Las mesas técnicas no terminan de encender los motores de la industria automotriz

Por Amado Fuguet V.- La producción ha registrado una caída de 82,29%, el número más bajo que haya registrado el sector para toda su historia. Ahora las ensambladoras temen que por la caída en los precios del petróleo, el pago de la deuda se vuelva a postergar.


Por Amado Fuguet V.- A principios de agosto, el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, y su hermano Saúl, se sentaron en Valencia con los jefes de las ensambladoras automotrices. Después de meses de alertas formulados desde la Cámara de la Industria Automotriz, y de las paralizaciones ocurridas durante el primer semestre en varias plantas, atendieron el llamado.

La campana que terminó de despertar a los Ameliach fueron las protestas laborales que en ese momento comenzaron a activarse en la zona industrial carabobeña.

Los empresarios les plantearon que de enero a junio apenas se habían producido 6.160 vehículos. Se trataba de la menor cifra registrada en un primer semestre de ensamblaje en la historia de la industria automotriz en Venezuela.

Para revertir la situación, les propusieron a los funcionarios, entre otras medidas, cancelar la deuda a los proveedores internacionales, tanto de las ensambladoras como de la industria de autopartes; así como facilitar el suministro de materia prima por parte de las empresas básicas.

Las gestiones de los Ameliach permitieron llevar el caso a niveles superiores. Y después del “sacudón”, el propio jefe del gabinete económico, Rodolfo Marcos Torres, y el ministro de Industrias, José David Cabello, se han reunido con los gremios y empresas del sector automotriz.

La promesa ha sido resolver, entre lo que queda de año y el primer semestre de 2015, la crisis de la deuda externa, calculada para este sector en 2 mil millones de dólares y que ha llevado a los proveedores internacionales a suspender el crédito a los productores locales de vehículos y autopartes.

Mientras tanto, se ha abierto una válvula de escape a través de cupos dentro de las subastas del Sicad I, para dar cabida a algunas necesidades de importación del sector.

La producción esperada

El objetivo compartido es que en 2015 se produzcan entre 90 mil y 120 mil automóviles. La meta es ambiciosa. Significa casi cuadruplicar el ensamblaje de vehículos en relación con este año.

En los primeros tres trimestres de 2014, las ensambladoras apenas lograron generar 10.286 unidades. La cifra, reportada por la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), demuestra una caída de 82,29% en relación con el mismo lapso de 2013. Y se proyecta que para fin de año la producción final estará en unos 14 mil vehículos. El número más bajo que haya registrado el sector para todo un ejercicio.

Los empresarios del sector estiman que de solucionarse la deuda y reactivarse la confianza de los proveedores, podría lograrse esta reactivación. El presidente de Favenpa, José Luis Hernández, considera que si en el primer trimestre de 2015 se logra completar la cancelación de la deuda a los proveedores, las ensambladoras y los fabricantes de partes podrían poner a funcionar los motores de la industria y lograr para el próximo año la meta que conjuntamente han previsto.

Más allá de las mesas técnicas

Los industriales, puertas adentro, saben que remontar la cuesta depende de muchos otros factores que sobrepasan la capacidad de respuesta de las mesas técnicas. Las mejores relaciones que los Ameliach, Rodríguez Torres y José David Cabello han procurado para atender esta crisis, prometen atención y esperanzas, pero no garantizan seguridad.

Esta misma semana, Chrysler llamó de regreso a sus 1.160 trabajadores, luego de varios meses de paralización en sus líneas. Cuentan con un inventario que quedaba del primer semestre y han venido reponiendo. Pero la falta de algunas partes les ha dificultado arrancar. Una fuente de la industria lo advierte: “Es un problema sistémico, hay una interdependencia en el aparato industrial público y privado. Si una materia prima o una sola pieza falta, se paran las líneas de producción”.

Las mesas técnicas han sido activadas para diversos sectores industriales, comerciales y de servicios, como es el caso de las aerolíneas, los alimentos, los envases, los químicos y otros. Han constituido un mecanismo operativo para resolver problemas puntuales.

A través de ellas se han ido cancelando a varios sectores porciones del 20 al 30% de la deuda con los proveedores internacionales que había autorizado la extinta Cadivi durante 2012 y 2013. Pero los montos de compromisos no liquidados siguen siendo elevados, ya que además se han acumulado los de este año. En el caso del sector industrial, según ha dicho Ismael Pérez Vigil, presidente ejecutivo de Conindustria, la cifra está en el orden de los 10.000 millones de dólares.

Los empresarios siguen aspirando que se honren los desembolsos pendientes, de manera que Cencoex remita los fondos autorizados a los proveedores internacionales, para que éstos repongan el crédito y vuelvan a suministrar los insumos y materiales que requieren el sector manufacturero.

También pujan por lograr entrar en los cupos semanales de Sicad I y en el mercado del Sicad II.

Pero es muy poco lo que se espera para este año, ya que el gobierno ha tenido que cancelar vencimientos de deuda financiera. Este martes canceló 3.000 millones de dólares de los intereses de los Petrobonos de 2014, 2015 y 2016. Un reporte de Síntesis Financiera dice que con estos pagos han disminuido las liquidaciones para importaciones. Queda muy poco margen para atender los requerimientos del sector productivo, salvo en aquellos rubros más críticos.

Y esto está preocupando a la industria automotriz y a los demás sectores industriales. Más aún cuando semana a semana siguen en picada los precios del petróleo. Si el promedio en 2015 del barril venezolano es de 75 dólares, como calculan los economistas, serán entre 12 mil y 15 mil millones menos para el presupuesto de divisas del año que viene. Una cifra, casualmente, bastante similar a lo que es la deuda que mantiene todo el sector privado con sus proveedores internacionales.

Y el combustible cambiario será indispensable para que los motores de la industria automotriz no sigan pistoneando.