Las elecciones tienen que darse en 2016 con el fin de solucionar la crisis

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- El poder ha expresado los riesgos de un proceso electoral este año. Según esta posición, la actual situación de desestabilización (creada con el cuento del golpe, más la que existe realmente por la terrible crisis social y económica) hace muy difícil y contraproducente una elección, con lo cual es mejor esperar un tiempo de mayor tranquilidad para realizarlas. La MUD debe enfrentar con toda fuerza estas pretensiones, porque las elecciones existen para dilucidar los conflictos.


Angel Medina Devis

Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- En términos de valores democráticos, es el derecho a decidir lo que realmente está en juego. La lucha que hoy se muestra por conquistar un Referendo Revocatorio y un cronograma cierto para las Elecciones Regionales, tiene como objetivo defender la herramienta del voto y el mecanismo de las elecciones como forma para dirimir los conflictos que se presentan en la sociedad. Esta es la base de toda la discusión, por eso es la lucha y exigencia al CNE, por ello es la pelea con el poder, por ello son las marchas y las protestas, por conquistar una elección este mismo año, que permita a cada venezolano decidir sobre el futuro inmediato del país.

Existen los que hoy dan por descontado que el Referendo Revocatorio no será posible este año. Son muchos los que sin haber realizado un esfuerzo supremo echan por la borda la posibilidad de sacar constitucionalmente a Nicolás Maduro en estos meses que quedan, como son tantos otros los que sólo apuestan a unas Elecciones Regionales como mecanismo de cambiar de abajo hacia arriba el gobierno.

Todas son posiciones válidas y respetables, pero algo que no podemos dejar de observar con alarma es que independientemente en lo que le pongamos acento en nuestros deseos, bien RR o regionales, la gran amenaza que se cierne sobre los que creemos en un cambio, es que negar la posibilidad de generar un proceso electoral en el 2016, es la mejor manera de hacer fuerzas para negar con mayor entusiasmo esa misma oportunidad en 2017.

El poder claramente ha expresado, con toda la naturalidad, y esta es una arbitrariedad que sólo puede brindarse quien piensa autoritariamente, los riesgos de un proceso electoral este año.

Según esta posición, la actual situación de desestabilización (creada con el cuento del golpe, más la que existe realmente por la terrible crisis social y económica) hace muy difícil y contraproducente una elección, con lo cual, es mejor esperar un tiempo de mayor tranquilidad para realizarlas.

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Esta es la verdadera amenaza contra la democracia, porque quienes gobiernan, en su afán de perpetuidad, pretenden deformar las vías naturales para salir de esta crisis, creando nuevas explicaciones que amparen su absoluta discrecionalidad y abuso de poder.

La MUD debe enfrentar con toda fuerza estas pretensiones, porque precisamente las elecciones existen para dilucidar los conflictos sociales, económicos y políticos de forma pacífica; existen porque, de cuando en cuando, las sociedades deben pronunciarse mediante un mecanismo institucional que permite no llegar a la desestabilización del sistema.

Las elecciones se producen para sacar del juego al fantasma de la ingobernabilidad, buscan el permanente recambio y sobre todo, se exigen precisamente cuando el sistema más inestable se encuentra.

Colocar toda la dinámica política en estos términos, permite sacar del contexto la ambición personal o grupal, porque si no es posible permitirnos un proceso donde los venezolanos decidan y elijan, entonces de qué puede servir una aspiración. La mejor reserva y garantía de tener nuevos gobernadores, alcaldes, presidente y representantes esté en dar la pelea ahora, en comprender el mayor esfuerzo y esté en conseguir esa oportunidad, ese día donde toda decisión queda en manos de la gente.

Cualquier esfuerzo que promueva este deseo será necesario para seguir empujando ese camino alternativo. Lo que hagamos hoy tendrá sus efectos también en el mañana. No nos equivoquemos. La mejor pelea que se da no es sobre las formas sino sobre el fondo de la democracia.