Lorenzo Mendoza enfrenta la economía aérea de Maduro y Luis Salas con la realidad productiva de Polar

Por Milagros Socorro @MilagrosSocorro.- En esa liga está inscrita también la pugnacidad de Maduro contra Lorenzo Mendoza. Al ideal hegeliano (vemos a decirle así para no confundirnos con la horda que ha apedreado al flamante ministro) del aéreo Luis Salas le ha salido un concreto dueño de Empresas Polar. A los chavistas enredados en las musarañas, que niegan la inflación, juran que el desabastecimiento es mera ilusión y se abrazan al conuco como solución a la catástrofe humanitaria a la que llevaron a Venezuela, les ha respondido un empresario exitoso.


Milagros Socorro

Milagros Socorro

Por Milagros Socorro @MilagrosSocorro.- La contraposición de las nociones de mente y cuerpo es muy antigua. Probablemente, surgió cuando el ser humano comenzó a serlo, separándose del simio. Puede rastrearse en todas la culturas y siempre el cuerpo pierde ante el cerebro. En aquel radica la vergüenza y en este, lo sublime. Es un combate necio, han denunciado pensadores muy brillantes de todas las épocas, pero la confrontación persiste; y siempre amarrada a la idea de que el cuerpo es terrenal, básico, primitivo y lleno de apetitos, mientras que la mente es sede de lo abstracto, lo puro y desprovisto de voraces instintos.

Por ese camino, se suele desacreditar las opciones políticas apegadas a las necesidades más simples de la población diciendo que, cuando se favorece las soluciones a problemas específicos y cotidianos, la gente “vota con el estómago”. Esto, en oposición al voto por ideales, por narrativas épicas, patriotismo o nacionalismos, por lo general encarnadas en hombres fuertes, liderazgos autoritarios y retórica estrafalaria alejada de las realidades próximas al cuerpo.

Para restarle importancia al formidable triunfo de la Unidad Democrática en las recientes elecciones parlamentarias, hubo quien dijo que los venezolanos habían votado “con el estómago”. Querían con ello aludir a que, cuando apunta a la propia conveniencia, el pueblo no sabe lo que hace. Solo lo sabe cuándo abandona fábricas, oficinas y laboratorios para marchar en pos del nuevo mesías que lo sonsaque en nombre de viejas deudas y renovados resentimientos.

Lorenzo Mendoza

Lorenzo Mendoza

El estómago versus los ideales. Esta es la dicotomía propuesta por los interesados en acusar al pueblo de no saber distinguir entre lo bueno y lo malo. Por esa ruta andan perdidos, por cierto, quienes intentan convencer a los beneficiarios de Misión Vivienda de que lo mejor es que no sean propietarios de sus apartamentos. Que lo chévere es vivir supeditados a la voluntad de quien te asignó esa casa: ayer te la dio, mañana te la puede quitar. Es su prerrogativa. Pero eso es “buenísimo”, “revolucionario, pues”. Y si votas por quien te da la posibilidad de hacerte propietario, mediante unos requisitos, claro está, entonces estarías votando con el estómago. Eres carne, un enano frente al espíritu.

En esa liga está inscrita también la pugnacidad de Maduro contra Lorenzo Mendoza. Al ideal hegeliano (vemos a decirle así para no confundirnos con la horda que ha apedreado al flamante ministro) del aéreo Luis Salas le ha salido un concreto dueño de Empresas Polar. A los chavistas enredados en las musarañas, que niegan la inflación, juran que el desabastecimiento es mera ilusión y se abrazan al conuco como solución a la catástrofe humanitaria a la que llevaron a Venezuela, les ha respondido un empresario exitoso, que blande cifras monumentales pese a la sistemática y mezquina persecución.

Presidente Nicolás Maduro

Presidente Nicolás Maduro

Un encuesta, de las prestigiosas, dice que 85% de los venezolanos repudiaría una intervención a Empresas Polar. ¡Menos el 15%, todo el país responde los sondeos con el estómago! Chávez para el Panteón o para donde lo hayan puesto. Muy bien. Velas y sahumerios con él. Burda de espíritu. Pero las cosas serias se dirimen con la carne, más específicamente, con las vísceras.

Esa es la deriva que tomó el país en diciembre pasado. Un país que muy probablemente encontró en las colas un aula de ciudadanía; que quizá se hizo adulto en la peregrinación por diez farmacias para conseguir el medicamento para una condición crónica.

Mientras la revolución problematiza hasta lo más mínimo… por ejemplo, la cara de Bolívar no es la que él mismo dijo que era, en una epístola donde señaló cuál era el cuadro que reproducía con más fidelidad sus facciones, sino la que Chávez asegura que esa… Lorenzo Mendoza, uno de los empresarios más exitosos del continente viene con soluciones. ¡Soluciones! ¡Cómo se atreve! Es como porfiarle a San Jerónimo Penitente que unas buenas nalgas son más saludables que unas mejillas enjutas, por mucho que estas se hayan vaciado en la afanosa contemplación de Dios.

Y así vamos, mientras las masas venezolanas están determinadas a asegurarse una arepa en su plato, la revolución bolivariana se empeña en llenarle el pocillo de amenazas y consignas que ya por repetitivas suenan a informe burocrático.