Los secretos del esquema petrolero

Por Gustavo Sánchez Guerrero. (Madrid).- Los límites geológicos de los hidrocarburos y su condición de no renovable hace obligante a los países productores contratar a las empresas multinacionales y/o instruir a las empresas estatales para explorar y certificar reservas probadas que posteriormente avivarían la producción petrolífera.


Por Gustavo Sánchez Guerrero. (Madrid).- La Energía, léase carbón,  permitió la primera Revolución Industrial que se inicia en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y su desarrollo alcanzó a lo largo de los siglos XIX y XX, la mayor parte de Europa y América del Norte permitiendo el uso intensivo de la energía mediante la aparición de la máquina de vapor y el motor de combustión, así  como su aplicación en la industria y en los medios de transporte. Se pasa de la utilización localizada de la madera, los vientos, las pequeñas caídas de agua y la tracción animal, a la explotación intensiva y en gran escala de otras fuentes energéticas como el petróleo y el gas natural, más adelante se incorpora la energía nuclear en la generación de electricidad a pesar de la oposición de ecologistas, y otras fuentes energéticas renovables como la solar y la eólica.

El petróleo y sus derivados son insustituibles como materias primas en la industria petroquímica y en el transporte terrestre, aéreo y marítimo, sin olvidar que la casi totalidad de la maquinaria bélica se alimenta y se moviliza con petróleo, así pues, la energía no es solo un recurso estratégico sino también la piedra angular sobre la cual se ha formado el mundo que conocemos. En ese contexto, la explotación petrolífera en los países exportadores producen inmensos recursos financieros que en la mayoría de los casos los gobiernos despilfarran acrecentando una mayor dependencia de las exportaciones de esa materia prima y sus derivados; en términos generales, la casi totalidad de las naciones exportadoras de hidrocarburos se encuentran sumidas en una profunda crisis  estructural que  las hace  más dependientes  que en el pasado del valor de la exportaciones petroleras y sus cuantiosas  deudas externas, amén de haber profundizado el subdesarrollo económico y social como ha sucedido en Venezuela.

Por el contrario, los países desarrollados han reafirmado su liderazgo económico y tecnológico, revirtiendo de manera sistemática su dependencia de las importaciones de hidrocarburos y racionalizando su consumo energético mediante la innovación, tesis schumpeteriana acerca de saltar desde una posición a otra cualitativamente diversa en el sistema, así Schumpeter creía que “en la esfera de la producción las modificaciones…consisten esencialmente en “nuevas combinaciones…”, perteneciendo a una de las siguientes categorías: 1) la introducción de un nuevo bien; 2) la introducción de un nuevo método de producción; 3) la apertura de un nuevo mercado; 4) la conquista de una nueva fuente de oferta de materias primas; 5) el establecimiento de una nueva organización. Estas nuevas combinaciones tomas el nombre de innovaciones. La introducción de una innovación en el sistema es un acto empresarial, y empresario es  aquel que lleva a cabo dicho acto…”. En ese sentido, los Estados Unidos mediante el “ fracking”, es decir, la extracción de gas por medio de la fracturación hidráulica podría alcanzar la independencia energética en 2030 – según predicciones de la compañía BP y del Departamento de Estado- con las implicaciones geoestratégicas para las relaciones de EE.UU. con Oriente Medio, Asia  y los países de la OPEP.

Los límites geológicos de los hidrocarburos y su condición de no renovable hace obligante a los países productores contratar a las  empresas multinacionales y/o instruir a las empresas estatales para explorar y certificar reservas probadas que posteriormente avivarían la producción petrolífera. Hay formas de asumir tal hecho en el Tercer Mundo, por ejemplo, México, país emergente, abre el sector petróleo a la inversión privada para sacar a la estatal PEMEX del pozo saneándola y haciéndola más competitiva como consecuencia de la Reforma energética aprobada en el Congreso venciendo tabúes de la política nacional que se remontan a tiempos del General Lázaro Cárdenas. Otro ejemplo, contrario, la  Venezuela de “revolución”, PDVSA, el instrumento de los deseos presidenciales y la ideología anticapitalista convertida en empresa de segunda e incapaz de desarrollar la Faja del Orinoco por empresas que  conocían el negocio y expulsadas, se produce  la  entrega a empresas de poco calado petrolífero y tecnológico, el aval, la ideología, sin resultado alguno, solo priva la idiotez petrolera desde el Ministerio de Petróleo, lejos de popular y más cerca de nueva riqueza patrimonial.