China desafía a Donald Trump apostando por el libre comercio y la Venezuela de Maduro no entra en sus planes

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- El presidente chino Xi Jinping acaba de realizar en Lima una declaración que puede implicar un dramático giro en el balance del poder económico mundial: Ahora China asume la bandera del libre comercio mundial. Los dirigentes chinos quieren más comercio, más inversiones, más libre mercado. Exactamente lo contrario de lo que hace el régimen que encabeza Nicolás Maduro. Tantos viajes a Pekín, tantos acuerdos firmados, tanto cacarear con el Fondo Chino, y los gobernantes venezolanos no han entendido nada. 


Pedro Benítez.

Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- La historia nunca deja de sorprendernos. La ola proteccionista que ha surfeado Donald Trump para llegar a la Casa Blanca ha tenido una reacción inesperada. Ahora China, la China roja, la única gran potencia mundial que es gobernada por un partido único en nombre del comunismo, asume la bandera del libre comercio mundial.

Esto lo ha dejado meridianamente claro el presidente chino Xi Jinping en la XXIV Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), que se realizó este fin de semana pasado en Lima, Perú. Su intervención fue la más importante de esa reunión de jefes de estado y de gobierno, y probablemente sea el más trascendente para su país desde el discurso de las Cuatro Modernizaciones, con la que el histórico primer ministro Chou En-lai marcara el retorno de China al redil de las naciones civilizadas en 1975.

El presidente Barack Obama venia promoviendo el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) destinado a convertir la Cuenca del Pacífico en la mayor zona de libre comercio del planeta, pero excluyendo a China. Durante su campaña electoral, Donald Trump convirtió el TPP es una de sus bestias negras agitando la bandera del proteccionismo comercial.

Xi Jinping, presidente de  China.

Xi Jinping, presidente de China.

Pues bien, Xi Jinping ha respondido al desafío proteccionista del nuevo presidente norteamericano ofreciendo en Lima asumir el liderazgo de un nuevo acuerdo de libre comercio para Asia y Pacífico… pero sin Estados Unidos. La oferta ha sido tomada, entre otros, por el presidente anfitrión Pedro Pablo Kuczynski y el primer ministro de Singapur Lee Hsien Loong. A la propuesta del máximo dirigente chino no le faltarán países interesados en América Latina y África.

Aunque es un giro inesperado de los acontecimientos mundiales, no es la primera vez que Estados Unidos se retrae ante el resto del mundo, ya ocurrió en los años ‘20 del siglo pasado y precisamente por los mismos temas: Proteccionismo e inmigración.

En 1920 el electorado estadounidense reaccionó contra el idealismo internacionalista del presidente demócrata Woodrow Wilson (quien había promovido la creación de la Sociedad de la Naciones luego de la Primera Guerra Mundial) eligiendo un gobierno republicano que no sólo no ratificó ese acuerdo, sino que además elevó los aranceles a los productos importados para proteger la industria norteamericana de la competencia extranjera, y dictó leyes para restringir la inmigración.

Donald Trump, presidente electo de EE.UU.

Donald Trump, presidente electo de EE.UU.

Historiadores y economistas como John Maynard Keynes consideraron que ese giro aislacionista de los Estados Unidos contribuyó a la Gran Depresión de los años ‘30 y a la Segunda Guerra Mundial. Esa fue la razón por la que la política exterior de ese país se orientó, desde 1945, en el sentido inverso hasta el día de hoy.

Casi un siglo después, es otro presidente demócrata, en este caso Barack Obama, quien promovió un gran acuerdo, pero no político sino comercial. Y como en aquella ocasión, ha sido una reacción conservadora dentro de su país contra la globalización la que amenaza con colocar a Estados Unidos al margen de los acontecimientos mundiales. El mundo se mueve.

En Lima el presidente Xi Jinping hizo una promesa central: “Nosotros no nos cerraremos, vamos a abrirnos más”. De ahí tomó un avión para reunirse en Quito con el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Pedro Pablo Kuczynski,   presidente de Perú.

Pedro Pablo Kuczynski, presidente de Perú.

Por lo visto, los camaradas chinos han entendido que la lucha revolucionaria no es cuestión de cerrar y hostigar empresas privadas, ni de estar repartiendo amenazas, sino de atraer inversiones, promover el comercio entre los países, aumentar las exportaciones e incrementar la productividad nacional. Ese fue el sentido de la agenda del máximo líder chino en las visitas que acaba de efectuar a Ecuador, Perú y Chile en estos días.

Precisamente por todo lo anterior, no fue por casualidad que ignorara al gobierno de Venezuela. El mismo gobierno con el que tantos acuerdos ha firmado a lo largo de los últimos tres lustros, al que tanto dinero ha prestado a cambio de petróleo. Acuerdos que las autoridades chinas son reticentes a renovar hoy.

Venezuela no está (por ahora) en el radar del régimen de Pekín. Los dirigentes chinos desean entenderse con Perú, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica y México. No con un gobierno empeñado en poner a su país al margen de la tendencia mundial.

Mientras el mundo se mueve, Venezuela sigue secuestrada por la primitiva retórica chavista.