La recesión llegó y se queda: el PIB cae más del 3% este año

Por Amado Fuguet V. @Amadofuguet.- Aunque el BCV no ha querido mostrar los datos, los economistas han conseguido información que sus colegas del organismo les han filtrado: en el primer trimestre el PIB cayó 4%, y una cifra similar se habría registrado en el segundo trimestre. El 2015 tampoco será mejor.


Por Amado Fuguet V. @Amadofuguet.- Hace dos años, cuando aún el Banco Central de Venezuela suministraba sus indicadores a tiempo, la actividad de la economía todavía mostraba cifras positivas. El crecimiento de la generación de bienes y servicios (PIB), que había sido del 4,2% en 2011, alcanzaba el 5,6% en 2012.

Pero el año pasado, el acelerador empezó a fallar. El Producto Interno Bruto apenas creció 1,3%, a pesar del enorme gasto público del año electoral.

La economía había bajado del quinto piso al primero. Con un agravante: la escasez se montó sobre el 20% y la inflación sobre el 50% el año pasado.

Este año ni siquiera le dio tiempo para parar en la planta baja, sino que se fue directo a los sótanos.

Aunque el BCV no ha querido mostrar los datos, los economistas han conseguido información que sus colegas del organismo les han filtrado: en el primer trimestre el PIB cayó 4%, y una cifra similar se habría registrado en el segundo trimestre. 

El HSBC en su informe Global Research de agosto sobre Venezuela, expone que según sus cálculos, en el primer semestre el PIB disminuyó 3%, y prevé que esta tendencia seguirá en la segunda parte del año.

Aunque tradicionalmente el segundo semestre hay más producción por la demanda de fin de año, no parece ser así. Tanto, que el HSBC considera que el PIB para todo 2014 habrá caído 3,6%. Casi al cuarto piso del sótano.

Los economistas de esta firma reflejaban en este informe que si se adoptaban medidas de ajuste, el impacto inicial haría que en los inicios de 2015 podría  haber una fuerte caída, pero con un rebote con cifras positivas en la medida que avanzara el ejercicio. Su pronóstico era que con esta mezcla,  el descenso sería en 2015 de 1,1%.

Pero en un escenario de abandono de las reformas por parte de Maduro y un endurecimiento de los controles, HSBC se muestra muy pesimista: el producto de la economía tendrá peores resultados.

En esto concuerda el economista Domingo Fontiveros. Según su criterio, las empresas privadas están produciendo menos no por razones internas bajo su control, sino por causas del entorno, que abarcan desde la merma de divisas en el control cambiario, hasta la injerencia burocrática en sus operaciones.

“Mientras la misión y gerencia de las empresas públicas y el ahogo a que son sometidas las empresas privadas no sean objeto de una profunda reforma, la economía nacional no producirá más, sino menos”, advierte Fontiveros.

Arranca y para

El sector industrial, que es el de mayor peso en la formación del PIB venezolano, evidencia en prácticamente todas sus áreas la contracción de la economía.

El presidente de Conindustria, Eduardo Garmendia, afirma que en el primer semestre el PIB manufacturero descendió 4 por ciento.

En la reciente encuesta de coyuntura industrial, del segundo trimestre que realiza este organismo gremial entre sus afiliados, y que fue publicada la semana pasada, los resultados son dramáticos: el 63% reporta que su producción cayó en tal período y que apenas se está utilizando el 50% de la capacidad instalada.

Los industriales de todos los sectores han tenido unos meses de inestabilidad operativa. “Arranca y para, arranca y para”, es la expresión a la que acude el presidente de Asoquim para explicar lo que ocurre.

Al no contar con divisas para importar materias primas e insumos, muchas fábricas han tenido que paralizar líneas de producción. Cuando les llega algo, producto de las aprobaciones a cuenta gotas de liquidaciones de divisas, reinician. Pero en la mayoría son tan pocos los inventarios que tienen que parar de nuevo.

En algunos casos los cierres son por temporadas, como ocurre con las ensambladoras de vehículos, que este año están produciendo 80% menos que el año pasado.

Y en cada sector, desde los laboratorios farmacéuticos hasta los fabricantes de envases, ocurre lo mismo.

No se trata sólo de la falta de divisas. Los precios congelados de muchos productos han hecho que muchas empresas dejen de producir porque, al subirle los costos y mantener los precios, generan pérdidas.

Las empresas estatales del hierro, el aluminio y el cemento, también en crisis de producción por problemas gerenciales y laborales, han dejado de dotar de insumos a otros sectores, como ha ocurrido con la industria metalmecánica, los fabricantes de partes automotrices y las empresas de construcción de viviendas y obras de infraestructura.

La tarea que tiene el vicepresidente de Economía y Finanzas, Marcos Torres, no es poca cosa. Está reuniéndose con los distintos sectores. Pero para administrar la crisis, autorizando pequeños lotes de divisas y ajustes en algunos precios. No lo hace para desarrollar los ajustes macroeconómicos que al final son los que podrían encaminar la recuperación, como lo esperaba el escenario menos alentador del HSBC.

LA TRÍADA PELIGROSA

La caída de la producción trae consigo una mayor escasez. Desde que a principios de año se informó que este indicador rondaba ya el 30%, las cifras también desaparecieron de los anaqueles.

Varias firmas de economistas sostienen que allí se mantiene y que incluso en algunos rubros alimenticios puede estar en el 60%.

Tampoco al no haber oferta que le responda al incremento de liquidez, alimentado por la fabricación de dinero sin base, la inflación ha hecho de las suyas este año.

Las cifras que al fin ha dado el BCV reflejan una inflación anualizada del 63,4%, con el agravante de que en el último año el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló 91% de incremento en los precios.

Es una tríada peligrosa y ya crónica con altos índices de riesgo este mismo año: recesión con una caída del 3% en el PIB, escasez por encima del 30% y una inflación superior al 60%.