Las cinco líneas de acción del gobierno que tiene a los empresarios contra la pared

Por Amado Fuguet @amadofuguet.- En lugar de modificar el modelo económico, el gobierno, sin reconocer culpas, está simultáneamente desarrollando al menos cinco líneas de acción en torno a los empresarios privados que van desde la represión hasta acercamientos selectivos sin brindar espacio para revisar las políticas de fondo.


Por Amado Fuguet @amadofuguet.– Desde que en enero el país recibió el año con un precio petrolero en barrena, una gira presidencial por el mundo en busca de divisas, y más colas que el año pasado en los establecimientos comerciales públicos y privados, se reavivaron las acusaciones gubernamentales contra el sector empresarial, endosándole la responsabilidad de la crisis de escasez.

Tratando de reposicionar de nuevo la tesis de la “guerra económica”, con las variantes de “golpe económico” y “emboscada económica”; las autoridades han descartando toda posibilidad de modificar el modelo socialista de estatizaciones, intervenciones y controles a la actividad productiva, comercial y cambiaria.

Esta exigencia de cambio fue planteada desde principios de año por la Conferencia Episcopal, dirigentes de la oposición, un nutrido grupo de economistas y los gremios empresariales, entre otros actores, como la vía más idónea para superar los graves problemas de desabastecimiento e inflación que han ido deteriorando aceleradamente la calidad de vida y la capacidad adquisitiva de los consumidores, que han demandado acciones para detener esta situación.

En lugar de modificar el modelo económico, el gobierno,  sin reconocer culpas,  está simultáneamente desarrollando al menos cinco líneas de acción en torno a los empresarios privados.

1)    Represión y ocupación:

En un remake del Dakazo, ha ido interviniendo empresas de distribución y cadenas de ventas de alimentos, artículos del hogar y medicinas, como es el caso de Hermanos Herrera, Farmatodo y DíaDía, al tiempo que ha detenido y acusado a dueños y gerentes de los establecimientos.

2)    Confrontación institucional:

Ha desarrollado una campaña de acusaciones públicas contra dirigentes empresariales, especialmente contra el presidente de Fedecámaras, acusándolos de estar promoviendo el desabastecimiento, como parte de un supuesto plan político.

3)    Presión sectorial:

Ha llamado a representantes de empresas y gremios sectoriales, con un mensaje intimidatorio: por un lado les limitan la posibilidad de contar con divisas para importar insumos y partes, y por el otro les conminan a garantizar producción e incluso a exportar.

4)    Acercamiento selectivo:

Ha realizado encuentros y conversaciones con determinadas empresas productoras –farmacéuticas y de alimentos-, para encontrar algunos puntos de acuerdos de compromiso “estrictamente operativos”, “siempre dentro del marco de la economía socialista”, sin brindar espacio para revisar las políticas de fondo.

5)    Ajustes limitados:

Ha admitido realizar algunos ajustes de precios parciales para determinados productos, que no compensan los costos reales de producción. En algunos casos, prohibiendo productos, como es el caso de la harina de maíz.

¿Es posible el acercamiento?

Al tiempo que han cuestionado tanto el modelo económico como las acciones contra las empresas privadas, los gremios han insistido en la necesidad de que se adopten medidas y se establezcan garantías para recuperar la producción.

Hasta ahora, los anuncios se han limitado al establecimiento de un sistema  cambiario con tres mercados: uno para alimentos y medicinas a Bs. 6.30 por dólar, otro mediante subastas que mezcla Sicad I y Sicad II (hasta ahora sin tipo de cambio definido), y otro a través de las bolsas, que fluctuaría según la oferta y la demanda.

Este último mercado, en un contexto de poca disponibilidad de divisas, depende en gran medida de la confianza para invertir. Los empresarios han dicho que este esquema puede ser una oportunidad, pero esta posibilidad se diluye con los ataques al sector privado.

En razón de ello, los gremios están gestionando algún acercamiento que permita frenar las acciones que se han desarrollado en las últimas semanas y conversar sobre un conjunto de propuestas que permitan mitigar la crisis de abastecimiento y de pérdida de confianza.

¿Será posible? Jorge Roig ha dicho desde Fedecámaras que sí. Está por verse la respuesta del gobierno.

Mientras tanto, las colas en los establecimientos públicos y privados, dentro o fuera de estacionamientos subterráneos, siguen presentes.