La incógnita en España es si podrán Izquierda Unida y Podemos desplazar  al PSOE

Por Carolina Abrusci @caroabru.- Hay que dejar claro que con los resultados que se obtuvieron en diciembre, España se enfrentaba a una novedad casi obligada. Desde el restablecimiento de la democracia, en 1978, jamás se había presenciado un gobierno de coalición en el país. Así que cualquier acuerdo iba a significar un panorama inédito. Pero ante la ausencia de acuerdos, también aparece una posibilidad nunca antes vista: la convocatoria a un nuevo proceso electoral.


Carolina Abrusci

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Por Carolina Abrusci @caroabru.- Frente a la imposibilidad que evidenciaron el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español para conformar el gobierno, y frente a la expiración del tiempo estipulado para concretar un acuerdo, el Rey Felipe VI se vio en la obligación de ejecutar la disolución de la legislatura –la más corta de la historia de la democracia española-, y una consiguiente convocatoria a un nuevo proceso electoral.

Esto no había sucedido en España desde el restablecimiento de la democracia, y ha sido posible gracias a la aparición en el ajedrez político de dos nuevos factores que obligaron a la redistribución de las fichas en el tablero. Unos actores cuya aparición es, por cierto, consecuencia de una crisis política. Podemos y Ciudadanos son resultado de eso, y con su consolidación como fuerzas políticas de relevancia, lograron poner a los dos –hasta entonces- partidos predominantes contra la pared. ¿Qué escenarios se manejan frente a este panorama?

Antes de evaluarlos hay que dejar claro que con los resultados que se obtuvieron en diciembre, España se enfrentaba a una novedad casi obligada. Desde el restablecimiento de la democracia, en 1978, jamás se había presenciado un gobierno de coalición en el país. Así que cualquier acuerdo iba a significar un panorama inédito. Pero ante la ausencia de acuerdos, también aparece una posibilidad nunca antes vista: la convocatoria a un nuevo proceso electoral.

Así, el próximo 26 de junio es la fecha en la que se ha convocado a un histórico proceso electoral que buscará conducir a un resultado decisivo en torno a la conformación de gobierno, sin que exista demasiada expectativa sobre cambios

relevantes en relación a los resultados ya obtenidos. De hecho, la más reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas evidencia que la mayoría de los electores manifiesta una preferencia de voto idéntica a su elección de diciembre.

Por lo tanto, la nueva cita se trata de una sutil pero estratégica reconfiguración de fuerzas que, según uno de los más probables escenarios, no variará demasiado. No significa esto que se puedan dejar de lado importantes elementos que deben ser tomados en cuenta.

-Se estima que el PP seguirá siendo el más votado y pudiera ganar un par de escaños más, sobre todo si hay abstención, esa que históricamente le ha favorecido.

-El PSOE, según se calcula, se mantendrá en su resultado, pero con algunos elementos de contexto que tienen incidencia en su electorado y su fuerza, como por ejemplo que

Pedro Sánchez, cadidato del Psoe en España.

Pedro Sánchez, cadidato del Psoe en España.

-Podemos, que pareciera descender en cuanto a la preferencia de los electores, tiene una carta nueva bajo la manga: un pacto con Izquierda Unida que les reportaría mayor cantidad de escaños al presentarse en coalición.

– Ciudadanos, por su parte, pareciera ser el factor que mayor cantidad de votos y escaños pudiera obtener en este nuevo proceso electoral, en relación con el proceso anterior.

Dicho esto, queda claro que ninguna de las fuerzas podrá constituir gobierno sola, y los escenarios más probables de posibles alianzas hacen ruido.

-No hay mucha esperanza en torno a la coalición PP-PSOE, una alianza que de acuerdo a los resultados esperados pudiera conformar gobierno, numéricamente hablando. Por como se han dado las cosas, ese escenario luce improbable.

-Por su parte, una apuesta importante sería que el PP y Ciudadanos obtuvieran la cantidad de escaños necesarios para conformar gobierno.

-Hay mucha incertidumbre, y si todo apunta a unos resultados similares a los de diciembre,  el punto concreto que auguraría mayores cambios sería en el seno de la izquierda.

-Si el pacto Izquierda Unida-Podemos se concreta, el PSOE pudiera verse disminuido tanto en resultados como en capacidad de operar políticamente. ¿Será posible su desplazamiento como segunda fuerza?

Así las cosas, el escenario luce complicado. ¿Quién será el primero en rectificar? ¿Habrá rectificación? El problema principal en España, hasta hace relativamente poco, era económico. De hecho, las incómodas e impopulares medidas tomadas por Mariano Rajoy han tenido gran parte del peso de esta falta de fuerza actual de su partido, sumado a los numerosos casos de corrupción y el desgaste y descrédito del status quo. Resulta curioso, además, que justamente cuando España parece salir de la crisis económica, con una Comisión Europea anunciando un crecimiento estimado y esperado para este año,  la crisis toma otra dimensión y se apodera de lo político, complicando incluso más el panorama, por una razón fundamental.

Pablo Iglesias, candidato de Podemos. España.

Pablo Iglesias, candidato de Podemos en España.

Esta inestabilidad a la que está sometida el Reino tiene  impacto en inversionistas que necesitan claridad sobre el gobierno que se conformará, y las medidas, políticas y distintas regulaciones que el mismo pudiera adoptar. Sin estabilidad no hay confianza y sin confianza no hay nuevas inversiones. La culebrilla pareciera morderse la cola en un clima de incertidumbre, consecuencia de la imposibilidad de los factores políticos de concretar los acuerdos necesarios para constituir gobierno. Otro caso en el que se confirma que lo económico incide en lo político y lo político incide en lo económico. Una lección, sin duda alguna, para quienes se afanan en separar política y economía, sin entender que simplemente van de la mano.