centros comerciales. Por lo pronto hay señales de que se devolverán algunas fincas confiscadas. Parece. Sí, parece que se decantan por el modelo de economía mixta.

    Pero las preguntas no son gratuitas. El temor existe. El problema no son solamente las divisas. El problema no es producir sino la garantía de que la empresa privada tenga vigencia y no corra riesgos. Las tales mesas de diálogo con el sector privado convocadas por el gobierno no despejan la duda. De hecho, en la primera jornada presidida por el vicepresidente Jorge Arreaza, este le decía a los empresarios -de entrada, en la introducción- que el socialismo no tendría retorno y que el polémico Plan-Ley de la Patria, tampoco.  En el momento en que Arreaza señalaba aquello, la cámara de televisión enfocó a Lorenzo Mendoza. ¿Casualidad?

    Tal vez no. Pero lo cierto es que ese fue el día que Mendoza propuso los 12 puntos. Un cuerpo de propuesta en su mayoría de corto y mediano plazo: deudas, materias primas, dólares, situación de las empresas estatales, política de precios, exportaciones y combate de la inflación.

    Sin embargo, sobresale el punto 11. No por ser casi el último es el menos importante. Este reza: “Garantizar los derechos de propiedad de todos los venezolanos para que quienes inviertan en Venezuela puedan hacerlo con confianza”.

    Aquí está  la clave. La historia reciente confirma que ni siquiera la boliburguesía a la cual Chávez estimuló desde 2003 cuando estaba en peligro de perder el poder, contó con garantías de permanencia. Muchos de sus actores fueron descabezados y sus empresas tomadas de un plumazo. Esto no ha cambiado pues el principio que rige, lo dijo Chávez y ahora Maduro lo dice, es que permanecerá la propiedad privada subordinada al proyecto. Una subordinación que implica el silencio, sin derecho a opinar sobre las políticas que le afecten y le incumben. ¿Qué garantías tiene la boliburguesía madurista de Globovisión y Ultimas Noticias, por ejemplo? Ninguna según vengan los titulares y los avances noticiosos.

    El llamado de diálogo de hoy es una necesidad gubernamental, apurado por la crisis; crisis reconocida  por el presidente del Banco Central, Nelson Merentes. Los empresarios también han asistido a los encuentros  apurados por la emergencia, algunos al borde de la quiebra y otros al borde del cierre técnico de las empresas. ¿Pero y el punto 11? A la par del reclamo de medidas coyunturales no hay que perder el foco de que sin propiedad privada –grande, mediana o pequeña- el país no avanzará. Escuchen a Mendoza. Y si no hay garantías, como dice Mendoza, no habrá confianza.