El “sea como sea” significa que el madurismo ya da por perdidas las elecciones

Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- La oposición ha logrado por primera vez definir una estrategia de campaña eficiente: callar, no aparecer, no discutir ideas, propuestas, ya que tienen un sólo objetivo, ser el receptor del descontento contra la gestión de Maduro. Pese a todo Chávez, sigue teniendo el 58% de popularidad. Solo que ya no está para levantar la mano de los candidatos.


52Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- Durante años que Chávez te levantará la mano era el símbolo de que el “gran elector” ya había escogido, sólo para legitimar su decisión con el voto popular. La legitimidad de Chávez era tan grande y suficiente como para que la ratificación popular fuese inmediata, incluso después de su muerte. El “gran elector” logró, a solicitud de su agonía, definir el presidente que lo sucediera, y ahí viene la razón de por qué Nicolás Maduro es hoy quien ejerce el cargo.

Pero ya el “gran elector” no está, y la gestión del actual presidente Maduro no ha dado la talla democrática, comunicacional y pedagógica desde una perspectiva de izquierda, para poder superar la ausencia del “gran” o “súper” elector Chávez y la crisis económica como consecuencia del mantenimiento del modelo rentística petrolero.

Esto ha obligado al comando de campaña madurista a explotar el rentismo electoral del presidente Chávez hasta el extremo, sin la imagen de Maduro o minimizándola al extremo sin ningún tipo de miramiento, y sin comprensión absoluta de la descapitalización política de la herencia del “gran elector”.

Pero aún peor, ya que él no está para recapitalizar, y no se avizora en el campo del Gobierno quién lo pueda hacer, ya el madurismo en su seno da electoralmente por perdido el proceso del 6 de diciembre, y como kamikaze aplica el “como sea” como la línea final de acción “política”.

Pero lo más dramático de todo esto es que lo otro, lo adverso, es sólo eso, adverso. La oposición ha logrado por primera vez definir una estrategia de campaña eficiente: callar, no aparecer, no discutir ideas, propuestas, ya que tienen un sólo objetivo, ser el receptor del descontento contra la gestión de Maduro.

Hoy el “gran elector” no está como hemos dicho, y la pretensión de extender su poder de ungir no se conecta con la realidad; quienes dirigen hoy les quedó grande decir que lo hacen en nombre de Chávez y su legado. Sin embargo, tal como lo ratifica Datanalisis en su última publicación, la popularidad de Chávez hoy es de 58%, por lo que lo que sucederá el 6 de diciembre, sea el resultado que sea, va a expresar a un pueblo chavista descontento con el gobierno de Maduro.

Hoy el “gran elector” empieza a ser otro, ese sector “independiente” constituido por chavistas que no están en el chavismo gubernamental que secuestró el poder, obligado a debatirse en una polarización impuesta, que no expresa la realidad del país.

Esto podrá expresarse el 6 de diciembre en una sorpresiva abstención no reflejada en los estudios de opinión, ya que se espera por parte de este sector una campaña que termine de ratificar las posturas asumidas por el otro nuevo “súper elector”: el bolsillo de los venezolanos, destrozado por una política que ha decidido poner a pagar la crisis al pueblo no a los responsables de la misma.

En todo caso, la nueva recomposición de actores a partir del 7 de diciembre obligará al chavismo a reinventarse o dar paso a un nuevo chavismo.