El negocio no es importar sino obtener los dólares y revenderlos

Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- Un negocio de la nomenclatura. Como la regulación de precios. Es  que cuando se anuncia regulación del precio de los huevos y el jamón, más allá del problema de la estructura de costo y la reposición, detrás está  la corrupción de la nomenclatura ocupando nuevos mercados.


Nicmer Evans

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Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- Uno de los roles fundamentales del Estado es regular la convivencia y garantizar justicia. En el caso de una concepción socialista del Estado, adicionalmente se busca que éste garantice condiciones de igual para el crecimiento de su sociedad con equidad, y la justa valoración del trabajo, asumiéndolo como pilares fundamentales del modelo.

En Venezuela, la regulación de precios se inicia como una política que buscaba garantizar el acceso equitativo e igualitario de la población venezolana a los productos básicos de la alimentación, y se crea la Misión Alimentación como un espacio revolucionario que permitiera el acceso al derecho fundamental de la alimentación.

Pero en el camino fueron ocurriendo cosas. Al desatarse políticas de desabastecimiento por sectores económicos adversos al proceso revolucionario (el paro del 2002 y 2003 por ejemplo), la decisión del gobierno fue importar para garantizar los productos en los anaqueles, y esto implicaba la asignación de divisas a importadores que garantizaran que los productos llegaran para la satisfacción de las necesidades. Y así fue pasando con otros productos como los medicamentos, etc.

Pero la burocracia responsable de ir cubriendo las necesidades que se generaban producto de acciones desestabilizadores de desabastecimiento, fueron viendo una fuente de divisas manejable en cuanto a la asignación y distribución de las mismas, lo que hizo que se convirtiera en un atractivo negocio el estimular más importaciones coordinadas con empresas de maletín, o aliadas a la nueva clase emergente.

Pero no era suficiente, por ello reclamaron la necesidad del acceso a una divisa privilegiada de costo más bajo en función de garantizar el abastecimiento, y además encontraron en los esquemas de regulación de precios anclados y sin una política permanente de estudio de estructura de costo, la estrategia perfecta para que quienes produjeran sufrieran pérdidas y tuviesen que abandonar la producción o quienes vendiesen, en el momento de implementar las medidas regulatorias, tuviesen que someter la venta a pérdida, desestimulando cualquier voluntad de seguir vendiendo en el ramo o quebrarlo.

Todo lo anterior fue logrando que las importaciones fuesen la política oficial que pudiese garantizar el abastecimiento, en contra de cualquier estímulo a la producción nacional honesta o a cualquier emprendimiento productivo. De esta rosca se apoderaron sectores de la nomenclatura vinculados a la casta militar.

Pero hoy el saco se rompió. Las divisas no sólo no son suficientes sino que disminuyen paulatinamente por la caída del precio del barril de petróleo, y entonces ya el asunto es de supervivencia, lo que genera una lucha feroz entre sectores importadores por el acceso a las divisas escasas.

ARREAZAHUEVOS__Pero por último, ya el negocio ni siquiera es importar, esta sólo será la excusa, ya que el negocio final, producto de los diferenciales cambiarios, es obtener la divisa para revenderla o colocarla en otros mercados.

Mientras tanto, en nombre de la guerra económica, entre bandas de la nomenclatura, el que termina pagando la crisis y la impune corrupción es el pueblo al que no le llega sus productos porque ya no se produce en Venezuela, porque hay escasez de divisas para importar y porque de lo que se asigna para importar ni se planifica ni llega completo, desviándose en el camino de la corrupción. Y cuando llega lo venden al precio de un dólar inexistente.

Es por eso que cuando se anuncia regulación del precio de los huevos y el jamón, más allá del problema de la estructura de costo y la reposición, debemos lamentar que la realidad es que, teniendo la razón en la necesidad de regular su precio, detrás está el negocio de la nomenclatura ocupando nuevos mercados.