Mi punto de vista sobre lo que pasó en Colombia el domingo pasado

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Fuimos miembros de la misión de observación internacional que se dispuso para esta elección y vimos cómo en sólo cinco semanas, un record de envidia frente a la absurda actuación de nuestro CNE venezolano, se organizó un plebiscito que puso a votar a más de 38 millones de colombianos, incluso a los 500 mil registrados en el exterior y se sumó toda la voluntad institucional para hacer posible ese domingo el que se decidía el futuro próximo.


Angel Medina Devis.

Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Un enfrentamiento de 52 años que muchos llaman guerra, 220 mil muertes y más de dos millones de víctimas. Este es el saldo del conflicto más largo en la historia contemporánea de nuestro continente. Décadas de eventos que están claramente registrados en la mente y conciencia de los colombianos, en los cuales el vencedor y el vencido de cada tiempo y momento, han asumido el costo enorme de verse inmersos en una lucha interna que coloca a ciudadanos de una misma nación en desencuentro existencial.

Las últimas décadas de la Colombia profunda han estado marcadas por este conflicto, que nació como el torbellino que produce una lucha política que se extralimita y cambia las ideas por los fusiles. Lo que comenzó siendo una lucha del campesinado por lograr mayor participación, fue derivando en la clara confrontación de un Estado contra grupos alzados en armas, que controlan territorios y se conformaron en guerrillas. Un conflicto que se fue mimetizando, transformando y tomando su propia vida, que hoy involucra otros grupos como el ELN, los paramilitares, grupos delincuenciales, crimen organizado, narcotráfico, secuestros, vacunas, gobiernos de facto, violación de Derechos Humanos. En fin, son años en los cuales todo se fue transformando hasta dar forma a esta multidimensional etapa que vive nuestra hermana Colombia.

El diálogo y la negociación, la Paz acordada, la posibilidad de un final auténtico y sostenible que le brinde tranquilidad a la nación ha vivido sus momentos, sólo recordar las zonas de distención o la seguridad democrática, que al final fueron el germen de estos cuatro años de negociación que llevaron a tener en Cuba toda una estructura internacional al servicio de un acuerdo de final. Allí el mundo lo observó, los presidentes en primera fila lo refrendaron, la ONU lo avaló, con un bolígrafo sellaba un acuerdo político, y con ello, la fiesta y alegría permitió avizorar un futuro que se construía desde Cartagena de Indias.

ex presidente Álvaro Uribe Vélez y el presidente Juan Manuel Santos

El presidente Juan Manuel Santos y el ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Sin embargo, en las calles de Bogotá el sentimiento distaba mucho de las vallas, afiches y propagandas en los medios. En cada conversación con el trabajador, el taxista, la cajera del supermercado, en el ciudadano de a pie, se percibía el escepticismo, pero sobre todo la tremenda polarización de un país que intentaba desde su reflexión personal, digerir y decidir sobre la propuesta.

Fuimos miembros de la misión de observación internacional que se dispuso para esta elección y vimos cómo en sólo cinco semanas, un record de envidia frente a la absurda actuación de nuestro CNE venezolano, se organizó un plebiscito que puso a votar a más de 38 millones de colombianos, incluso a los 500 mil registrados en el exterior y se sumó toda la voluntad institucional para hacer posible ese domingo el que  se decidía el futuro próximo.

68 mil votos separaron al No del Sí, estrecho margen que sólo en democracia se respeta y entiende como definitivo. Importa ver esa mayoría de hombres y mujeres silentes que construyó uno de los procesos electorales con mayor abstención en las últimas décadas. 60% no fue a votar y esa lectura debe comenzarse a investigar en sus razones. Pero en definitiva se le permitió al pueblo de Colombia poner la decisión final o más bien inicial de un proceso social e histórico que sigue vivo.

Colombia ahora es que tiene enormes retos por delante. El principal, construir una paz que integre a todos los factores y en especial, que acepte a quienes todavía ven desde muy cerca sus fusiles y bombas, un camino que dé espacio para seguir trabajando otros frentes en pro de un diálogo, pero sobre todas las cosas, unos meses en los cuales la clase política deberá demostrar de que está hecha y no para que está hecha.

Sólo es permitido entonces desde esta hermana república de Venezuela, seguir alentando un camino que una a Colombia, pero seguir alertando y trabajando para resolver los grandes problemas comunes que afectan a ambas naciones. Nuestra frontera sigue allí, con sus males y oportunidades. Nosotros seguimos aquí, apostando a la paz.