Lo primero que hizo Macri para que la confianza regresara a Argentina

Por Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).- Con la llegada de Macri se desmantela la cortina de restricciones impuesta por el régimen kirchnerista que tanto daño y distorsiones ha creado en la economía. Y retoma la confianza pues los sectores productivos esperaban esta medida. Era una promesa y, en definitiva, la señal que comienza una nueva era en la historia de la economía argentina, donde el mercado, la libertad de elección va a prevalecer sobre el estado controlador e ineficiente.


Por Ayrton Salamanca (Río de Janeiro).-Punta del Este es uno de los balnearios más importante de América Latina, ubicado en Uruguay pero preferido por los argentinos. De hecho, las estadísticas señalan que el 60% de las propiedades son de los argentinos que van a veranear en esta moderna y tranquila ciudad caracterizada por un desarrollo inmobiliario espectacular, que sin duda,  forma parte del portfolio de inversiones de los tenedores de excedentes que buscan seguridad para su inversión,  y esparcimiento en el verano que va  desde diciembre a marzo. Y para Uruguay es súper importante, pues después de la soja, la ganadería y otros productos agropecuarios, es el rubro más importante de exportación; además, de dinamizar la economía local en el  verano, ya que, en las otras estaciones queda desértica, especialmente en el invierno.

Y si le va bien a los argentinos, en Punta del Este y en todo Uruguay,  lo celebran, se dinamiza el comercio y llegan más inversiones de del otro lado del rio de la Plata, pues los excedentes  en parte llegan a concretarse en el desarrollo inmobiliario local y en consecuencia  mayor afluencia de turistas que llegan a veranear.

Con la llegada de Macri a la presidencia hay expectativas favorables, pues los controles,  como siempre, crean distorsiones y afectan la dinámica económica. Con el control de cambios en Argentina se había establecido un impuesto al consumo con tarjetas de crédito en el exterior, medida que desestimulaba el veraneo de los argentinos en Punta del Este, afectando toda la economía local y nacional. El Gobierno uruguayo respondió con la baja del IVA a las tarjetas de crédito del exterior, neutralizando el impacto de la restricción argentina. Y el control de cambios en Argentina se constituyó en un gran freno, una restricción, a las operaciones inmobiliarias.

Pero se acabó. Con la llegada de Macri se desmantela la cortina de restricciones impuesta por el régimen kirchnerista que tanto daño y distorsiones ha creado en la economía. Y retoma la confianza pues los sectores productivos esperaban esta medida. Era una promesa y, en definitiva,   la señal que comienza una nueva era en la historia de la economía argentina, donde el mercado, la libertad de elección  va a prevalecer sobre el estado controlador e ineficiente.

Y Macri lo dijo, la idea es convertir a Argentina “del granero del mundo, al supermercado del mundo”, agregar valor a los productos del campo. Eliminar el control de cambios (cepo cambiario), desmantelar gradualmente el esquema de retenciones para la soja, eliminar otros, son señales contundentes para que haya alegría en los sectores productivos y se retome la confianza; esto, sin considerar otros frentes donde evidentemente también se han tomado medidas para el ansiado cambio.

Uno de los empresarios argentinos veraneando en Punta del Este me comentó, que apenas anunciadas las medidas, de eliminar el control de cambios y desmantelar el esquema de retenciones a las exportaciones, un colega empresario dedicado al sector  concesionario de vehículos, llamó a su hijo al campo y le dio instrucciones de “ comprar 1.500 terneros de 100 kilos y contratar 200 obreros, para llevarlos a 400 kilos y luego exportarlos”. El empresario vuelve al campo y Argentina vuelve a los mercados internacionales de la carne. Tiene la marca, la carne argentina se conoce como de las mejores del mundo y, el conocimiento y las ventajas comparativas de las pampas que fueron dejadas para la producción  de otros rubros, precisamente por las restricciones a las exportaciones que no hacían rentable el negocio.

Los procesadores sojeros deben estar muy contentos: por cada 100 dólares que exportan tienen que dejar 35 dólares al Estado insaciable de recursos; estaban ahogados, se observa en los estados financieros: muy buenos  márgenes operativos por la eficiencia y ventajas comparativas, pero todo se quedaba en el fisco. Ya Macri rebajó 5% y el sector empieza a respirar mejor. Y los productores, el primer eslabón de la cadena, ya podrán vender su soja a un dólar no controlado y también a  respirar.

Y es que el sector sojero o “el complejo de la soja”  como se le llama en el ambiente, es un sector estratégico: el que más contribuye con las exportaciones y también el mayor contribuyente al fisco, por eso, como dicen los empresarios “ el gobierno los apretaba pero no los ahorcaba, los necesita vivos”.

Argentina es el mayor exportador de harina de soja en el mundo, las empresas locales Vicentin, Molinos,  AGD, comparten mercado con las grandes transnacionales del mundo del agronegocios como Cargill, ADM Sao, Louis Dreyfus y otros traders e importantes jugadores del mercado internacional. Y los productores, el primer eslabón de la cadena, ya tienen un dólar más competitivo que les permitirá licuar el alza de los costos por la inflación interna y compensa la baja de los precios. Con esto, los cultivadores, el primer eslabón de la cadena y los más afectados por los controles, ya no acumularan más la materia prima en los silos bolsas y, en consecuencia, el insumo fluirá hacia la planta de los procesadores. Todo tiende a normalizarse en el sector.

Y comenzar con estos anuncios es una buena estrategia dado el peso que tiene el campo y la agroindustria en el país. Pero es el comienzo, con buen pie, para mandar un mensaje de confianza y a la espera que los otros sectores también tengan sus políticas. Ya se está trabajando en  el sector energético, Argentina tiene déficit comercial y en parte es a su déficit energético, pues tiene que importar petróleo y gas.

Ya se está revisando los planes de la petrolera estatal YPF, la cual fue estatizada de su anterior accionista la española Repsol, con el argumento de que no hacia las inversiones necesarias para romper con ese déficit energético que tanto pesa en el saldo comercial de la balanza de pagos y que, junto al déficit fiscal se constituyeron en los elementos que reflejaran la debilidad de la economía Argentina y, en consecuencia, se iniciara la fuga de capitales que terminara con el establecimiento del control de cambios que imperó hasta la llegada de Macri.

Todavía hay mucho por hacer,  se está comenzando, pero la señal está dada y se ha reflejado en la estabilidad del tipo de cambio que se ha movido en 14 pesos argentinos por dólar, sin sobresaltos, sin intervenciones importantes del Banco Central Argentino, solo es confianza. Hay que revisar precios controlados, subsidios, tarifas, empresas públicas y muchas cosas más. Pero los sectores y empresarios muestran optimismo y hablan de su disposición de invertir. Se está trabajando en el tema de la deuda externa y seguramente se llegará a un acuerdo para que Argentina salga del default. La banca local está sana, solvente, bien capitalizada, liquida y con buena calidad de la cartera. Pero la banca se quedó enana, después de la gran crisis financiara del 2001/2002 cuando se reventó la caja de conversión y se aplicó el corralito, la banca se achicó; muchos argentinos, por la desconfianza tienen sus ahorros en el exterior.

Esperemos que el plan económico de Macri, siembre las condiciones necesarias para que los capitales retornen, tanto privados, como de la banca internacional y apalanquen el crecimiento económico. Sería interesante ver, como muchos apostamos,   a Argentina levantar y con vuelo alto, cuando ya los vecinos y en general, los países emergentes  pasaron su mejor momento y ahora luchan con viento en contra, algunos como Brasil ya en recesión y con ajustes severos.

El próximo verano en Punta del Este luce prometedor, ya se habrán concretado las inversiones de la oleada impulsada por el efecto Macri. Espero volver y constatarlo.