Algunas preguntas sobre elecciones y Revocatorio para los que negocian y tienen que dar la cara mañana 

Oscar Medina @oscarmedina1.- Mucho se habla de propuestas electorales para que el diálogo muestre frutos. Entre ellas están la realización de nuevos comicios en Amazonas y el despeje de la ruta al Revocatorio. Suena complicado. Pero si hay ganas, si se entiende la necesidad, podrían resolverse rápido. Hay que tener en cuenta algo fundamental: Se trata de decisiones políticas. Y de restablecer lo que dice la Constitución y no un jefe de partido.


Oscar Medina @oscarmedina1.- Entre los planteamientos electorales que se estarían haciendo en el marco del diálogo Gobierno-Oposición destaca casi como curiosidad el asunto de los diputados de Amazonas. Aparentemente la Unidad está dispuesta a considerar que se repitan las elecciones en ese estado, convencidos de que ganarán en cualquier terreno donde la pelea sea a través del voto. Y sí, es posible que tengan razón al creer que se impondrán de nuevo. Pero aceptar que esto ocurra no luce dentro de los límites de la corrección.

Jorge Giordani, ex ministro de Planificación.

Jorge Rodríguez, Alcalde de Caracas.

El 16 de diciembre el alcalde Jorge Rodríguez presentó una grabación en la que se escucha a una mujer hablando de comprar votos en Amazonas. Según Rodríguez, se trata de la voz de Victoria Franchi, a quien señaló como secretaria de la gobernación de Amazonas. Esa es la “prueba” que llevó la candidata oficialista Nilcia Maldonado al TSJ y que los magistrados asumieron como válida a la hora de establecer que permite presumir la violación de derechos electorales. Nadie se ocupó, al menos a la hora de decidir meter en el congelador el triunfo de los diputados de la Unidad, de cuestionar el origen o validez de ese audio, ni de investigar si lo que decía la voz efectivamente había ocurrido o si sólo se trataba de una cháchara fantasiosa o de alguna conveniente invención.

¿Hubo o no compra de votos? ¿Quiénes participaron? ¿Cuándo y cómo ocurrieron los hechos? ¿Cuáles son las pruebas? Están en deuda esas respuestas y otras muchas.

De manera que envalentonarse con el volvamos a contarnos en Amazonas podría tener lecturas negativas. O es aceptar que sí hubo la tal compra de votos o es convalidar una decisión caprichosa e irregular del TSJ cuyo objetivo era impedir la mayoría calificada en la Asamblea. Lo que debe exigir la Oposición es que la Sala Electoral corrija el entuerto o demuestre el fraude.

El mismo principio aplica a la reactivación del Referendo Revocatorio, cosa de lo que también se está hablando, al igual que de la posibilidad de elecciones generales adelantadas.

La tarde del pasado 20 de octubre un grupo de tribunales penales de diferentes estados llegaron al unísono a la misma decisión y los encargados de divulgarlas fueron -cosa más grande- los gobernadores del chavismo. No importó que esos tribunales no tuvieran competencia en la materia, el CNE acató de inmediato -esa misma noche- y decidió suspender la fase de recolección del 20% de las firmas. Así murió el Revocatorio.

¿O en realidad no ha muerto?

Ese 20 de octubre el abogado y profesor universitario José Ignacio Hernández no pudo ocultar su molestia. Y el 21 la dejó plasmada en un texto para Prodavinci.com, de esos que siempre resultan iluminadores. Lo que plantea Hernández allí es que si bien es obvio que al Referendo lo ametralló una decisión política, esa acción no deja de constituir una violación a la Constitución de la República: “Simplemente, lo que sucedió es un fraude a la Constitución: Varios órganos del Poder Público se pusieron de acuerdo para crear la apariencia de una decisión jurídica válida y legítima que, en el fondo, desconoce a la democracia y a la Constitución. Pero el fraude es tan claro que el esfuerzo resultó inútil: Las decisiones de ayer, ni siquiera, tienen la más mínima apariencia de ser decisiones legítimas dictadas en el marco de la Constitución”.

¿Y para qué sirve recordar esa obviedad en este momento? Podría funcionar para algo. El Revocatorio no está muerto. No todavía. Y la misma voluntad política que ordenó su pase a hibernación podría sacarlo de allí en un dos por tres girando instrucciones para que el TSJ se ocupe del fraude descrito por Hernández. ¿Alguien se está ocupando de plantear eso en las discusiones puertas adentro? Llegará el 11, o sea mañana, y veremos. O no.