El afán electoral conduce el gobierno de Maduro a medidas erráticas de alto riesgo

Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- Al final, la realidad se impone y asumiendo distancia en cuanto al resultado electoral que tiene otras implicaciones, lo definitivo es que la actual crisis de liderazgo ante una polarización cuestionada y debilitada y la ausencia de direccionamiento económico, tendrán profundas implicaciones en el destino del país en los próximos 6 meses.


MADUROBLACK__Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- Cuando Chávez gobernaba, los bandos estaban básicamente claros. La oposición en pleno defendía un modelo económico neoliberal con interpretaciones políticas de derecha o socialdemócratas de derecha, mientras el gobierno sintetizaba expresiones de un modelo económico mixto, con pretensiones socialistas e interpretaciones políticas de centro, socialdemócratas de izquierda y/o de izquierda radical, y aunque el modelo económico no fue eficiente, por lo menos se podía debatir sobre el tema desde enfoques claramente diferenciados.

Hoy, en el gobierno de Maduro, los bandos son difusos. Parte de la oposición de derecha defiende un modelo económico que levanta argumentos de centro o socialdemócratas de izquierda, mientras emerge una oposición de izquierda que sostiene un “Golpe de Timón” hacia un socialismo viable, diferenciado de las acciones del gobierno del presidente Maduro.  Por otro lado, desde el Gobierno se expresa un capitalismo rentista de Estado, con consignas de izquierda y acciones neoliberales centradas en hacer pagar la crisis a aquellos que viven de su trabajo.

En esta nueva época, la del gobierno de Maduro, las contradicciones son la orden del día: un aumento de salario más, en la economía más inflacionaria del mundo, que se acompaña de medidas que atentan contra lo poco que queda en momentos de aguda escasez, ya que no son acompañadas de acciones cónsonas con los planteamientos. Además se agudiza la ausencia de medidas de fondo que den sentido a las de forma ya anunciadas.

Así, sin embargo, se diseña un presupuesto 2016 (dejando de lado nuevamente el planteamiento del propio gobierno de desarrollar un presupuesto en dólares, público y fiscalizable), donde se calcula una inflación de 60%, se presenta una duplicación del gasto en bolívares, pero se presupuesta el principal y casi único ingreso en divisas en un tercio menos del valor del presupuesto 2015 (menos ingresos reales y más gastos irreales).

69El afán electoral y la búsqueda de la preservación del poder, sin la precedencia de un proyecto político propio y viable, conduce al Gobierno a acciones erráticas que llevan al país a una condición de crisis social de dimensiones impredecibles. El problema definitivamente, como dice el gobierno, no son las encuestas, sino la tozudez de querer ocultar el sol con un dedo, pensando que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

Al final, la realidad se impone, y asumiendo distancia en cuanto al resultado electoral que tiene otras implicaciones, lo definitivo es que la actual crisis de liderazgo ante una polarización cuestionada y debilitada y la ausencia de direccionamiento económico, tendrán profundas implicaciones en el destino del país en los próximos 6 meses.

Todo esto implica que esa populista y falsa campaña opositora de que todo estará resuelto el 7 de diciembre, no es sino la sintomatología de que más de lo mismo no es la solución a un problema tan grave, sabiendo además diferenciar que hoy el gobierno de Maduro no es lo mismo que el gobierno de Chávez, y se parece mucho más a la MUD.