Las elecciones de la ULA y los presagios de la lucha por el poder

Por Johan Rodríguez Perozo @johanperozo.- Las elecciones en la ULA quedaron marcadas por algunos episodios cuyas características principales colocan el evento en un marco de verdadera complejidad. La injerencia de los factores en pugna por el poder en el país determinó un resultado extraño al objetivo del elemento eleccionario.


Por Johan Rodríguez Perozo @johanperozo.- Si algo se nutre de manera fértil de la experiencia, es la política venezolana. Muchas actuaciones presentes de personas y organizaciones en este ámbito, se basan en experiencias repetidas con base a hechos producidos de manera cíclica. La experiencia vivida hace pocos días, en el marco de las elecciones de autoridades de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Los Andes, se incluye entre la práctica y ejercicio de uno de los eventos más importantes del mundo universitario. Cierto es que se trata de una  de las manifestaciones más recurrentes en este campo, lo cual permite insertarlo entre el cúmulo de experiencias más resaltantes de la lucha política estudiantil en Venezuela. Históricamente, la lucha del movimiento estudiantil ha constituido toda una épica, respecto al rol de los estudiantes en los procesos de cambios políticos.

 

Las elecciones de autoridades estudiantiles en la ULA quedaron marcadas en esta ocasión, por algunos episodios cuyas características principales colocan el evento en un marco de verdadera complejidad. Aunque se trata de un acto circunscrito a los estudiantes de esta Universidad, sin embargo, el mismo se vio contaminado por factores distintos a su dinámica natural. Una clara injerencia de los factores en pugna por el poder político en el país, determinó un resultado extraño al objetivo y la naturaleza del evento eleccionario. Más allá de la “normalidad” tradicional de la participación de los partidos en estas lides, lo cierto es que en esta ocasión se sumaron elementos capaces de distorsionar por completo la realidad de fondo que afecta al estudiantado de esta casa de estudios.

 

Por una parte, Índer Romero, en representación de la corriente universitaria del PSUV, al parecer, constituye un elemento atípico en medio de la contienda. La organización partidista que sirve de base de apoyo al régimen, al no contar con un liderazgo claro y capaz de concitar respaldos suficientes en esta comunidad, apeló a una figura políticamente “light”. Romero, reconocido como un líder identificado con la tendencia ideológica del régimen, sin embargo, parece no compartir algunas prácticas y métodos de esta agrupación partidista. Es la razón principal esgrimida por algunos, para justificar “el abandono” del cual ha sido objeto Romero por el PSUV, en medio del fragor de la batalla por la dirección de la FCU. Los aproximadamente dos mil quinientos votos obtenidos así lo reafirman, como confirman de manera clara, la baja influencia que el partido gobernante y sus huestes estudiantiles ejercen sobre esta importante comunidad del eje andino. La elección estudiantil en la ULA ha sido sin duda alguna, una flagrante derrota a un régimen que muestra claros signos de agotamiento en el respaldo popular del cual hacía gala en otros tiempos.

 

[El candidato del PSUV, al parecer, constituye un elemento atípico en medio de la contienda. La organización partidista que sirve de base de apoyo al régimen, al no contar con un liderazgo claro y capaz de concitar respaldos suficientes en esta comunidad, apeló a una figura políticamente “light”].

 

Como hijos putativos de las contradicciones de la oposición al régimen, “Gaby” Arellano y Jorge Arellano, lejos de procurar al desiderátum de la UNIDAD, compiten por el favor del voto estudiantil para dirigir el organismo estudiantil. Ambas figuras, más allá del objetivo formal de hacerse con la presidencia de la FCU, parecieran sólo representar la intención de dirimir el dominio de político de los partidos integrantes de la plataforma de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). “Gaby” Arellano, venida del ampliamente conocido Movimiento 13, actúa hoy bajo la bandería partidista de Voluntad Popular (VP). Jorge Arellano es formalmente militante de Acción Democrática (AD) pero contó además, con el respaldo activo de otras organizaciones integradas en la MUD, principalmente de Primero Justicia (PJ). Tal hecho pudo ser considerado intrascendente, si el ambiente de agresividad y rivalidad mostrado por quienes respaldaron ambas opciones, no hubiese marcado como lo hizo el final de la consulta electoral. Los señalamientos y epítetos endilgados entre unos y otros, con la resonancia nacional promovida por los partidos que les sirven de marco de referencia, afectó de manera directa el resultado electoral estudiantil. El asalto a los centros de votación, hecho determinante en la irregular y parcial conclusión del proceso, trajo consigo la violencia desatada. Todo apunta a la asignación de una responsabilidad compartida por las diferentes tendencias, pero principalmente por las huestes del régimen.

 

Un hecho resaltante en el contexto electoral estudiantil de la ULA, es que los dos candidatos opositores al régimen vinculados con la MUD, de un total aproximado de 60.000 electores y con una participación aproximada de 18.000 estudiantes, sumaron unos 15.000 votos divididos entre ambos casi por igual. Como es de observar, la tendencia vinculada con el régimen y el PSUV, apenas logró la exigua participación a su favor de unos 2.500 votos. Una conclusión clara y definitiva en torno al resultado preliminar, es que el régimen recibió una de las derrotas más aplastantes de la cual haya sido objeto en el ámbito universitario. Se reafirma así, la adversidad mostrada de manera recurrente por el sector universitario del país, a los designios de quienes hoy detentan el poder. Otro hecho resaltante surgido del contexto de las elecciones, es la contumaz diferencia entre algunos de los partidos integrantes de la MUD, al mostrar claramente las fisuras derivadas de situaciones ajenas a la lucha por el control de los organismos de dirección estudiantil.

 

[Una conclusión clara y definitiva en torno al resultado preliminar, es que el régimen recibió una de las derrotas más aplastantes de la cual haya sido objeto en el ámbito universitario].

 

Otra situación lamentable, derivada de las incidencias de violencia en torno a las elecciones universitarias, ha sido el alto impacto producido en la comunidad merideña. Voceros calificados de diversos sectores del estado, se han pronunciado en contra de la virulencia característica de algunos de los líderes y grupos protagonistas de los eventos acaecidos en el entorno de la vida universitaria de Mérida. Sin duda alguna, será algo que afecte el animus colectivo de muchos merideños, puesto que observan con aprehensión, la actuación de líderes y partidos en quienes tienen cifradas esperanzas de lograr un cambio político en el país, a través de las próximas elecciones parlamentarias. Aunque algunos personeros de los partidos se empeñen en desconocer tal realidad, lo cierto es que la conclusión de las elecciones, diferidas parcialmente por los hechos de violencia, serán un detonante importante en futuros eventos políticos en la región.