La deformación del sistema electoral comienza desde que se suprimió la representación proporcional de las minorías

Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- El sistema electoral cada vez más se transforma en un instrumento para la sobre representación de las mayorías, en contravía a lo expresado en el artículo 186 de La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 


36Por Nicmer Evans @NicmerEvans.- La privatización de los Partidos Políticos. Al suprimirse el financiamiento del Estado a dichas organizaciones, se ha permitido un ventajismo económico que sólo la polarización ha podido explotar al 1000%.

Son y han sido irresponsables las afirmaciones sin prueba que han tratado de descalificar el proceso electoral. Cuando hablo del proceso electoral defino claramente todo aquello vinculado con el ejercicio del sufragio. No tengo duda de que está blindado a través de auditorías y mecanismos técnicos y tecnológicos. Por ello quienes juegan a generan miedo o terror sobre la vulnerabilidad del voto, e incluso la posibilidad de marcarlo para saber por quién se hace, no sólo raya en lo ridículo, sino que sabemos que ha sido un método de extorsión que antes tenía razón de ser, pero la automatización del proceso  nace para evitar que esto siguiera sucediendo.

La mejor prueba de lo anterior es que la Junta Directiva del CNE está compuesto y lo ha estado en los últimos 15 años, de representantes de la polarización, claro está que en proporciones distintas según la época, y este mismo fenómeno ha servido hoy para que esta Junta Directiva cree todas las formas jurídicas posibles para la exclusión de sectores distintos al PSUV y la MUD. Recordemos la exclusión de 283 candidatos para estas elecciones parlamentarias con la excusa del reglamento de paridad, instrumento que excluyó de su aplicación a los candidatos polarizados por dictamen de esta Junta sin rechazo de la oposición.

Pero el centro de atención de mi reflexión gira en torno al sistema electoral, que cada vez más se transforma en un instrumento para la sobre representación de las mayorías, en contravía a lo expresado en el artículo 186 de La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que habla de la representación proporcional, con un espíritu expreso en el proceso constituyente de permitir con base en el cálculo de la variable poblacional y territorial poder tener la mayor representativa de la decisión electoral y política de la población venezolana.

Sin embargo debo confesar que al suprimir en nuestra Constitución el término “representación proporcional de las minorías” se gesta toda la deformación actual. Por otra parte,  está la privatización de los Partidos Políticos. Al suprimirse el financiamiento del Estado a dichas organizaciones, se ha permitido un ventajismo económico que sólo la polarización ha podido explotar al 1000%.

Si a todo lo anterior le sumamos el exabrupto de disminuir cada vez más los tiempos de campaña electoral, que son los regulados por el ente rector, podemos observar con estupor cómo la llamada “precampaña” se ha convertido en un espacio cada vez mayor  de abusos y excesos electorales que prácticamente extermina cualquier capacidad de iniciativas propias u organizaciones emergentes a ni  siquiera poder presentar su propuesta al electorado.

Vamos a unas elecciones parlamentarias el 6 de diciembre con un proceso electoral hasta ahora incuestionable, y un sistema electoral cada vez más deformado, donde la oposición ha terminado siendo cómplice, y el gobierno el mayor responsable del aplastamiento de las minorías u organizaciones emergentes, cosa que definitivamente va en sentido contrario a la democracia participativa, protagónica y el “pluralismo político” (art. 2 CRBV).