La reelección y el poder pragmático de Evo Morales

Por Gustavo Sánchez Guerrero (Madrid).- Hacer malabares entre el discurso anticapitalista y una política económica pragmática le ha permitido distanciarse y no cometer los errores de gobiernos amigos con los que comparte mantel antiimperialista.


Por Gustavo Sánchez Guerrero (Madrid).- Bolivia se gesta en la batalla de Ayacucho liderada por  Sucre, general  en ese entonces, 1824. Más adelante, 1825, él crea políticamente el Estado de Bolivia, llamado así en honor a Simón Bolívar, iniciativa política que le conduce a ser su primer presidente, atentado incluido, presidencia efímera que da paso a la figura del golpe de Estado, la Guerra del Pacifico  y la Guerra del Chaco (1932-1935), y un sinfín de revoluciones, destacando la Revolución Nacional Boliviana que logra expulsar a los militares del ejercicio del Gobierno, 1952, liderada por el Movimiento Nacional Revolucionario (MVR). En ese contexto, el presidente Víctor Paz Estenssoro (1952-56) establece el monopolio  en la exportación del estaño y nacionaliza las minas, igualmente, se produce la Reforma Agraria que procedió a la parcelación de tierras convirtiendo al campesinado indígena en importante fuerza política y decisoria.

La intervención militar en la vida política de Bolivia marca su quehacer institucional. La lista de generales presidentes es larga, asfixiando y retardando el quehacer democrático.Baste recordar la Bolivia entre 1964 y 1985. La vuelta a la normalidad democrática se inicia en julio de 1985 y permite, décadas después, la elección del dirigente cocalero e indigenista Evo Morales, que enarbola el llamado Modelo Económico Social Comunitario Productivo, o en términos más precisos, el indigenismo bajo la férula del líder único y el “socialismo” que él encarna, el Movimiento al Socialismo que tras años en el poder ha dado paso al líder mesiánico.

Evo Morales se suma a la revolución bolivariana promovida por Chávez, el petróleo llega al altiplano boliviano en condiciones políticas más no comerciales, los recursos financieros sin contraparte son la orden del día. El compromiso ideológico es evidente, activo en el Congreso Bolivariano de los Pueblos que precede a la Internacional Bolivariana, él afirma “el modelo neoliberal no es solución en Latinoamérica: el Estado debe ser el actor central…los gobiernos antiliberales son los medalleros del crecimiento económico.”

Hacer malabares entre el discurso anticapitalista y una política económica pragmática le ha permitido distanciarse y no cometer los errores de gobiernos amigos con los que comparte mantel antiimperialista. Recordemos que el presidente Evo Morales afirmó, ante el aplauso de la multitud, que su reelección era un triunfo de las fuerzas anticapitalistas y antiimperialistas. Por otra parte, el holgado triunfo electoral por mayoría absoluta le permitirá gobernar cinco años para convertirse en el hombre que ha permanecido más tiempo en el poder, 14 años, planteándose el debate sobre la reelección indefinida a pesar de que la Constitución Boliviana no permite  más que dos mandatos. Sin olvidar, por supuesto, un hecho político que logró el Gobierno con el visto bueno del Tribunal Constitucional: que interpretara que el presidente Evo Morales convocó elecciones anticipadas en 2009, por lo que solo habría completado un mandato. A partir de este hecho político, es altamente probable que más adelante se aúpe desde Gobierno la Reforma de la Constitución a fin de introducir la figura de la reelección indefinida en el marco de un proyecto caudillista basado en el carismático Evo Morales.

La relativa buena salud de la economía boliviana se explica fundamentalmente por comportamiento de los precios de sus recursos naturales. Los ingresos por exportaciones pasan, en una década, de 2.000 millones de dólares a 10.000 millones de dólares y el país jamás había tenido Reservas Internacionales por el orden de 15.000 millones de dólares. Además, cuando la economía creció  6, 3% en el 2013, el gas natural representó el 54% de las exportaciones: 6.589 millones de dólares de un total de 12.042 millones. Las reservas probadas de gas natural garantizan la  producción actual solo para 10 años. La inversión en exploración es relativamente baja, alrededor de 400 millones de dólares.

Las potencialidades económicas de Bolivia son, por una parte, el gas natural industrializado, la petroquímica, por la otra, la explotación del Litio, mineral estratégico y de futuro. El desarrollo de estos sectores solo será posible mediante cuantiosas inversiones, gerencia y tecnología. El presidente Morales tiene la idea, hecha Ley: el Estado es el llamado a liderar la segunda independencia Boliviana. ¿Bolivia será entonces menos que nación emergente?