No hay salida para Maduro: el ajuste económico vendrá parcial y progresivo

Por Amado Fuguet V @Amadofuguet.- El subsidio anual a la gasolina supera los 13 mil millones de dólares. Una magnitud representativa: más de la mitad de las reservas de divisas del BCV que este mes cayeron a 20.200 millones de dólares. El aumento de la gasolina es inevitable.


Por Amado Fuguet V @Amadofuguet.- La agenda de los ajustes económicos pragmáticos que hasta hace un mes esperaban las agencias analistas, ha pasado a un segundo plano.

En su lugar, en las últimas dos semanas han cobrado vida las acciones que refuerzan el modelo de controles. 

La implantación del sistema biométrico (captahuellas) en los establecimientos comerciales, para controlar los volúmenes de compra de alimentos, medicinas y artículos de higiene, es solo una de ellas. La ampliación de las guías que regulan  la distribución de productos en el mercado, la prohibición de exportaciones de rubros básicos y el cierre parcial de la frontera, forman parte de este paquete de acciones que los organismos empresariales han cuestionado, ya que tratan de resolver los problemas de escasez atacando las consecuencias y no las causas.

En los agentes económicos han surgido diversas interrogantes. ¿Significa esto que las correcciones al esquema cambiario, la contención de la liquidez y la sinceración de precios, incluyendo la gasolina,  han sido descartadas definitivamente? ¿O se está abriendo un compás de espera táctico para encontrar el momento político adecuado?

Los economistas, casi al unísono, insisten en que las medidas de ajuste son ineludibles, presionadas por las realidades, especialmente las que se presentan en la industria petrolera. PDVSA sigue registrando problemas de caja, que intenta resolver con las deudas que ha ido asumiendo con el BCV. Y sus aportes para las reservas internacionales siguen mermando.  La menor producción y exportación, así como las ventas externas al Caribe no cobradas,  el alto consumo interno de combustibles y la carga de gastos no petroleros, la han puesto en aprietos, y con ello su soporte a la economía. Los precios petroleros, que obraron milagros años atrás, se estancan o bajan,  aún en medio de conflictos internacionales. Entre las razones está la mayor producción de países OPEP y No OPEP,  incluyendo la de los nuevos crudos de Estados Unidos. Y al mismo tiempo, la posibilidad de financiamiento prácticamente le ha sido vedada en los mercados a PDVSA. Uno de los atajos es ofrecer Citgo, lo que ha encontrado una gran resistencia. Un escenario es venderla por partes. Aún con la eventual venta de una de las tres refinerías de Citgo, como la de Lemont, ubicada al norte de Estados Unidos y que procesa petróleo canadiense, las cuentas siguen siendo apremiantes.

Venderla toda está en entredicho. Existen varias razones que prácticamente descartan esta posibilidad. Como bien lo ha explicado José Toro Hardy, ex-director de PDVSA, Citgo es uno de los mecanismos para colocar los petróleos pesados que significan cada vez  más en la estructura de la producción petrolera venezolana, progresivamente menos liviana.

La opción del aumento de la gasolina parece inevitable. Diversos sectores, especialmente la dirigencia opositora, han logrado elevar de alguna manera  el costo político de esta medida para el gobierno, al exigir que primero deben restringirse los subsidios a otros países, como los de Petrocaribe, tener una mayor disciplina fiscal y enfrentar la corrupción. Aún así, los números siguen siendo tercos en el contexto actual. El subsidio anual a la gasolina supera los 13 mil millones de dólares. Una magnitud representativa: más de la mitad de las reservas de divisas del BCV que este mes cayeron a 20.200 millones de dólares.  La fuga de combustible a Colombia es el epicentro del contrabando de extracción, justo el eje temático que ha escogido el gobierno para replantear la caracterización de la “guerra económica”. Según cálculos de especialistas en el mercado de hidrocarburos, las pérdidas por contrabando de combustible a Colombia podrían llegar a los 3 mil millones de dólares anuales. El cierre parcial de la frontera no sería suficiente para detener la hemorragia. El presidente de PDVSA ha reconocido que salen más de 45 mil barriles por día a través de rutas terrestres, a lo que se sumarían también las cargas que por barcos se fugan hacia el Caribe, con lo que se superan los 100 mil barriles.  El ministro Ramírez anda pregonando corregir este problema con el ajuste de a gasolina. Además de frenar el contrabando, Ramírez ha argumentado que el aumento de la gasolina detendría el crecimiento del consumo interno  que hace diez años estaba en menos de 500 mil barriles diarios, y hoy llega a los 730 mil barriles diarios.

Pero tal vez el presidente de PDVSA no termine de convencer del todo. Surge el escenario  de una medida de ajuste de la gasolina progresivo. Ya  ocurrió en el ámbito cambiario, donde la unificación que Ramírez venía anunciando perdió fuerza, abriendo más espacio a la tesis de Merentes desde el BCV de mantener dos tipos de cambio.

“No hay apuro”, han dicho los voceros oficiales. Las cuentas tienen urgencia, pero el riesgo político frena por el momento las medidas. El escenario de medidas progresivas y parciales, no integrales, combinadas con controles, parece ser el que se adueña de las expectativas.