Los riesgos económicos de un gigante llamado Brasil

Por Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).- Contracción económica, inflación, devaluación, protestas. Una de las mayores economías del mundo atraviesa por un momento de alto riesgo. ¿Cómo se explica? The Economist lo comparó a un elefante que cruza un terreno pantanoso por el cual casi no puede andar. No deje de leer este análisis exclusivo.


12Por Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).- En 2014 Brasil registró déficit en su balanza comercial, situación que no se presentaba desde 1998, sin duda, un hecho para reflexionar. Quizás la gente que protesta en las calles de Rio o Sao Paulo no entienda mucho lo que esto signifique, pero sí siente la contracción económica, la inflación, el alza del dólar y el ajuste fiscal; pues todo se refleja en el bolsillo, en su capacidad de compra y, en fin, en las expectativas de bienestar que habían subido mucho en la fase del boom de los commodities. Y para completar el cuadro, los escándalos de corrupción de Petrobras, exacerban las frustraciones de la población, generan desconfianza y deja ese sabor de que las cosas no se están haciendo bien.

Y no es que el déficit sea malo per se, sino en el contexto en que se encuentra, es decir, en ese cuadro adverso donde los problemas sobran, y allí, en ese contexto, sí que es una señal de debilidad. ¿Cómo se explica que Brasil, una de las mayores economías del mundo, que es líder mundial en ventas de azúcar, carne, café, hierro, soja y otros productos, y que además de otros factores en términos de volúmenes en el concierto internacional, que precisamente le permitieron conformar el grupo BRICS, esté pasando por este proceso nada agradable?

Y es que Brasil tuvo su mayor superávit comercial en 2006 cuando las exportaciones superaron a las importaciones en US$46.500 MM. Desde entonces, el saldo favorable fue disminuyendo hasta convertirse en déficit en 2014. Esto refleja, entre otros factores, el debilitamiento de la demanda por las materias primas y la baja de los precios y , otro factor importante , la falta de competitividad internacional de Brasil, en lo que ha contribuido al fortalecimiento del real frente al dólar , precisamente por la entrada de capitales de la bonanza comercial, que atrajo inversiones y en definitiva aumentó las reservas internacionales, un activo que hoy posee Brasil y permite cierto margen de maniobra para los ajustes.

En 2014 las exportaciones totalizaron US$225.100 MM, una reducción del 7% en relación a 2013, es decir, una facturación menor en US$17.078 millones, reflejando una fuerte caída de las manufacturas a Argentina, principalmente vehículos. También, se reflejaba la caída de los precios de los commodities, como el hierro, azúcar y granos. De allí que, uno de los instrumentos del ajuste que está aplicando el nuevo equipo de Dilma Rousseff, es la devaluación del real para corregir la sobrevaluación y que Brasil recupere su competitividad internacional.

Ya en abril, el tipo de cambio alcanzó 3,2 reales por dólar, que comparado con el nivel de cierre de 2010, es una devaluación del 92% y, comparado con el cierre de 2012 (2.04), es una devaluación del 57%. Como dice la teoría, el ajuste no es automático, tiene que venir acompañado de otros factores que converjan en el aumento de la productividad, como las tasas de interés, la calidad del gasto público, inversión en infraestructura, un ambiente de negocio favorables; paradójicamente, ahí está el detalle, hay muchos elemento no alineados a ese objetivo. Además, la demanda internacional no ayuda, y tampoco el mercado interno.

En orden de importancia, revisemos algunos de los principales sectores exportadores y avancemos una opinión de lo que vendrá.

Soja.

Está entre los pocos rubros de exportación que aumentaron su facturación, no obstante marginal. Al cierre de 2014, las exportaciones de soja alcanzaron un total de US$31.408 millones, y se convirtió en el principal producto de exportación, 14% del total, superando al rubro minero (hierro y otros). Y es que Brasil se convirtió en el mayor productor y exportador de soja a nivel mundial desde 2013 cuando la cosecha alcanzó nivel record de 82 millones de toneladas, igualando a la de los Estados Unidos. Para 2014 las cifras de la cosecha superaron los 87 millones de toneladas, nuevo record de producción. Los mayores volúmenes despachados han compensado la caída del precio de la soja. Brasil responde por el 40% del mercado internacional de la soja, superando a los Estados Unidos que participa con el 35%; toda se vende a China.

Minería (fundamentalmente, hierro).

La principal materia prima para producir acero también está afectada por la desaceleración del crecimiento chino, y no solo afecta a Brasil. Por ejemplo, Estados Unidos, segundo consumidor de acero en el mundo, las empresas siderúrgicas comparecerán ante el congreso para pedir más aranceles. Y es que hay un exceso de producción respecto al consumo mundial y China es el principal responsable porque está compitiendo con precios muy bajos para colocar la producción que no usa a nivel doméstico. Esto es consecuencia de que China produce la misma cantidad de acero que el resto del mundo, a lo que se suma que su crecimiento económico ha bajado de dos dígitos, al 7%.

En Brasil las exportaciones de origen minero se redujeron en más de US$ 7 mil millones, pasando de US$35.083 millones en 2013 a US$28.402 millones en 2014. De ser el principal rubro de exportación pasó a ser el segundo, superado por la soja. Esta menor facturación se refleja en los resultados de la principal empresa siderúrgica de Brasil y segunda a nivel mundial, Vale Do Rio Doce, cuyas ventas pasaron de US$46.767 millones a US$37.539 millones. Imagine las dimensiones: una empresa con ventas mayores al PIB de Bolivia. Imagine también el impacto de tener una facturación menor en US$9.000 millones, su efecto en la cadena de valor, proveedores, empleo, banca, contribución fiscal y otras actividades conexas.

El componente de material de transporte ( fundamentalmente vehículos).

Cayó de US$31.584 MM en 2013 a US$20.374 MM, y ahora participa con el 9,1% del total exportado (en 2013 era 13%). La razón fundamental está en el segmento de automóviles, particularmente por las menores exportaciones a Argentina, su principal cliente.

La producción de carros cayó en 15% en Brasil, y es la segunda caída consecutiva en los últimos tres años. Incluso, México, que tuvo un crecimiento del 9,8%, desplazó a Brasil como el séptimo mayor productor de vehículos en el mundo. La producción de carros en México excedió a la de Brasil por primera vez desde 2002. Fueron 3.220 mil vehículos producidos en México versus 3.150 mil en Brasil. Qué explica la diferencia: menores costos de producción, mayor competitividad, menos impuestos y el debilitamiento del peso mexicano. Brasil tiene todo lo contrario y, estos factores seguirán afectando al sector, además del debilitamiento de la demanda externa.

Cifras a febrero, reflejan que la producción cayó en 28,9% respecto al mismo mes del año pasado y se situó en 200.111 unidades. Al menos, se corrigió la apreciación cambiaria con la devaluación del real, pero ¿cómo evitar los problemas en Argentina, su principal cliente, que además de la recesión ha aplicado trabas a las importaciones?.

Azúcar

Brasil es el mayor productor y exportador de azúcar en el mundo, por mucho rato, excediendo con creces sus principales seguidores: India y Tailandia. En 2013 la producción fue 38 millones de toneladas y la exportación fue 27 millones de toneladas que significan el 51 % de las exportaciones mundiales. Su principal competidor, India, produjo 27 millones de toneladas, pero prácticamente no exporta, pues todo se consume en el mercado interno. .

Hay una sobreoferta de azúcar en el mercado internacional, que presionó a la baja de los precios, pero además, Brasil tuvo la mala suerte de sufrir una de las más severas sequías en muchos años. Entonces el impacto fue doble. Menores ventas por baja de precio y menores volúmenes, pues la sequía destruyó gran parte de los cañaverales y a muchas empresas del sector.

Las estimaciones de la producción global en 2015 superará la demanda generando una mayor acumulación de inventarios a niveles records (80 mm de toneladas), cifra que bastaría para abastecer la demanda de los siete principales consumidores del mundo. Esto, sin duda, presionará sobre los precios; de hecho, los futuros de azúcar sin refinar, a mayo, han caído 12,71 centavos.

No obstante, las empresas brasileñas sobrevivientes a la tragedia de la sequía, se beneficiaran de la devaluación del real; obteniendo mayores ingresos por el efecto cambiario que mitiga la caída de precios en dólares del producto.

Carne y Café.

Brasil también es líder mundial en estos dos rubros y, afortunadamente los precios se han mantenido. Son la excepción en el descalabro de los precios de las materias primas. La carne tuvo una facturación de US$16.891 millones en 2014, representando el 7,5% de las exportaciones totales. Para tener una idea, la empresa más grande de Brasil y uno de los mayores jugadores mundiales en el sector, JBS, tiene capacidad de sacrificar 100 mil cabezas de ganado por día, más que cualquier otro rival en el sector a nivel mundial. Y el café, reportó US$6 mil 616 millones, comparado con US$5 mil 248 millones en 2013.

Brasil es la economía más grande de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo. Su Producto Interno Bruto alcanzó US$2.245 billones en 2013. Para tener una referencia, once veces mayor al de Perú, seis veces mayor al de Colombia y ocho veces mayor que el de Chile. Con una población de 203 millones, y el mayor productor y exportador a nivel mundial de muchos productos, es sin duda, un coloso. Solo un banco, su banco de desarrollo, BNDES, es casi del tamaño de la economía colombiana. No obstante estas cifras colosales, como lo mostraba la revista The Economist en una de sus portadas dedicada a este país, está, como un elefante, atravesando un terreno pantanoso en el que casi no puede andar, o, no le será fácil salir. Y como se ve, sigue siendo un país productor y exportador de materias primas.