Testaferros mediáticos convertidos en comisarios políticos

Por Johan Rodríguez Perozo @johanperozo.- El péndulo de la censura mantiene su recorrido fatídico junto a la pretensión del poder por imponer la hegemonía comunicacional. Ante la realidad configurada en torno al ejercicio del periodismo en Venezuela, el régimen afina mecanismos de censura


Por Johan Rodríguez Perozo @johanperozo.– La influencia política del régimen en materia de ataques y agresiones al periodismo, expuso nuevamente esta semana una de sus facetas características: el atropello laboral y físico a los profesionales de la prensa. Una versión moderna de las horcas caudinas, instaurada en la dirección del diario Últimas Noticias, impone un trato humillante a los profesionales del periodismo en dicha empresa. El caso del periodista Odell López Escote trae nuevamente a colación el capítulo relacionado con el tema. De acuerdo con las versiones suministradas por el periodista y los representantes sindicales del diario, López ha sido víctima del atropello colectivo y continuado en contra de los trabajadores de esta empresa. Situación coincidente con los escandalosos casos de censura y renuncia casi obligada de otros profesionales, en rechazo claro y evidente a la política impuesta por los “dueños del medio” y ejecutada por el “transformado” director. Así lo demuestra la solicitud compulsiva de renuncia al periodista por la dirección del diario, acompañada con el intento de desalojo a empujones de las instalaciones del diario.

El péndulo de la censura mantiene su recorrido fatídico, junto a la pretensión del poder por imponer la hegemonía comunicacional. La organización del gigantesco aparato de propaganda y comunicación pública, que gobierno alguno haya tenido bajo su control total; la persecución de distintas formas a los periodistas; la compra subrepticia de medios y empresas comunicacionales, cuyos supuestos nuevos propietarios carecen de identidad verdadera; el cambio de línea editorial e informativa de los medios recién “comprados”, por la anuencia con la política informativa del régimen; la entrega de emisorascomunitarias para el exclusivo manejo y control de activistas del PSUV; el decomiso de concesiones de radio a radiodifusores de larga y reconocida trayectoria en el medio; la asociación evidente de nuevos dueños de canales de televisión y medios impresos, cuya actividad comercial está públicamente relacionada con actividades comerciales reñidas legalmente con la comunicación social y el periodismo; la conversión del poder judicial en un nuevo campo de batalla, al cual concurren periodistas agredidos o acusados por distintas causas, son sólo algunos de los elementos configurados alrededor de una dinámica diabólica y distorsionada, como lo es hoy el ejercicio del periodismo en Venezuela.

Ante la realidad configurada en torno al ejercicio del periodismo en Venezuela, el régimen afina mecanismos de censura en sociedad con “testaferros” convertidos en comisarios políticos de los medios más importantes. El capítulo relacionado con la compra de medios a través de personas no identificadas empresarialmente, mas si políticamente, cobra mayor actualidad con los casos ocurridos en el diarioÚltimas Noticias. Mientras los “nuevos dueños” y la dirección del periódico persiguen y censuran los trabajos de los periodistas que trabajan para esta publicación, organismos internacionales  les otorga premios y reconocimientos por la labor profesional desempeñada. Laura Weffer. Liseth Boom  y Tamoa Calzadilla, periodistas de reconocida trayectoria en el ámbito del periodismo de investigación, recibieron recientemente dos noticias, una mala y otra buena. La mala fue la relacionada con el trato dado por la dirección del periódico a los trabajos  realizados y que de alguna manera fueron objeto de censura por sugerencia del régimen, situación que provocó la renuncia a su cargo en el caso de Calzadilla. La noticia buena es que a los pocos días y como corolario de un proceso institucional llevado a cabo rigurosamente por la Escuela de Postgrado de Periodismo de la Universidad de Columbia en New York, ambas periodistas fueron objeto de reconocimiento por esta institución, dada la calidad de los trabajos periodísticos que han llevado adelante. Tanto Tamoa Calzadilla como Laura Weffer fueron distinguidas con reconocimiento especial, junto a un destacado grupo de colegas de distintos países del continente, con el premio María Moors Cabot, el cual es otorgado por esta casa de estudios anualmente.

En otra latitud del continente, en la ciudad de Medellín, en Colombia, le fue otorgado el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo a César Batiz, quien recientemente salió de la Coordinación de Investigación de Últimas Noticias precisamente, por situaciones relacionadas con el tema de la censura de medios en Venezuela. Batiz, en compañía del equipo que le acompañó en el diario mencionado, participó en el entrega del premio y pudo exponer ampliamente, ante un auditorio pleno de periodistas latinoamericanos, la situación de censura que actualmente vive el periodismo en Venezuela. En su caso concreto y del equipo que le acompañó en Medellín, pudieron plantear la situación relacionada con la investigación efectuada alrededor de los suceso ocurridos en febrero de este año, con ocasión de la marcha estudiantil que terminó en disturbios alrededor de la sede de la Fiscalía y que generó varias muertes ese día. La investigación realizada por los periodistas contribuyó de alguna manera, a esclarecer el origen de las muertes ocurridas en ese contexto. Por este hecho no sólo fueron agredidos y censurados los periodistas, sino que  aún permanecen tras las rejas Leopoldo López, Coordinador Nacional del partido Voluntad Popular, y varios estudiantes acusados por el régimen.

Otro caso emblemático ocurrido recientemente, y relacionado con el diario de marras, es el que afecta públicamente al caricaturista Roberto Weill, quien trabaja para la Revista Dominical de Últimas Noticias. Personeros del régimen, de manera absolutamente maliciosa y en el marco de un hecho fortuito y lamentable, como fue el asesinato del diputado Robert Serra, utilizaron una caricatura de Weill con la finalidad de exponerlo al escarnio público. El gobernador de Aragua, Tarek El Aisami, uno de ellos, se refirió de manera ofensiva e insultante al caricaturista a través de su cuenta en Twitter, por un trabajo que no sólo fue elaborado semanas antes de ocurrir el suceso mencionado sino además, con la anuencia y disposición de los “dueños del periódico”, la sátira humorística nunca llegó a ser publicada. Pareciera evidente la filtración de la caricatura con la finalidad aviesa de perjudicar al periodista.

El gremio de los periodistas y las organizaciones aliadas en defensa del ejercicio profesional del periodismo y la Libertad de Expresión e Información, mantendrán el alerta frente al conflicto impuesto por el régimen en este ámbito. Será un combate cuyos estragos, dimensiones y consecuencias finales, aún están por ser determinados no sólo en la cuantía sino además, por el significado de la lucha sin concesiones del periodismo, en el máximo esfuerzo por la defensa de la verdad y la información libre. Se trata en definitiva, de consolidar la fortaleza del muro de contención que sirve de base a la lucha por la Libertad de Expresión y la Información en Venezuela, en aras de la recuperación de la vida en Democracia y Libertad.