La importancia del libre comercio en el progreso económico

Por Gustavo Sánchez Guerrero.- (Madrid).La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), en avanzado estado de negociación sería el mayor Tratado de Libre Comercio en la historia comercial al reunir economías que representan el 60% del PIB mundial, el 33% del comercio de bienes y el 42% del de los servicios.


Por Gustavo Sánchez Guerrero. (Madrid).- El libre comercio forma parte de las políticas económicas acertadas que explican en parte el progreso social y el desarrollo económico que muestran los países de bienestar, lo contrario, el proteccionismo estatista  que ha desbastado naciones enteras corolario del subdesarrollo que les caracteriza.

El libre comercio ha tenido rivales en  tiempos modernos, el mercantilismo en el siglo XIX, posteriormente, el comunismo soviético y los países satélites de Europa del Este. Más adelante, la sustitución de importaciones  en los años 50 del siglo pasado por recomendación de la fracasada CEPAL, Venezuela la asume tardíamente, en los años sesenta, bajo la conducción del Estado con el apoyo de la “burguesía empresarial” que recibe un mercado interno cautivo sin riesgo alguno más los beneficios derivados de la protección arancelaria, crediticia y fiscal que se les otorga de manera abundante y sin contraparte alguna. El Estado igualmente se hace empresario con los resultados conocidos: fracaso y dispendio  de los ingresos públicos y más deuda externa. En fin, todas estas malformaciones explican que la región en general y, Venezuela en particular, no dispongan en abundancia de emprendedores en términos schumpenterianos.    

El Tratado de Libre Comercio se acrecienta como facilitador del libre comercio y la libertad de  capitales y de mano de obra. La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), en avanzado estado de negociación sería el mayor Tratado de Libre Comercio en la historia comercial al reunir economías que representan el 60% del PIB mundial, el 33% del comercio de bienes y el 42% del de los servicios; las inversiones de E.E,U.U. en la Unión Europea son tres veces mayores que las inversiones de E.E.U.U. en toda Asia y las de la Unión Europea en E:E:U:U: son ocho veces mayores que la suma de las inversiones de la Unión Europea en India y China.       

A nuestros días, lo cierto es el Tratado de Libre Comercio de América entre los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México en vigencia el primero de enero de 1994, que por su dimensión transciende en lo político y comercial lo suscrito en la región, a ello se suma el Tratado de Libre Comercio que suscribe Chile  con la Unión Europea y los Estados Unidos en los años 2003 y 2004; nace la Alianza del Pacifico, bloque comercial de ámbito subregional conformado por Chile, Colombia, México y Perú, considerado un modelo pionero de integración, que en conjunto representa el 40% del PIB Latinoamericano. Por su parte, Colombia y Perú suscriben Tratados de Libre Comercio con los E.E.U.U. que Chávez considera perjudiciales a los intereses de Venezuela en la medida que él por trasnochos “ideológicos” considera que cualquier TLC es una suerte de “ALCA empaquetado…”, así pues, en reunión con sus colegas de Bolivia, Paraguay y Uruguay, el 19 de abril de 2006, anuncie la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), bloque subregional con un movimiento comercial cercano a los 9 mil millones de dólares. 

Ese desatino político y económico se pretende cubrir solicitando el ingreso al Mercosur, el 4 de julio de 2006, pero por oposición de Paraguay se admite en 2012 mediante un manejo político en la medida que ese país se encontraba suspendida por razones inherentes al propio acuerdo; en todo caso, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti en un artículo titulado Un Mercosur con Venezuela, diciembre 2009, se interroga y responde, “Ante todo cabría preguntarse si es compatible la economía venezolana con los acuerdos de Mercosur, cuya esencia es la libertad comercial, la libre circulación de bienes y servicios y factores productivos entre los países como reza el artículo primero del tratado constitutivo. Es obvio que este sistema no puede funcionar en un país que fija cupos de importación, certificados previos y autorizaciones caso por caso para comprar la moneda extranjera…” En fin, la orfandad de Venezuela en el comercio internacional es incuestionable sobrevive por el petróleo que financia a Petrocaribe, el ALBA y otras propuestas asistencialistas e “ideológicas”. Solo eso…