La estrategia del Gobierno se basa en evitar el default y aplicar tácticas dilatorias para evitar relevo de Maduro

Por Gloria M. Bastidas  @gloriabastidas.- Los chavistas están jugado en dos tableros para atornillarse en el poder. Uno es el económico. La idea es levantar fondos como sea para evitar que se caiga en una cesación de pagos. No está en la mira telescópica del Gobierno llevar adelante un plan de rescate integral de la economía. Como dijo el diputado Cabello: la inflación no es determinante. El objetivo es construir un anillo de seguridad financiero que le permita a la cúpula chavista permanecer en el poder. El Gobierno también juega en el tablero político. Aplica tácticas para evadir la salida constitucional de Maduro y ganar tiempo hasta enero de 2017. Entonces, entra en vigencia el artículo 233 de la Constitución, que permite al vicepresidente completar el período. Son dos tableros.


Gloria M. Bastidas

Gloria M. Bastidas

Por Gloria M. Bastidas  @gloriabastidas.- El Gobierno está jugando en dos tableros para atornillarse en el poder. En uno de ellos, el tema central es el económico: trata de levantar fondos a como dé lugar para medio equilibrar sus cuentas. De allí el pacto con la canadiense Gold Reserve. Por este lado, el chavismo obtendría un mil millones de dólares. Un mil millones de dólares vaya usted a saber a cambio de qué.

La leyenda de El Dorado sigue viva. ¿Qué inversionista no se frota las manos ante tamaña oportunidad? De allí la venta de 24,4 por ciento de las acciones de Petromonagas a los rusos, cuya operación generaría, de entrada, 500 millones de dólares. De allí las operaciones swapcon el oro: cambiar lingotes por efectivo. El monto se desconoce. Secreto de Estado.

Este es un país en plena subasta. Pero no al mejor postor porque este no es el mejor momento para vender. No puede ser el mejor momento para vender si tenemos la inflación más alta del mundo. No puede ser el mejor momento para vender si el precio de nuestro principal producto de exportación se ha ido a pique. No puede ser el mejor momento para vender si el riesgo-país es alto.

Pero sí: este país está en venta. Y eso entra en el primer tablero, ese en el que Eulogio del Pino y Nelson Merentes actúan con la destreza de quien debe administrarle una pastillita a un Estado para que conserve sus signos vitales. La idea es evitar el default. Así el precio que haya que pagar sea liquidar activos a precio de gallina flaca o amistarse con antiguos enemigos o devolver al extranjero esos lingotes que repatriamos antes con bombos y platillos.

No importa si nos contradecimos. No importa. Lo capital es que estamos urgidos de liquidez y la revolución no se puede dar el lujo de sucumbir. Claro que habría otra forma de saldar las cosas. Por ejemplo, podríamos solicitar un auxilio financiero al Fondo Monetario Internacional. Pero ese camino implicaría que tendríamos que someternos —nosotros, tan amantes del libre albedrío—a una disciplina franciscana.

PAQUETE__Se acabaría la orgía. Y el desorden. Y los ministricos de la felicidad y los de la agricultura urbana. Claro que podríamos pactar con el FMI y abatir la inflación, pero es que la inflación, ya lo dijo el camarada Diosdado Cabello en su programa de este miércoles, no es determinante porque esas variables macroeconómicas no afectan al socialismo.

Así que tengámoslo claro: el primer tablero en el que juega el Gobierno es en el económico. Pero no para llevar adelante un plan integral de rescate de la economía y que usted y yo y nosotros tengamos medicinas, comida, agua, electricidad y podamos salir del infierno de la inflación. Para eso se requiere seriedad y no operaciones propias de los agiotistas y sus clientes desesperados.

No, señor. Es para llevar adelante un plan de rescate de la cúpula chavista. Todas esas operaciones que se hacen con la Gold Reserve, con la rusa Resnoft, con el Deutsche Bank (cambio de oro por dólares), es para crearle un anillo de seguridad financiero a la nomenclatura chavista. Desde luego: para evitar una cesación de pagos. Pero, al evitarla, lo que se persigue es salvaguardar las costillas de la élite revolucionaria, cuya salida sería más que inminente si el país rodara por el precipicio del default.

Y el otro tablero en el que juega el Gobierno es en el político. Son dos operaciones simultáneas de supervivencia. De una precisión quirúrgica. La estrategia del chavismo consiste en levantar fondos para que la revolución no termine de hacer aguas (al precio que sea, repito) y ganar tiempo para que entre en vigencia el artículo de la Constitución (el 233) que señala que si el Presidente llegara a renunciar transcurridos los cuatro primeros años de su mandato, el vicepresidente asumirá la primera magistratura y concluirá el período constitucional.

Esta es la jugada que se trae el Gobierno. No nos equivoquemos. Rematará lo que haya que rematar (PDVSA incluida) y distraerá a la oposición todo lo que tenga que distraerla en el terreno político (de pronto va Aristóbulo a la Asamblea, en flirteo con el principio Montesquieu de separación de poderes, y de pronto lanzan barras para sabotear una sesión) para coronar el éxito de su estrategia, que es, insisto, tratar de alargar este guión hasta el 10 de enero de 2017, que es cuando se cumplen los cuatro años del mandato de Maduro, quien, a su vez, fue elegido para completar la falta absoluta que dejó Hugo Chávez y no para iniciar un período nuevo.

Cuando uno observa cómo el Gobierno va colocando sus cartas sobre la mesa, se percata de que juega en dos tableros—o en dos mesas- , que tienen relación entre sí.

EULOGIO DEL PINOCitemos un caso: el Decreto de Emergencia Económica. Fue a la luz de este instrumento, que recibió la bendición del Tribunal Supremo de Justicia (hagamos abstracción de si esta instancia actuó apegada a Derecho o no), como el chavismo pudo aprobar el contrato con Rosneft para que la empresa rusa completara un paquete accionario de 40 por ciento en Petromonagas. Esta operación, de gran envergadura (recordemos nada más como crucificaron los chavistas de hoy a al ex presidente de PDVSA, Luis Giusti, por promover la Apertura Petrolera), no hubiera sido posible aprobarla sin el visto bueno de la Asamblea Nacional, porque así lo exige el artículo 33 de la Ley de Hidrocarburos.

El Decreto de Emergencia, en consecuencia, es vital para que el Gobierno pueda jugar a sus anchas en el tablero económico. Para que pueda levantar los fondos que necesita como sea. Para hacerse de un salvavidas. Para que se liquiden los activos que haya que liquidar sin que los chavistas deban pasar por la alcabala de la Asamblea Nacional. Y al mismo tiempo que el chavismo apela a esta leyenda de El Dorado (y es literal: cambia espejitos por oro), se mueve en el tablero político para evitar a toda costa que una enmienda constitucional, un referendo revocatorio o una asamblea constituyente lo eyecte del poder este año. Porque ya en el 2017 (salvo que ocurra un evento inesperado, como una gran protesta popular, que puede ocurrir porque están dadas todas las condiciones para ello), los hijos de Chávez, con sus lingotes a cuesta, estarán a salvo.