Todos los factores juegan contra Maduro

Por Redacción.- ¿Podrá Maduro con el contexto de una pésima gestión? Los números comienzan a no cuadrarle. Ni los de la economía ni los de las encuestas.


Por Redacción.- Maduro ya no puede vender esperanza. Su última oferta es un organismo contra el delito importado. Su nueva oferta es más de aquello del salvar el planeta. Ya  todo presenta fisuras. El problema eléctrico que decía que lo tenía resuelto se extiende,  sin contar que el tema de la inseguridad lo acorrala. Este es el gobierno de Maduro. Agotado. En poco más de un año.

Luego hay que contar con otra suerte de juego. ¿A quiénes conviene que Maduro siga  o se consolide como líder?  ¿A quiénes dentro del chavismo y su periferia? Vamos aproximarnos a ello:

1.      Los bolioperadores. Los seudobanqueros. La boliburguesía defenestrada. Todos ellos eran aliados pasivos o activos de Chávez. Ya no lo son de Maduro. Hay nuevos actores. Nuevos aliados del dinero. Los que compran medios, por ejemplo. Claro. Pero los otros apuestan por encontrar sustituto dentro del chavismo.

2.      Los testaferros. En vista del ejemplo de todos los fugados, pesa sobre ellos una gran presión. Quieren entregar cuentas para trabajar de manera abierta, bien con los dueños del dinero, o con nuevos socios. Bajo el esquema actual,  hay testaferros que corren peligro. Y la plata también. En Estados Unidos se siente la presión.

3.      Los bolifuncionarios. Dos testaferros de carne y hueso hablan del drama de los bolifuncionarios. Tener plata y no pueden gozarla. Apenas se muestran, comienzan las críticas.

4.      Los pequeños propietarios. Los de los barrios. Los de las medianas ciudades. Los que se beneficiaron con el boom de 2004-2008. Los que creyeron en 2009 que les vendría su turno. Los que se la jugaron con Chávez. A muchos se les adeudan contratos en alcaldías y gobernaciones, y no pueden cobrar. Otros montaron ferreterías a las que no les llegan los materiales y si les llegan tienen que pagar cupos extras de cabillas, etc. Otros son propietarios de inmuebles. De pequeños terrenos. Y temen. Y luego son los más débiles ante la crisis. La gran crisis económica que está en desarrollo, como una bola de nieva.

5.      La dirigencia. Hay la que le era leal completamente a Chávez. Otra tiene sus aspiraciones, sin serle desleal. Pero a estas alturas, ya no es un asunto de lealtad. Es de poder. Y de turno. Del turno de los jefes de cada grupo. Y en el chavismo ya es imposible esconder las tendencias.

6.      Los militares. Con un poco de garantía en el futuro –que las tienen- les convienen los aires de renovación. Pero estos militares siempre son un misterio.

7.       La burocracia. El problema es triple en el gobierno. Incapacidad, y cansancio porque el cansancio de los incapaces es triple. No hay duda de los que se sienten presos del proceso.  Muchos están conscientes de que han puesto la torta.

8.      En el PSUV. El partido se transformó en una maquinaria de poder. Y como tal, se mueve. Se acusan. Se señalan. Ya muchos plantean la necesidad de avanzar en la estructura interna, y plantar cara a la situación nacional. Viene el Congreso. Momento de definiciones. Los que tratan de restarle importancia a los resultados de San Cristóbal y San Diego están equivocados. Reciben críticas de adentro. El chavismo puso la torta en esas elecciones. El PSUV y los aliados. Todos juntos. Y dos gobernadores, Vielma Mora y Francisco Ameliach, del flanco militar.

9.      Hay quienes se sienten con suficiente poder no para plantarle cara a Maduro sino para controlar el aparato. Las peleas internas son parte de esa expresión.

10.  Los cubanos. A veces se pone en duda la lealtad de los cubanos. Ellos reclaman lealtad revolucionaria. Aunque son más pragmáticos que ninguno. Entienden la crisis que se cierne sobre Venezuela. Ya bastante dinero corrió para La Habana. Ahora, con las reformas en Cuba, los recursos vendrán de otra parte. Chávez los ayudó durante 10 años a darle soporte a su transición. El resto puede ser historia. En 2002, cuando se creía que Chávez salía del poder, hubo contactos para evitar retaliaciones futuras contra Cuba del nuevo gobierno que se instalara en Miraflores.