La caída del petróleo se prolongará en 2015 y presionará los ajustes económicos

Por Amado Fuguet.- Cunde la preocupación entre los agentes económicos. No hay evento en el que hable un economista que no agote todas sus entradas. Inflación de dos y tres dígitos, es lo menos que escucha puertas adentro.


Por Amado Fuguet.- Los empresarios y sus gerentes están agotando las entradas de cuanto evento se organice en este último trimestre para avizorar los duros escenarios para 2015. Las predicciones del entorno económico atraen a un público empresarial y profesional confundido, lleno de incertidumbres.

Se trata de un thriller. Cada vez que un economista, un experto petrolero o un analista lanza sus vaticinios, los asistentes a los foros cambian de posición en sus asientos. Y se ven las caras unos a otros.

Así ocurrió cuando Pedro Palma, quien ya lo venía asomando desde hace meses, predijo hace un par de semanas que la inflación del próximo año estará sobre los tres dígitos, al punto de que pudiera alcanzar el 120%, si no se toman medidas en un programa ordenado de políticas económicas.

Más impacto tiene el cálculo si otros colegas lo refrendan. Luis Vicente León dice que efectivamente estará sobre el 100%, al igual que Asdrúbal Oliveros. Aunque hay quienes sostienen que puede estar alrededor del 89,1%, como lo prevé en uno de sus escenarios el presidente del Consejo de Economía Nacional.

 

[Las expectativas sombrías vienen alimentadas por el nuevo cuadro petrolero mundial, caracterizada por una caída del precio que es estructural, llegó para quedarse por varios años].

 

“Ya esa es una cifra terrible”, llegó a comentar un empresario que asistió al encuentro de Conindustria, donde Efraín Velásquez explicó que esas proyecciones vienen alimentadas por el cheque en blanco que el gobierno y PDVSA tienen en el BCV para conseguir dinero inorgánico y cubrir el déficit fiscal. Palma, en ese sentido, había dicho en el evento de Ecoanalítica que la petrolera estatal tiene una deuda con el Banco Central de 600 mil millones de bolívares.

La última lámina que mostró Velásquez a los industriales lo decía todo. El escenario  macroeconómico de 2015 estará caracterizado por:

1)      Pérdida del dinamismo económico (con estancamiento del consumo)

2)      Alta y persistente inflación (desbalances de mercado y devaluación)

3)      Restricción de importaciones (control de cambio y oferta cambiaria insuficiente)

 

El drama petrolero

Las expectativas sombrías vienen alimentadas por el nuevo cuadro petrolero mundial, caracterizada por una caída del precio que es estructural, llegó para quedarse por varios años, como lo asegura Ramón Espinasa, quien fuera economista jefe de PDVSA.

La reducción en la cotización del crudo impacta de manera muy especial a países como Venezuela, cuyos ingresos en divisas dependen en 97% del petróleo. En diversos foros se han hecho cálculos de lo que dejara de percibir el país en 2015. Barclays, por ejemplo, han dicho que de mantenerse entre 70 y 75 dólares el precio, PDVSA dejará de facturar hasta 15 mil millones de dólares menos el próximo año.

En su exposición en Conindustria, Arnold Volckenborg, quien en la era prechavista fue uno de los ejecutivos más influyentes y respetados en PDVSA, y ahora asesor de varias empresas, planteó que el drama es mayor, ya que no es lo mismo gestionar un escenario de precios bajos con una industria petrolera preparada que con una muy débil. Este último es el caso venezolano.

Según él, hay que acostumbrarse a precios bajos al menos durante los próximos 5 años. Esto obliga a un análisis más profundo que lo que amerita un descartado escenario de caída pasajera del valor del barril petrolero en el mercado.

La revolución tecnológica de la perforación horizontal y de fracturamiento masivo en los yacimientos de gas y petróleo de lutitas, ha permitido que los Estados Unidos se esté convirtiendo en el mayor productor petrolero del mundo, por lo que cada vez necesitará menos de importaciones. Por ello Venezuela deja de ser relevante como proveedor.

 

[Ya que no es lo mismo gestionar un escenario de precios bajos con una industria petrolera preparada que con una muy débil].

 

Mantener otros mercados será cada vez más cuesta arriba para el petróleo venezolano. Incluyendo a Asia. Volckenborg explica que los canadienses, que extraen 1,8 millones de barriles diarios de petróleo pesados en las arenas bituminosas,  tienen proyectado subir esa cantidad anualmente, hasta llegar a 5,2 millones para 2030. Y gran parte de ese volumen buscan llevarlo hasta los puertos y oleoductos asiáticos.

Lo mismo ocurre con países latinoamericanos, cuya producción va creciendo por la apertura a los inversionistas extranjeros, como es el caso de Brasil, México, Colombia e incluso Argentina. Algunos de ellos incluso usando la tecnología de extracción de gas y petróleo de lutitas.

Agrega que los rusos están buscando acuerdos con China, y los países árabes intensifican su presencia en toda la zona asiática, donde han reinado por años.

Esta situación deja a PDVSA perpleja, con declinante producción, exportaciones limitadas y ahora con un precio petrolero lejos de la aspiración del ministro Ramírez, quien aboga en vano por un barril a 100 dólares.

Economía en barrena

Este cuadro no hace sino complicar la situación del presupuesto de divisas. Por eso Efraìn Velásquez les ratificó a los industriales la única certidumbre que tienen: el costo del ajuste lo pagará este sector. Tendrán menos divisas para importar materias primas, insumos, repuestos  maquinarias para producir.

Este año, según Asdrúbal Oliveros, de Ecoanalítica,  la industria privada recibió 13 ml millones de dólares, entre Cencoex, Sicad I y Sicad II. Pero no todo se ha traducido en importaciones, ya que buena parte se ha ido para pagar deudas con los proveedores de años anteriores.

Hoy los industriales calculan que deben más de 10 mil millones de dólares, lo que hace presuponer que en 2015 la situación será parecida o incluso peor.

Por eso el presidente de Conindustria, Eduardo Garmendia, dice que la industria está en recesión. Velásquez dice que el PIB manufacturero ha caído 10% este año y podría ser igual en 2015.

El PIB total, que incluye a la manufactura y a los demás sectores, caerá 4,5% el año que viene, augura Pedro Palma. Y esto significará menos productos en los mercados y más para los consumidores, y menos empleo para los trabajadores.

 

¿Habrá ajustes?

La pregunta es si habrá ajustes en la agenda del gabinete económico, ahora más presionada ante los comicios parlamentarios y la caída en la popularidad del gobierno. Ya Maduro ha adelantado algunos pasos que daría, como el aumento de la gasolina y algunos impuestos, como los que incluyó en las nuevas leyes habilitantes. Se están redefiniendo los acuerdos de venta petrolera a Petrocaribe, con posibilidad de titularización de la deuda de estos países para generar caja. Y ha enviado a su vicepresidente de Economía, Rodolfo Marcos Torres, a negociar financiamientos en China y otros países.

Los economistas anticipan que habrá devaluación, tal vez para instalar un cambio dual. Y no se descarta aún que sigan vendiéndose refinerías en el exterior.

Pero los ajustes de fondo, que impliquen un cambio del modelo económico, como los que han planteado los economistas en los foros y que Jorge Roig, desde Fedecámaras, está abogando,  no están a la vista.

 

[Los economistas anticipan que habrá devaluación, tal vez para instalar un cambio dual. Y no se descarta aún que sigan vendiéndose refinerías en el exterior].

 

A menos que, como lo ha dicho en algunas presentaciones ante empresarios José Antonio Gil Yépez, de Datanálisis,  se imponga el escenario de que Maduro se fortalezca dentro de PSUV y se incline a favor de la línea tecnocrática que estaría promoviendo un ala de su gabinete, inspirada en el modelo chino: control del poder político con apertura económica.