La oposición tiene todas las condiciones para ganar la Asamblea, ¿pero hará lo correcto para concretar el triunfo?

Por Johan Rodríguez Perozo.- La oposición ha logrado aproximarse, elección tras elección, al esquema para labrar el esperado y contundente triunfo sobre el chavismo. Es claro que a la luz de las nuevas realidades, existen variables que no se pueden dejar de lado a la hora de la selección de los candidatos a la Asamblea Nacional.


k.....Por Johan Rodríguez Perozo.- A juzgar por el ambiente que se respira en la calle y el análisis de las más recientes investigaciones de opinión pública, es posible afirmar que la suerte del resultado de las elecciones parlamentarias pautadas para el año 2015, se juega en el campo de la oposición al régimen. El evento anterior realizado el año 2010, arrojó una distribución de las curules de la Asamblea Nacional, cuya composición no guarda relación con los votos emitidos por los electores. Aunque es de reconocer que en cierto sentido, algunos factores jugaron a favor del chavismo. Se trata de una confrontación asimétrica, puesto que el oficialismo siempre ha contado con el abusivo control del aparato del Estado, aspecto que utiliza sin complejo alguno, con tal de retener el poder a como dé lugar.

La oposición ha logrado aproximarse, elección tras elección, al esquema para labrar el esperado y contundente triunfo sobre el oficialismo. Expertos en la materia sostienen, que una victoria electoral ha de estar precedida por un triunfo político. Para la oposición, la certeza de la victoria se traduce en la posibilidad de crear un estado de ánimo colectivo capaz de concitar la presencia masiva de los electores en las urnas de votación. Esa condición sólo es posible si la oposición presenta una estrategia capaz de conjugar la más amplia Unidad en torno a los candidatos, lo cual requiere además de una buena escogencia previa, de candidatos representativos de la más amplia gama de sectores vinculados con esta aspiración.

A diferencia del ambiente que imperó para las elecciones parlamentarias anteriores, el régimen, a pesar de mantener aún el poder, se presenta hoy en condiciones de deterioro político en relación a la fortaleza  que antes le caracterizaba. Nunca, en el contexto del recorrido durante tres lustros del chavismo en el poder, se había manifestado los niveles de rechazo registrados hoy en todas las investigaciones de opinión pública. Es por ello que el campo opositor está obligado, a partir del fortalecimiento de la acción política más importante, la que le ha dado el potencial para ver la luz al final del túnel, lo cual no es otra cosa que la Unidada volcar todo el esfuerzo en torno a este concepto.

En el pasado, el liderazgo opositor le otorgó mayor preponderancia a la participación de los partidos, en la elaboración de las planchas. En tal sentido, la MUD diseñó un método para escoger a los candidatos al parlamento, que terminó por repartir proporcionalmente entre éstos, las posiciones a elegir. Dado el ambiente que hoy vive el país, tales esquemas no serían de factible aplicación, ya que los mismos no se corresponden con la realidad  de hoy. Si algún atractivo ha de tener la oferta parlamentaria opositora al régimen, ese es el de concitar la mayor cantidad de apoyos posibles para los candidatos que concurrirán a la competencia. De seguir estos criterios de elemental racionalidad política, el liderazgo conductor de la plataforma unitaria ha de comprender que, aunque la presencia de los partidos es necesaria hoy más que nunca, la propuesta de candidatos al parlamento no debe hacerse atendiendo sólo a las aspiraciones de las organizaciones partidistas. Sobre todo, a las aspiraciones de los grupos “dominantes” en la llamada Mesa de la Unidad Democrática.

Es claro que a la luz de las nuevas realidades, existen variables que no se pueden dejar de lado a la hora de la selección de los candidatos a la Asamblea Nacional. Varios criterios deberían ser considerados por quienes lideran el proceso de toma de decisiones en esta materia. Para integrar el parlamento nacional, se debe escoger a 165 diputados cuyo origen está dado de la siguiente manera: 52 diputados provenientes de la elección por listas, dos por cada entidad con la excepción de los estados Zulia, Carabobo, Miranda y Caracas, donde es posible elegir 3 diputados mediante ese tipo de selección; 110 diputados cuyo origen es la elección nominal a través de 87 circuitos electorales, de los cuales 69 eligen 1 diputado cada uno, 14 eligen 28 dos en cada circuito y 4 circuitos plurinominales eligen tres diputados cada uno; también se eligen tres diputados por la representación indígena (occidente, sur y suroriental), lo cual da el total de a65 diputados.

Una maniobra del oficialismo mediante la modificación de la ley electoral, distorsionó el concepto de representación proporcional de las minorías, al sustituirlo en la práctica, con el mecanismo conocido como sobre representación de la mayoríaEsta cabriola legal, hizo posible una mayoría parlamentaria oficialista, aunque obtuvo menos votos que la oposición. Es de suponer que al producirse un cambio masivo de opinión del electorado, respecto a la merma del apoyo hacia el bando oficial, tal mecanismo operará en esta ocasión a favor de la oposición. Es por ello que no resulta descabellado afirmar que en esta oportunidad, la oposición tiene toda la posibilidad de hacerse con una mayoría contundente y definitiva en la integración del nuevo parlamento nacional.

k.......Para lograr el objetivo antes señalado, el campo opositor deberá desprenderse de ciertas prácticas políticas muy criticadas por cierto por sectores que le son afines. Por ejemplo, no deberían postularse para diputados a la Asamblea Nacional, personas cuya verdadera aspiración está centrada en las gobernaciones y alcaldías. La experiencia en este sentido resultó negativa, pues, muchos de los diputados elegidos en 2010, abandonaron las curules para competir luego por las instancias antes señaladas. Esto trajo como consecuencia la desintegración original de una bancada parlamentaria de oposición que no se hizo sentir en correspondencia con las expectativas de sus electores.

Los partidos integrantes de la MUD deben entender que la posibilidad de lograr el cambio político mediante el triunfo de la elección parlamentaria, es una necesidad sentida por la inmensa mayoría de los venezolanos. Se trata de una tarea exigente y en consecuencia, éstas organizaciones deben actuar con desprendimiento hacia el resto de la sociedad y presentar candidatos de la aceptación mayoritaria de la ciudadanía y no sólo representativos de las organizaciones partidistas. Para ello, se hace necesario atender el reclamo que densos sectores de la vida nacional vienen formulando, en torno a la posibilidad de realizar las respectivas consultas ciudadanas. De esta manera, la ciudadanía con la cual se cuenta para el triunfo, sería la protagonista y no los “cogollos”, en el proceso de selección previa de los candidatos que han de competir en su representación para estas elecciones.

Otro problema a superar por la conducción política de la oposición, es la relacionada con las rivalidades por el liderazgo de este sector. Definitivamente, en el momento preciso para ello, será la gente el factor que decidirá quiénes habrán de ser sus candidatos a futuras contiendas electorales. La estrategia debe ser una sola. La necesidad de alinear las diferentes visiones en torno al problema político nacional es más que una necesidad, una obligación. El estado de postración al que el régimen ha llevado al país, no admite discusiones subalternas desvinculadas de la verdadera necesidad de lograr el cambio político. Un eventual fracaso de la oposición en las próximas elecciones parlamentarias, como consecuencia de malas decisiones tomadas en torno al tema en cuestión, servirá de aldabonazo definitivo en las aspiraciones de la mayoría de los venezolanos. Es de suponer y así lo revelan las investigaciones de opinión pública, que la gente tiene perfectamente claro a quiénes aspira ver conduciendo los proceso de hoy. La actuación incoherente de los líderes políticos, a contrapelo de esta realidad, sólo conducirá al fracaso de unos pocos, pero a la ruina definitiva de un país cuya capacidad de tolerancia con la ignominia del régimen, está llegando a niveles realmente insoportables. Es por ello que no dudamos en afirmar que el futuro de Venezuela y de las próximas generaciones, se juega en el contexto de las decisiones de quienes se han abrogado la conducción de la oposición, a través de la Mesa de la Unidad Democrática. De actuar en correspondencia con el sentimiento y la aspiración de la mayoría, la historia os premiará o de lo contrario, frente al fracaso, la sociedad democrática venezolana los castigará.