Paradojas y similitudes en la política de España y Venezuela con Podemos y el chavismo en el medio

Por Johan Rodríguez Perozo @johanperozo.- Por estos tiempos, en América Latina se ha producido un intento por rescatar la base ideológica del marxismo como leitmotiv de la orientación política de quienes manejan el poder. Encuestas recientemente realizadas en España, dan cuenta de una evidente caída en la intención de voto para los partidos principales, PSOE y PP.


Por Johan Rodríguez Perozo.- Los primeros días que transcurren del mes de noviembre, sirven de marco histórico a uno de los hechos ocurridos de mayor trascendencia para la humanidad, la caída del Muro de Berlín. Hace veinticinco años, a partir de este hecho, se desató el nudo gordiano de la guerra fría alrededor de uno de los símbolos de mayor resonancia en la iconografía política mundial. El Muro fue también representación simbólica de la internacionalización del comunismo como idea política. Sin embargo, a partir del hito mencionado, comenzó su claro declive ante el espectro del debate ideológico en tal contexto. Contados países, como es el caso de Cuba, Corea del Norte y Vietnam y China con sus matices, mantienen como base ideológica de su política, las ideas asociadas a esta manera de pensar.

 

Por estos tiempos, en América Latina se ha producido un intento por rescatar la base ideológica del marxismo como leitmotiv de la orientación política de quienes manejan el poder. En sentido general, algunos movimientos  han asumido el deslizamiento del pensamiento político hacia tendencias de izquierda extrema asociadas históricamente a este plano de las ideas. En este sentido, se podría señalar que élites gobernantes de países como Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela, han adoptado esta tendencia como línea de identidad común desde hace algún tiempo. En el caso venezolano, la idea vino a justificar la ambición personal de alguien como Hugo Chávez quien, al hacerse del poder por la vía del voto popular, le imprimió a su gestión la clara intención de convertirse en el inspirador del neo comunismo a nivel mundial.

 

En medio de esa dinámica, caracterizada por una crisis económica y política que ha impregnado a casi todos los países, ha resucitado la idea de convertir el planteamiento en herramienta útil para la política internacional. Es evidente el aprovechamiento que algunas agrupaciones políticas de nuevo cuño han hecho del replanteamiento en cuestión. Así se percibe de la aparición y el corto recorrido realizado hasta ahora por la agrupación española PODEMOS. Al menos en el uso del discurso como hilo conductor de una política, quienes lideran en España esta iniciativa, no hacen esfuerzo alguno por ocultar su identidad con las élites gobernantes de los países antes mencionados. Los más conspicuos promotores de la nueva plataforma, no sólo coinciden con estos grupos en el plano de las ideas, también han formado parte de la operación de internacionalización de la misma.

 

En este contexto, los casos de Venezuela y España guardan una relación a todas luces inocultable. Los líderes de PODEMOS han presentado un discurso basado en la retórica profusamente utilizada por personajes como Hugo Chávez, Luiz Inácio “Lula” Da Silva, Dilma Rouseff, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa. Este discurso además, lo han “rellenado” de innumerables consignas cuya inspiración está basada en la exaltación manipulada del resentimiento, las diferencias sociales y una supuesta reivindicación de las condiciones de minusvalía en las que vive una parte de la población. El discurso lleva el agregado del ataque y desprestigio, por la vía del cuestionamiento ético y moral, de “la clase política” que gobierna en su país. De esta forma se cuestiona y se intenta derrumbar no sólo a las instituciones, también a quienes la integran, lo cual busca matar dos pájaros con un solo tiro. La lección aprendida por este grupo de profesionales universitarios, es la búsqueda del poder a cualquier costo, sin importar el daño institucional que se causa al país y a la sociedad. Y para ello cuenta, entre otros recursos, con el apoyo económico, logístico y financiero, de los regímenes hermanos latinoamericanos dispuestos a cobrar viejas cuentas coloniales a la clase dirigente de la metrópoli española.

 

Ahora bien y en honor a la verdad, es de resaltar que todo ello es de posible ocurrencia, dado el caldo de cultivo que ha significado el deterioro institucional en el que han encontrado sumido a la sociedad actual. Los casos de Venezuela y España guardan políticamente algunas similitudes. En ambos países, antes en Venezuela y actualmente en España, ha surgido una suerte de crisis política derivada de la ceguera de los partidos que han detentado el poder. La principal responsabilidad recae sobre el liderazgo político y la actuación de los partidos. En Venezuela sobre Acción Democrática, Copei, el MAS y Causa R. En España, los principales responsables serían el PSOE, el PP y otros socios menores de quienes conforman el espectro político. El deterioro en su funcionamiento de instituciones como el Poder Judicial; situaciones graves como el tema de la corrupción -aspecto que alcanza tanto a los partidos principales como a buena parte del sector empresarial y sindical-, eventos como el anquilosamiento de los liderazgos políticos en los partidos; la ausencia de respuestas oportunas al reclamo de la gente en temas como el desempleo, hoy constituye un marco favorable para la posibilidad de éxito del discurso demagógico y populista, trasladado como experiencia latinoamericana a Europa a través de España.

 

Encuestas recientemente realizadas en España, dan cuenta de una evidente caída en la intención de voto para los partidos principales, PSOE y PP. Las mismas investigaciones de opinión pública sitúan, en clara posición de crecimiento ventajoso, a PODEMOS. Al igual que ocurrió con el caso venezolano, sectores vinculados a la plutocracia ibérica, en demostración de mayor ceguera que sus pares venezolanos, han devenido en apoyos estratégicos al liderazgo de nuevo cuño. Allá como aquí, la empresa mediática se suma al demagógico y populista discurso cuyo objetivo fundamental consiste en ejecutar la operación de hundimiento del sistema, pensando en los réditos que tal acción permitirá obtener. En este plano, es importante señalar que los grandes partidos también hacen su aporte. Como en el caso venezolano, lejos de intentar cambiar lo que la realidad exige de bulto, el poder político se aferra a la idea de menospreciar la amenaza dejándose atrapar por la inacción.

 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, seguramente serán los protagonistas de las próximas contiendas. De no producirse el necesario golpe de timón en materia de cambios en la conducta y formas de manejar la política, Sánchez probablemente termine siendo, como Henry Ramos en AD, al albacea de una cultura política que llevó al fracaso el proyecto democrático. Resulta impensable un retorno de Aznar al estilo Caldera, a la luz del aterrizaje forzado que al parecer terminará siendo la gestión de Mariano Rajoy. Iglesias, como Chávez en Venezuela, más allá de la ilustración obtenida en la universidad, terminará siendo el “tamacún español” llamado a cobrar venganza contra la casta española, como forma de reivindicar a quienes resienten la mala situación por la que atraviesan. Una vez más, España y América Latina unidos por el Atlántico y la política en una misma suerte.