Cómo cambia el modelo petrolero en México

Por Gustavo Sánchez Guerrero (Madrid).- La reforma es una invitación a la inversión foránea en la medida que México cuenta con reservas totales: probadas, probables y posibles, por el orden de 44.530 millones de barriles, la decimocuarta a nivel mundial. La exploración solo estará restringida en reservas naturales y protegidas.


Por Gustavo Sánchez Guerrero (Madrid).-  Año 1938, el general Lázaro Cárdenas expropia la industria petrolera  operada por empresas americanas e inglesas, en el marco de la Ley de Expropiación de 1936 y el artículo 27 de la Constitución Mexicana. El Decreto del 18 de marzo de 1938 que le da forma, viene a ser la culminación de la revolución mexicana que en 1917 estableció constitucionalmente que la propiedad de las riquezas del subsuelo era exclusividad de la Nación, a pesar de que las Leyes de Indias Españolas eran  taxativas en esta materia.

Transcurrido el tiempo y atemperado el calor revolucionario, la expropiación se convirtió en una especie de “parte agua”, pues durante las tres décadas siguientes tuvo una producción  moderada: en el año 1938 se produjo 106 mil barriles diarios y en la década de los sesenta se extraen 323 mil barriles diarios de petróleo; en todo caso, el petróleo extraído y refinado se encontraba por debajo de la demanda interna: industria, transporte, comercio, residencial y otros, lo que creaba la necesidad de hacer importaciones que en mucho tiempos dejaron de ser estrictamente coyunturales. Es conocida la estrecha relación entre el mayor o menor desarrollo económico y la disponibilidad inmediata de petróleo o cualquier otra fuente energética. Finalmente, México muestra que las reservas prolíferas probadas muestran una tendencia hacia la baja: año 2004 18.8 y año 2012, amen que la producción cayó 30% en 10 años.

La relativa obsolescencia que caracteriza a este sector tan básico en la economía, lleva en el año 2000 tanto a los ex presidentes Vicente Fox (2000-20006) como a  Felipe Calderón (2006-2012), a intentar modernizarles mediante la incorporación de la iniciativa privada nacional y extranjera, encontrándose con una fuerte resistencia, liderada por el PRI, envuelto en la ideología y la imagen del General Lázaro Cárdenas.

Transcurrido el tiempo,  y dado lo necesario de esas reformas económica-, especialmente en Petróleos Mexicanos (PEMEX) y en la Comisión Federal de Electricidad-, se produce  la primera gran  y  más importante reforma,  cuando el Congreso realizó una serie de modificaciones a la Constitución para permitir una apertura de la industria al capital privado y extranjero. El paquete de Normas aprobadas por el Congreso fuerza a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX) a transformarse en empresas productivas del Estado.

La reforma es una invitación a la inversión foránea en la medida que México cuenta con reservas totales: probadas, probables y posibles, por el orden de 44.530 millones de barriles, la decimocuarta a nivel mundial. La exploración solo estará restringida en reservas naturales y protegidas, pero el grueso de esa actividad estará concentrada en el Golfo de México, en la medida que la empresa Pemex señala que alrededor del 52% del total de reservas se hayan  localizadas en el referido Golfo. Se estima que a partir de 2015, el Gobierno mexicano sacará, para empresas públicas y privadas, 156 bloques para exploración y explotación de hidrocarburos que representan cerca de 28.500 kilómetros cuadrados e inversiones calculadas en 8.5000 millones de dólares, a partir de 2015.

Los expertos son de opinión que, en la medida del éxito de las licitaciones, los primeros contratos podrían llegar antes de diciembre, lo que quiere decir que la reforma emprendida por el presidente Enrique Peña Nieto ha resultado todo un éxito.