Uruguay, el socialismo que deja trabajar a los capitalistas

Por Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).- El ex presidente Mujica dijo en una oportunidad “en el Frente Amplio convivimos desde comunistas, socialistas hasta gente de la derecha, pero dejamos trabajar a los capitalistas, pues son los que nos dan de comer”. Tabaré Vásquez seguirá las misma ruta


enestePor Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).-El primero de marzo pasado fue  la transmisión  de mando de José Mujica a Tabaré Vásquez, dos compañeros del mismo partido de la llamada coalición Frente Amplio, en la que conviven muchos grupos con ideas  divergentes en muchos temas, pero con convicción democrática, como lo han demostrado en esta última década.

Muchos con ideas de izquierda pero en un contexto donde las reglas institucionales y democráticas se respetan. Como le escuché decir a Mujica en una oportunidad, palabras menos palabras más, “en el Frente Amplio convivimos desde comunistas, socialistas, gente de la derecha, pero dejamos trabajar a los capitalistas, pues son los que nos dan de comer”.

Lo dijo un ex guerrillero, tupamaro, convencido de la importancia del capitalismo en el proceso de generación de riquezas y valor que, precisamente, se distribuye a través de las políticas públicas y sociales. Pareciera que no hay interés en cambiar las reglas de juego, darle una patada a la torta y correr el riesgo de perder hasta las migajas. Ya lo decía Tabaré en su campaña electoral: “Vamos bien”, así de simple era el slogan, como seguir activado  con el piloto automático.

Incluso, si hubiera ganado el candidato de la oposición, estoy seguro que la transición se hubiera producido sin sobresaltos, porque están convencidos del modelo económico que vienen aplicando  y, las diferencias en ciertos temas son sutiles, quizás en estilo y,  en ponderación de ciertos mecanismos operativos para llegar a los mismos objetivos. Al menos, durante la campaña, prácticamente no hubo debate sobre el tema económico. Hasta el mismo Vicepresidente, ahora nuevo ministro de Economía, (Danilo Astori), invitaba a la oposición a debatir sobre economía, lo que evidencia que no hay diferencias, al menos, de fondo.

sindudaComo anécdota, en una visita que hice a Montevideo, en plena campaña electoral, conducía  por la rambla con un amigo venezolano, quien se quedó sorprendido, no por la obstrucción del tráfico que producían dos grupos de militantes, uno de la oposición y otro del Frente Amplio, a menos de 50 metros de distancia, sino por la forma civilizada como actuaban; todo lo contrario de lo que pasa en Venezuela, que la oposición es reprimida.

 

Tampoco hay duda de que la economía seguirá creciendo, pero a menor ritmo. En los últimos diez años, los dos gobiernos del Frente Amplio (Tabaré Vázquez –José Mujica) la economía tuvo un ritmo de crecimiento promedio del 5%, uno de los más altos y sostenido de la región, se mejoró la distribución del ingreso con niveles de pobreza e indigencia que bajaron a mínimos históricos del  10%  y 1%, respectivamente . Sin duda, se aprovechó la fase de precios altos de las materias primas, fundamentalmente la soja y la carne; pero además, hay un dato bien interesante, y es que, Uruguay logró desacoplarse del comportamiento de sus vecinos y socios grandes y poderosos: Brasil y Argentina. En efecto, mientras estos dos países están pasando por dificultades, con recesión económica y otros desequilibrios importantes, la economía uruguaya luce sana y blindada al contagio de sus vecinos como sí sucedía en el pasado. Y es que la crisis Argentina, cuando el corralito, se llevó por delante a la economía uruguaya con una devastadora crisis financiera incluida. Se aprendió la lección, y en estos últimos años se disminuyó la dependencia de los vecinos a través de la diversificación de las exportaciones.

 

En este último quinquenio, Uruguay recuperó su grado de inversión, sin duda, una buena señal para los mercados y para la inversión extranjera que siempre es bienvenida. De hecho, para más señales en este sentido, un día antes de la toma de posesión, José Mujica y su colega brasileña Dilma Rousseff, inauguraron un proyecto de parque eólico, Artilleros, con una capacidad de 65 MW, una alianza estratégica donde los accionistas son Electrobras, la empresa estatal  de electricidad de Brasil y UTE, la estatal eléctrica de Uruguay.   La CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, fue el financista en este proyecto (US$58MM). Hay apertura a la inversión extranjera y las señales y reglas son claras. Y es que para mantener la economía en crecimiento, se espera el concurso de inversión extranjera que pueda acometer grandes proyectos. Hay consenso que es la única manera de superar la tasa de crecimiento del 2,5% proyectada (la mitad del crecimiento de la última década), para los próximos cinco años.

 

Hay dos temas que preocupan: el déficit fiscal  y la inflación. Para 2014, último año de gobierno de Mujica, las cuentas fiscales registraron un déficit del 3,5%, el más alto en los últimos años, para una economía acostumbrada a funcionar con todas las cuentas en su lugar. Ya se están haciendo las correcciones comenzando con el cuadre de las cuentas de las grandes empresas públicas como es el caso de UTE, el monopolio eléctrico del Estado, que ajustó las tarifas al alza. Y el otro caso emblemático es ANCAP, que solo bajó el precio de la nafta en 5% en promedio, cuando su principal insumo, el crudo, ha bajado más del 50% en el mercado internacional. El nuevo Vicepresidente, Raúl Sendic, también anunció el control de los gastos de publicidad de estas empresas y, el nuevo ministro de economía, Danilo Astori, señaló que gradualmente se iba a una reducción del déficit. El otro tema, la inflación, ha estado amenazando en los últimos años, y en 2014 alcanzó el 8%. La política monetaria ha sido el instrumento para  contener que se desboque. Otro instrumento que está en el papel, es la desindexación de los salarios, pero no es fácil, el sector sindical es poderoso. De hecho, en un anuncio realizado por el presidente del Banco Central sobre desconectar este mecanismo, de ajustar los salarios en relación a la inflación, el presidente del sindicato ripostó que no estaban de acuerdo y desde ese momento, no se habló más del tema.  Dicen que el Gobierno de Mujica fue muy complaciente con el sindicato, tomó mucho poder,  veremos cómo le va al nuevo Gobierno.