La diplomacia petrolera no encuentra eco para frenar la caída de los precios

Por Amado Fuguet.- Rafael Ramírez tendrá que esperar abordar el avión a Viena para el 27 de noviembre, cuando está prevista la reunión ordinaria de la OPEP, para ver si su planteamiento de reducir producción entra en agenda. Irónicamente, es en EE. UU. donde puede encontrar mayores escuchas.


Por Amado Fuguet.- En la redistribución del poder, producto del sacudón anunciado por el Presidente Maduro a principios de septiembre, Rafael Ramírez, como ministro de Relaciones Exteriores, mantuvo el control de la diplomacia petrolera. El peso estratégico del petróleo en las distintas instancias internacionales le daban al perfil del nuevo Canciller, las credenciales más apropiadas dentro de los hombres clave del gobierno para manejar esta carta en cualquier negociación. Al fin y al cabo, las relaciones con China se fundamentan en el eje petrolero, y las latinoamericanas también, a través de Petrocaribe. En esa línea, sin ser ministro de Energía y Petróleo, cargo que ejerció durante una década en paralelo a la Presidencia de PDVSA, Ramírez mantuvo la representación ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Y es justo en esta transición que le toca afrontar la más severa crisis del precio del crudo de los últimos años.

Apenas el viernes pasado, cuando el Ministerio de Energía y Minas anunciaba que la cesta de crudos venezolanos había caído en solo una semana tres dólares, para ubicarse en apenas 82,72 dólares el barril, Ramírez anunció que el gobierno había decidido solicitar una reunión extraordinaria de la OPEP. “Tenemos que coordinar algún tipo de acción para detener la caída del precio del petróleo”, alertó el Canciller en su rol de representante de Venezuela ante el organismo, donde estuvo presente en los últimos años como ministro petrolero. Pero esta arista de la diplomacia petrolera venezolana parece no ser tan efectiva en esta oportunidad,  ante otros jugadores de mayor poder que están moviendo el tablero del ajedrez petrolero mundial.

La movida saudita

Hasta el primer semestre de este año existía un consenso en el mercado de que el precio del petróleo, alrededor de los 100 dólares el barril, era el más adecuado para productores y consumidores. El gobierno de Maduro confiaba en que así se mantendría, a pesar de las señales bajistas de los últimos meses, alimentadas por un aumento menor de la demanda y la tendencia creciente de nuevos productores, especialmente los de los yacimientos emergentes de Estados Unidos. Pero Arabia Saudita, que durante los últimos años también avalaba estos niveles de precios alrededor de los 100 dólares, tenía en mente una movida que ha hecho tambalear el tablero. La creciente producción de Estados Unidos y de Rusia, según diversos analistas, es lo que ha hecho replantear la estrategia del Reino, que está privilegiando ahora proteger su cuota de mercado a mediano plazo, en lugar de asegurar altos ingresos basados en los precios que se veían negociando en los últimos tiempos.

En septiembre, Arabia Saudita había aumentado en 100 mil barriles su producción, lo que daba una primera señal. Pero además, esta semana Reuters reportó que se ha hecho negociaciones en Europa para asegurar embarques para 2015 con precios con descuentos. Lo mismo estaría pasando con clientes en Asia e incluso Estados Unidos. “Acostúmbrense a precios bajos”, fue la frase que más impactó al mercado y que estarían utilizando los funcionarios árabes en reuniones con sus clientes europeos. Reuters también agregó que una de sus fuentes petroleras sauditas, habría respondido “¿Qué recortes?”, ante la posibilidad de que en la OPEP se puedan plantear reducciones en la producción.

Pero existen también hipótesis geopolíticas que están emergiendo sobre la jugada de Arabia Saudita. El influyente articulista de The New York Times, Thomas Friedman, acaba de preguntarse esta semana si no estamos en presencia de una guerra del petróleo en la cual están por un lado Estados Unidos y Arabia Saudita y Rusia e Irán por el otro.  Friedman reconoce que la caída del precio del petróleo es el resultado de un menor  desempeño económico de Europa y China, combinado con el hecho de que Estados Unidos ha ido creciendo rápidamente  como productor petrolero -gracias a las tecnología que ha permitido facilitar la extracción de crudo de esquistos- y ha eliminado las restricciones para que estos crudos se exporten.

En su análisis, agrega que Arabia Saudita ha rechazado recortar su producción para subir precios y mantener Mercado. “Esto le está haciendo la vida difícil a Rusia e Irán, en momentos cuando Arabia Saudita y EEEUU se están confrontando con ellos en el marco de la guerra de Siria”, dice Friedman. Señala que esto no significa un colapso inminente para Moscú y Teherán, pero la situación representa un arma de negociación muy poderosa en medio de los conflictos en el Medio Oriente en la alianza saudinortemericana. Mientras tanto,el ministro de Petróleo de Kuwait, Ali al-Omair, citado por la agencia estatal de noticias KUNA, considera que una disminución de la producción OPEP no sería necesariamente efectiva.

En la práctica, Ramírez no ha encontrado eco en su llamado a una reunión extraordinaria. Y tendrá que esperar abordar el avión a Viena  el 27 de noviembre, cuando está prevista la reunión ordinaria de la OPEP, para ver si su planteamiento de reducir producción entra en agenda.

La ironía salvadora

La producción de EEUU se fundamentaba hasta hace unos años  en petróleos como el  Texas, Alaska y California, que suman unos  3,8 millones de barriles diarios.  Pero los crudos emergentes como el Permian y el Bakken, han tenido que  pasar  de 1,5 millones de barriles diarios en 2010 a 4 millones de barriles diarios, con una proyección creciente para los próximos años. Según un informe de Petroleum Intelligence Weekly, existen estimaciones de que el precio mínimo que aguantarían las compañías productoras estaría en 80 dólares, aunque las tecnologías han permitido mejorar los costos de producción de estos petróleos, y existen otros estimados que calculan el precio base mínimo en 70 dólares el barril.

Existe preocupación entre la comunidad de productores de Estados Unidos por el impacto que la caída de los precios pueda tener sobre la tendencia creciente de producción de los crudos emergentes. Cuentan con aliados internos por el impulso que estos petróleos han representado para la economía de ese país. Y ya se estarían gestando presiones para que EEUU desestimule entre sus aliados árabes la disminución del precio petrolero. Irónicamente, el lobby interno en Estados Unidos podría ser más efectivo que los que se hagan dentro de la OPEP para que al menos se detenga la tendencia decreciente de los precios.