Misión Ignorancia busca la liquidación de la Ciencia y la Universidad

Por Johan Rodríguez Perozo.- Escudado en un complejo proceso de manipulación del discurso y el lenguaje, el régimen ha intentado, amparado en toda clase de subterfugios y eufemismos, imponer una nueva cultura política de dominación plena a la sociedad en su conjunto.


konzapata.......Por Johan Rodríguez Perozo.- Una práctica reiterada del régimen heredado por Nicolás Maduro de manos de Hugo Chávez, ha sido el atropello constante contra instituciones e individualidades, cuya manera de pensar no se muestra anuente al pensamiento político que se pretende imponer a la sociedad venezolana. Desde el inicio de la gesta chavista y con el impulso obtenido de la nueva Constitución Nacional, el entramado institucional del país ha sido objeto de diversos ataques y transformaciones absurdas. El frenético afán por controlar el aparato del Estado ha llevado a desarrollar la fuerte arremetida, cuya acción principal ha pasado por el cambio de nombres y funciones de las distintas instituciones. De esa manera se ha convertido al Poder Público Nacional en la herramienta útil de consolidación del proyecto político chavista.

Como consecuencia de lo anterior, el antiguo Congreso Nacional, cual copia fiel del modelo cubano, fue transformado en Asamblea Nacional, pasando a ser un órgano unicameral subordinado a quien maneje los hilos en Miraflores; la Corte Suprema de Justicia devino en Tribunal Supremo, ahora con 37 integrantes de seis salas, todos anuentes a los designios del régimen; el Consejo Supremo Electoral, convertido en  Consejo Nacional, eliminación de la representación de los partidos mediante, dio paso al control absoluto de los procesos electorales en apoyo al régimen; del mismo modo, el conjunto de organismos conformado por el Ministerio Público, la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo, han sido transformados en el llamado Consejo Moral Republicano.

La línea maestra del régimen, en materia de administración del poder público, contraria a la creación y consolidación institucional impulsada por el proyecto democrático iniciado el año 1958, ha estado signada por el adanismo político. En tal sentido, ha logrado transformar nominalmente todo lo encontrado para crear la sensación de cambios al mejor estilo “gatopardiano”. En todo caso, la profundidad de los pasos institucionales ejecutados, sólo han sido orientados a obtener sobre las instituciones un control total y absoluto, a objeto de servir de base de apoyo a la claque que detenta el poder en Venezuela.

konzapata.......Escudado en un complejo proceso de manipulación del discurso y el lenguaje, el régimen ha intentado, amparado en toda clase de subterfugios y eufemismos, imponer una nueva cultura política de dominación plena a la sociedad en su conjunto. De manera cínica se falsifica la historia, acompañado del impulso de una neo lengua, convertida en herramienta útil para alimentar el discurso de la mentira y el resentimiento social. El oficialismo hace esfuerzos por reivindicar una supuesta división de clases, con el objetivo táctico de hacer creer a buena parte de la población que sus desgracias personales son la consecuencia de acciones ejecutadas por los opuestos al régimen. De esta manera, la siembra del odio social entre los venezolanos sirve de combustible para movilizar la plataforma clientelar que le sirve de apoyo.

Sectores de larga tradición en la construcción de beneficios para la sociedad, han sido objeto de manera sistemática de intensivas campañas de descrédito por parte del régimen. En este campo de batalla han sido convertidos en víctimas de la estrategia oficial, la Iglesia venezolana, los medios de comunicación social, el empresariado nacional en todas sus facetas y representaciones, los partidos políticos, las organizaciones sindicales, la clase media venezolana, el movimiento estudiantil, los gremios profesionales y todo cuanto estructuralmente se vincula con las universidades autónomas. Toda institución capaz de disentir de los designios del régimen, corre el inevitable riesgo de ser tomada por asalto, destruida estructuralmente o en el mejor de los casos, de ser absolutamente desconocida e ignorada por el poder. La imposibilidad para el régimen de conquistar estos ámbitos de la vida del país por la vía de las convicciones, ha conducido al desarrollo de atropellos nunca vista en el contexto histórico del país.

Como muestra clara están los reiterados intentos de acorralar a la Universidad autónoma venezolana. A la institución universitaria No sólo se le ahoga, literalmente hablando, por la vía presupuestaria sino además, se le amenaza con el cierre o la transformación en apéndices del esquema irregular, mediante el cual se ha instaurado un sistema de educación superior paralelo basado en la experiencia cubana. Colateralmente, a través del subterfugio de la transformación mediante la modificación de las leyes que las rigen, surge la amenaza de destruir las instituciones científicas de mayor raigambre de este importante sector de la vida nacional. En el transcurso de los quince años marcados por la gesta chavista – madurista, el deterioro creciente de la infraestructura educativa superior en Venezuela, ha sido más que evidente. La constante prédica de las autoridades universitarias por la asignación justa del presupuesto que les corresponde, se ha convertido hoy día en la enseña principal de la lucha que libra este sector frente al régimen.

La última amenaza en contra del sector científico, surgió de la propuesta del PSUV para revisar la Ley que rige el funcionamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Una suerte de emboscada, tramada por militantes oficialistas vinculados con la Universidad de Los Andes y ejecutada a través de la Comisión que rige la materia en la Asamblea Nacional, propuso de manera abrupta e inconsulta con los afectados, una nueva ley que busca transformar el CONICIT en objetivo político de quienes detentan el poder. Cincuenta y cinco años preceden la actividad profesional y científica desarrollada por esta institución a favor de la ciencia en Venezuela. Centenas de científicos han pasado por los laboratorios de la cantera más sólida en materia de investigación científica en el país. De esta manera, al igual que ha ocurrido con el entramado del poder público nacional, el régimen persigue la transformación del sector científico y universitario, en la trastienda intelectual con la cual nunca ha podido contar.