Exclusiva con Félix Seijas: Sembrar temor es el único elemento que Maduro ha podido aportar en campaña

Por Milagros Socorro @MilagrosSocorro.- “No tiene dinero con qué impactar en el electorado con populismo. Los candidatos le huyen. Se hacen los locos. No quieren fotografiarse con ese submarino. Solo le queda la palabra”, señala el director de Delphos. “Por un lado, calientan el ambiente, cohesionan, despiertan lo que aún milita en las filas del chavismo. Por otro lado, crean una atmosfera en la que incluso cualquier “casualidad” que ocurra puede asustar al voto opositor”.


Milagros Socorro

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Por Milagros Socorro @MilagrosSocorro.- “La violencia verbal promueve la otra violencia, la que produce huérfanos”. Este es un tuit de José Rafael Bermúdez, abogado de gran prestigio y profesor de la UCAB. Es, por lo que se ve, uno que no se toma a broma las amenazas de Maduro ni considera que carecen importancia.

Muchos han confundido el hecho de que a Maduro no lo respeta nadie y que es motivo de burlas dentro y fuera del país (sobre todo fuera, donde hay medios libres que divulgan las chanzas de que es objeto), con una supuesta inocuidad de sus agresiones verbales.

“Prepárense para un tiempo de masacre y de muerte si fracasa la revolución bolivariana”.

“Les apagamos el televisor y nosotros sabemos cómo… La revolución triunfa el 6D, pónganse a rezar desde ya para que haya paz y tranquilidad… porque si no, nos vamos para la calle , y en la calle nosotros somos candela con burundanga. Mejor estamos aquí tranquilitos”.

Al perder las lecciones, “Venezuela entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política y nosotros defenderíamos la revolución, no entregaríamos la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa”.

“…pero si se diera la hipótesis negada, trasmutada, rechazada y sepultada, pero si se diera [de una derrota], yo estoy política y militarmente preparado para asumirla, y me lanzaría a las calles. En todos los escenarios somos millones”.

Pese a la violencia de estas expresiones, no falta quien diga que Maduro no tiene con qué cumplir estas advertencias y que, aún si en verdad se propusiera salir a matar opositores, no encontraría quien lo secundara. “Todo el mundo sabe que son payasadas de Maduro”, dicen muchos.

Sin embargo, esas declaraciones no han estado desvinculadas de un correlato real de violencia. Prueba de ello son los reciente atentados a líderes de oposición. Atentados de verdad, a tiros, contra Henrique Capriles Radonski (dos veces) y Miguel Pizarro; y el asesinato del dirigente adeco Luis Manuel Díaz, en Altagracia de Orituco, durante un mitin en el que se encontraba la activista Lilian Tintori, esposa del líder y preso político Leopoldo López.

¿Tienen que ver estos crímenes con las amenazas de Maduro? Imposible desligarlos. Tanto esos como los delitos violentos que se cosechan en las calles de Venezuela, que han aumentado en crueldad y número en la inminencia de las elecciones (y en la medida en que Maduro sube el tono de sus invectivas).

Las amenazas se producen, además, a pocos días de haber sido detenidos dos familiares de Cilia Flores por narcotráfico, de manera que Maduro habla no solo como jefe de del Estado sino como individuo presuntamente vinculado con mafias que podrían ser muy poderosas y que se caracterizan, precisamente, por el desafuero de sus prácticas. Maduro podrá ser bocón y no caracterizarse por su valentía, pero es un hecho que se rodea de grupos no regidos por la ley.

Naturalmente, la situación, ya de por sí precaria, podría salirse de control… y nadie puede prever hasta dónde podría llegar.

En los últimos dos o tres días el panorama ha registrado una leve variación. Maduro luce descontrolado. Está como loco, vociferando, prometiendo el oro y el moro, intimidando con maneras más soeces que de costumbre (que ya es mucho decir). Y nadie lo detiene. Es como si estuvieran dándole cordel para que se desbarrancara solo. Pero somos muchos quienes sí nos tomamos en serio esas bravuconadas.

Le pregunto al estadístico Félix Seijas, director de Delphos, C.A. si tengo razón en percibir una gran tensión en el ambiente y pensar que podríamos estar ante un real peligro por un Maduro desesperado y sin límites.

–Esta contra la pared -concede Seijas-. No tiene dinero con qué impactar en el electorado con populismo. Los candidatos le huyen. Se hacen los locos. No quieren fotografiarse con ese submarino. Solo le queda la palabra. Sembrar temor es el único elemento que ha podido aportar en campaña. 

–¿Las amenazas de Maduro tienen algún impacto?

51–Sí lo tienen –afirma Seijas-. Por un lado, calientan el ambiente, cohesionan, despiertan lo que aún milita en las filas del chavismo. Por otro lado, crean una atmosfera en la que incluso cualquier “casualidad” que ocurra puede asustar al voto opositor. Como anécdota te cuento que, cuando mataron al dirigente en Guárico, al día siguiente se retiraron 12 muchachos que trabajarían con nosotros en el operativo del 6D. En fin, cuando Maduro habla de esa forma lo que quiere es proyectar: “soy duro, enérgico”. Y eso llega a un público. Chávez lo hacía en la medida en que lo necesitaba y con un estilo un poco diferente. Maduro le está hablando a un país donde la mayoría le huye a la violencia. Sin embargo, una parte importante de lo que le va quedando en sus filas compra ese discurso, porque ese grupo se ha ido decantando. 

–¿De verdad alguien lo ve enérgico?

–Pues sí. En las últimas tres semanas, Maduro ha detenido su caída y hasta se ha recuperado un poquito. En el país aún persiste un 25% de chavistas. De ellos, la mitad respalda a Maduro. 

–¿Es posible que haya alguien abonado a la violencia?

–Es que el chavista que no quiere violencia no se siente amenazado ante ese discurso, porque esa violencia  evitaría es la de su bando. El opositor, en cambio, sí. La violencia será contra él y esta se activaría, según la amenaza, con la ayuda de su voto. Además, en lo que respecta al target opositor, el mensaje no está dirigido ni a ti ni a mí. Está dirigido al nuevo voto que hasta no hace mucho fue chavista. No olvidar que Chávez siempre utilizó la idea de “defender al pueblo” y eso pasaba por defender a la revolución.. Y nos recordaba que para eso había armas.