En las cuentas de los boliburgueses hay más dólares que en la bóvedas del BCV

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Al fijar la lupa sobre los últimos montos en manos del BCV no cabe otra opción que señalar que solo las compras de la Cadena Capriles, El Universal y Globovisión equiparan y superan a las reservas operativas. ¿Y cuánto metieron los bolichicos en la petrolera Pacific Rubiales? ¿Y los volúmenes por los que se enjuicia a Roberto Rincón en Houston?


Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Sean 400, sean 500, e incluso, mil millones de dólares, ya la cifra es irrelevante. El dato concreto es que las reservas internacionales de Venezuela apenas superan los 13.000 millones de dólares, y de ese total, las operativas pueden ser poco más de 400 millones de dólares. La cifra de las operativas puede ser imprecisa y al mismo tiempo puede ser cualquiera, porque un dólar más o un dólar menos, da igual si se toma en cuenta que muchos –sí, muchos- boliburgueses disponen de fortunas cercanas, similares o mayores.

Un lustro atrás parecía inverosímil que un grupo del poder chavista acumulara 10.000 millones de dólares en cuentas en el exterior, pero una vez muerto Hugo Chávez y desatadas las claves de la ruta del dinero, han quedado al descubierto acumulaciones que van más allá de lo que al principio parecía imposible. De esta manera se confirma una correspondencia directa entre las cifras denunciadas por la ex presidenta del Banco Central de Venezuela, BCV, Edmee Betancourt y los ex ministros Jorge Giordani y Héctor Navarro.

Resulta más que obligado citarlos a ellos en tanto y cuanto desde sus posiciones de poder observaron los movimientos internos, convirtiéndose en fuentes de alta credibilidad. Antes,  -analistas, políticos, periodistas y operadores financieros- que hablaran del tema y aportaran cifras del saqueo de que ha sido objeto el país tanto en tiempos de Hugo Chávez como en tiempos de Nicolás Maduro, eran simples charlatanes que solo querían afectar la imagen del gobierno, del chavismo y de la patria. Ahora se sabe que la corrupción boliburguesa no solo dejó al país sin ahorros ni reservas internacionales, sino que también pasó a convertirse en un problema de alcance internacional. Como las mafias.

Al fijar la lupa sobre los últimos montos en manos del BCV no cabe otra opción que señalar que solo las compras de la Cadena Capriles, El Universal y Globovisión equiparan y superan a las reservas operativas. ¿Y cuánto metieron los bolichicos en la petrolera Pacific Rubiales? ¿Y los volúmenes por los que se enjuicia a Roberto Rincón en Houston? ¿Y lo que se le atribuye a quienes fueron la enfermera y tesorera nacional y su marido ex escolta de Hugo Chávez? Bien lo dijo Gloria Bastidas aquí en KonZapata: la plata acumulada por la pareja superaría la  de Juan Carlos Escotet, pero también la de Oswaldo Cisneros y Umberto Petricca, para hablar de personajes de reconocida solvencia patrimonial, en inclusive los niveles de Gustavo Cisneros y de Lorenzo Mendoza, si se midiera no en términos de activos de grupos sino en plan individual.

En la PDVSA post Rafael Ramírez manejan esta cifra: que de 60.000 millones de dólares destinados al sector eléctrico, por lo menos 20.000 millones fueron desviados. ¿Cuántas personas se quedaron con esa cantidad que le quitaría el aliento hasta a Carlos Slim? En esa misma PDVSA corrieron un programa y confirmaron –la información viene de una fuente oficial- que durante 10 años el sobreprecio de los seguros y reaseguros estuvo por el orden de los 220 millones de dólares, y en más de las veces sobre pólizas inexistentes, las cuales quedaron al descubierto por la tragedia de Amuay. ¿Y acaso no declaró Carlos Kaufmann, en el juicio en Miami, que en una sola operación en bonos él y su socio Franklin Durán obtuvieron ganancias por 100 millones de dólares? Lo siguiente fue el reparto.

Cuando la crisis comenzó a hacerse evidente, cuando de pronto Maduro se dio cuenta de que en los llamados fondos de ahorro –hasta en ello erraron los banqueros de inversión- no había los tales 20 o 30 mil millones de dólares, corrió la versión de que él mismo se quejó y hasta clamó porque algunos de los saqueadores trajeran de vuelta los dineros al país, en el entendido de que eran recursos sustraídos a la Nación. Ingenuidad de Maduro. Los maletineros de  Cadivi guardaron silencio. Y todos los privilegiados enriquecidos con operaciones que el petróleo a 100 dólares podía facilitar, pasaron el cierre a la cartera. El dinero se quedaba donde está y donde ha estado desde que se volvieron expertos en escondrijos. Pero Maduro, quien dijo que la corrupción podía devorar a la Patria, poco hizo por combatirla.

Frente a las fortunas siderales de los boliburgueses, las bóvedas del BCV, en cambio, están vacías. O más que vacías, si se neteara la deuda con proveedores internacionales y se calcularan los nuevos vencimientos de deuda y se estimaran los menguados ingresos petroleros. Hay una boliburguesía que intenta blanquear capitales en el país adquiriendo empresas. Pero hay otra que ya se fue y prefiere vivir a cuerpo de rey en los Estados Unidos y Europa. Cuando nació la burguesía planteó una revolución de modelo frente al feudalismo. La boliburguesía nació y que con el propósito de desplazar los viejos capitales venezolanos. Ni lo uno ni lo otro. La boliburguesía es reaccionaria. No es socialista y tampoco es capitalista. Es caníbal. Es saqueadora. Extractiva. Es primitiva en su acumulación. No genera riqueza. Pero puede plantearse un objetivo acorde con la voluptuosidad de sus gustos y gastos, de sus lujos y desafueros: comprar el BCV a precio de gallina flaca.