PPK confirma que  sí es posible derrotar al populismo y sobreponerse a las encuestas

Por Carolina Abrusci @caroabru.- Keiko Fujimori tenía todo para ganar. ¿O todo para perder? Su adversario Pedro Pablo Kuczynski (PPK ) logró una remontada histórica en plena recta final, y los resultados electorales –de foto- han dejado a propios y extraños con la boca abierta.  Para Keiko Fujimori no sería la primera vez. En la pasada elección presidencial vio como Humala se impuso, pero en esta oportunidad estuvo mucho más cerca de obtener una victoria que se le escapó de las manos.


Carolina Abrusci

Carolina Abrusci

Por Carolina Abrusci @caroabru.- Los números indican que la victoria será de PPK. Con actualización a las 8 horas del 9 de junio de 2016,  el portal de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) refleja, con 99,99% de actas procesadas y 99,56% de actas contabilizadas, que PPK cuenta con un 50,11% de los votos, mientras Fuerza Popular (el partido de Keiko) lo hace con un 49,88%. Un resultado tan ajustado que obliga a esperar el pronunciamiento oficial, y que evidencia que en esta elección contó cada voto –literalmente-, así como en la campaña tuvo incidencia cada discurso, cada acierto  y cada error. Esto lo sabe especialmente Keiko Fujimori, a quien un par de reveses han pasado una costosa factura.

¿Cómo es que PPK logró la hazaña de imponerse a los últimos sondeos, y dejar a Keiko en la pista?

-Esta campaña ha hecho posible la identificación de una realidad que existe hoy, todavía, en Perú. El fujimorismo es, a la vez, un recuerdo, una cicatriz y una división. Mientras unos le atribuyen logros en materia económica, otros tienen el vivo recuerdo de una disolución del Congreso, de un gobierno autoritario, de un hombre que hoy está en la cárcel por corrupción y crímenes de lesa humanidad. Ese antifujimorismo hizo posible que fuerzas muy diversas pudieran ratificar un apoyo que, en muchos de los casos, no era a favor de PPK, sino en contra de Keiko.

– Es precisamente por esto que las alianzas y apoyos se dieron bajo el criterio que impuso el apellido de Keiko: los fujimoristas y los antifujimoristas. Prueba de ello es el respaldo que recibió PPK, por citar tan sólo un ejemplo, por parte de Verónika Mendoza, quien a su vez ha sido también todo un fenómeno político y electoral en este proceso. Y Keiko también lo tuvo claro en su campaña: probablemente el mayor reto era lograr independencia del recuerdo vivo de su padre.

-Los aciertos de PPK cuentan, así como también los errores de Keiko. Uno de ellos tiene que ver, sin duda, con los muchos esfuerzos que ella tuvo que hacer para deslindarse de los errores de su padre. Pero la conectan no sólo el vínculo familiar o el propio ejercicio que tuvo como Primera Dama durante su gobierno, sino los tímidos –o más bien inexistentes- señalamientos de todo aquello que estuvo mal. En política una omisión suele leerse como un acuerdo tácito. Es probable que ese silencio ensordecedor avivara los temores de un retorno a lo injustificable.

Pedro Pablo kuzinski

Pedro Pablo kuzinski

-En política se juega en equipo, y en el team de Keiko se destaparon cosas muy feas en un punto clave de la campaña. Al recuerdo del autoritarismo del padre se le suman escándalos de lavado de dinero para financiamiento de campañas, y de los audios adulterados para desvirtuar investigaciones respectivas, protagonizados nada más y nada menos que por el candidato a la vicepresidencia de Fuerza Popular.  Esto, además, reavivó el temor de viejas prácticas del fujimorismo, como por ejemplo los famosos “Vladivideos”, y generó consecuencias equivalentes al impacto de un plomo en el ala de Keiko Fujimori en pleno aterrizaje.

-Probablemente Keiko se sentía confiada en el impacto de su propuesta populista. Confiaba en el apoyo de sectores rurales en los que su mensaje tenía mayor posibilidades de calar, frente a la propuesta de un hombre dimensionado en el seno de la élite limeña. Pensó que tenía esa cuota asegurada, y quizá no fue tan así. La aparición de una Verónika Mendoza cuya voz, desde la izquierda, sentenció “para cerrar paso al fujimorismo sólo queda marcar PPK” contribuyó, a su manera, a cerrar esa brecha final en los resultados que, efectivamente, se redujo a lo mínimo. Un mínimo favorable y suficiente para llevar a PPK a la Presidencia.

– En la recta final, la más insignificante nimiedad puede transformarse en un ancla, o en una boya.  PPK supo transformar una boya en un trampolín, y a Keiko no le salió bien la máxima que indica que “el que no apuesta, no gana”. Su empeño en ganar los debates presidenciales probablemente tuvo incidencia en su desempeño electoral. Faltó claridad en preguntas clave, esquivó temas sensibles relacionados con el pasado de su padre, y en algunos momentos cambió demasiado su actitud en relación a lo que es su imagen conocida, sobre todo en el primer debate. Por su parte, PPK tuvo un excelente desempeño en el segundo debate, y con un resultado electoral tan cerrado, cada acierto cuenta.

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori

Probablemente el nivel de conocimiento que se tenía de Pedro Pablo Kuczynski no era tan extendido como el de Keiko. Un economista de 77 años con una trayectoria importante en política que, al decir verdad, no tuvo tanto peso como el hecho cierto y verificado de no ser fujimorista. Eso bastó para llevarlo a la Presidencia, pero no será suficiente para gobernar.

Por su parte, Keiko Fujimori ha fracasado en su segundo intento seguido de llegar a la Presidencia de Perú, pero su juego político no se ha cerrado. PPK será Presidente con un congreso en contra, en el cual la mayoría es fujimorista.  Así, la vida política de Keiko comienza una nueva etapa, y el ejercicio presidencial de PPK estará marcado por la necesidad de garantizar la gobernabilidad. Con PPK Presidente, esta historia apenas comienza.