De qué sirve poseer las mayores reservas petroleras si el modelo está agotado

Por Angel Medina Devis @AngelMedinaD.- Es un hecho real que la industria petrolera tal como la conocemos hoy día, de la clásica explotación de petróleo y su refinación en productos derivados como la gasolina que posteriormente son vendidos en los mercados internacionales generando una renta que representa el 90% del gasto público, tiende cada vez más a convertirse en un modelo agotado.


Angel Medina Devis

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Por Angel Medina Devis @AngelMedinaD.- El principal reto que tiene Venezuela es entrar de lleno al Siglo XXI. Llevamos 16 años de atraso en esa materia y, peor aún, llevamos una década trabajando en contra sentido.

La actual situación por la que atraviesa el país, obliga a una discusión seria sobre el proceso de reconstrucción nacional. Abrir espacios que permitan escapar por momentos de la dinámica política que se da en tiempo real, de los debates políticos propios de un escenario permanente de polarización y desencuentro, para comenzar a construir los modelos políticos, económicos y sociales que nos saquen del atolladero y nos permitan irrumpir  hacia modelos de progreso.

Es un hecho real que la industria petrolera tal como la conocemos hoy día, de la clásica explotación de petróleo y su refinación en productos derivados como la gasolina que posteriormente son vendidos en los mercados internacionales generando una renta que representa el 90% del gasto público, tiende cada vez más a convertirse en un modelo agotado.

En primer lugar porque la propia situación de nuestra principal industria la ha transformado en un jugador global cada vez menos competitivo y bajo una permanente amenaza sobre su cuota de mercado. No es solo culpa del fracking que perdemos mercado, también lo es por la caída real de nuestra producción que según la Agencia Internacional de Energía pasó de 2,9 b/d  en enero de 2009 a 2,3 b/d en mayo de 2016.Casi 500 mil barriles hemos perdido en medio de un férrea competencia por el mercado que se sostiene sobre las nuevas modalidades de extracción del crudo y un juego de poder geoestratégico entre los super productores miembros de la OPEP.

En segundo lugar,  se sufre de un modelo agotado porque más allá de tener la mayor reserva de petróleo del mundo, el avance de las nuevas tecnologías se cierne como una potencial amenaza sobre las fuentes de energía tradicionales. La reducción de costos en la producción energías alternativas va a afectar de forma considerable el mercado tradicional que hoy conocemos. Una celda fotovoltaica cuesta la cuarta parte de lo que costaba hace 10 años. La producción de vehículos eléctricos comienza a tomar parte del mercado automotor. Varias naciones están realizando enormes inversiones para promover parques eólicos y tomar energía de sus mares. Valga un pequeño ejemplo: nuestro vecino Aruba espera generar para 2020 toda su energía por medio del viento.

El mundo está cambiando y las fuentes de generación de energías alternativas, sustentables y ecológicas comienzan de a poco a tomar parte de la escena global, promoviendo nuevas formas de consumo y reducción de costos importantes para muchísimas naciones.

Además, las superpotencias como China se desaceleran y por tanto comienza a consumir menos energía, la Europa con o sin Brexit alientan modelos sustentables e invierte en función, mientras nuestro gigante del norte nos dice que para finales de esta década podrá convertirse en exportadores de crudo.

Son claras señales o al menos advertencias de que no solo de petróleo vive o vivirá nuestra nación; que debemos iniciar un proceso largo pero sostenido para incentivar  fuentes de producción de riqueza, y que todas estas nuevas iniciativas nos colocan a partir desde un punto ineludible:  ver la educación como centro para el desarrollo y comprender que más allá de las ideologías existe un planeta que se mueve. El escenario nos obliga a tomar en el campo político nuevas actitudes y acciones. Nos obliga a reconocer que tal vez hoy el problema no está entre la izquierda y la derecha sino entre el ser eficiente o no para brindarle bienestar a un pueblo.