El cuento de hadas de los petroleros venezolanos en Colombia llegó a su fin

Por Juan Antonio Avellaneda (Londres).- La recuperación del precio del crudo a niveles de  40-50 dólares el barril demuestra que los accionistas, entre ellos O’Hara y Alfa, que consideraban que la declaración de bancarrota era muy apresurada, tenían razón; quizás si la gerencia liderada por Ronald Pantin hubiese escuchado, hoy la compañía seguiría  existiendo como lo fue alguna vez.


Por Juan Antonio Avellaneda (Londres).- El pasado lunes Pacific Exploration & Production, antiguamente Pacific Rubiales, comenzó una nueva etapa debido a que el plan de reestructuración propuesto por la firma Catalyst Group, principal acreedor, se implementó con éxito. En consecuencia, ya cotizan las acciones de la nueva compañía bajo el ticker PEN en la Bolsa de Toronto. Estos títulos sustituyen a las antiguas acciones de Pacific E&P por lo que los anteriores accionistas perdieron todo su valor.

Ronald Pantin.

Ronald Pantin.

El plan redujo la cantidad de deuda en circulación en aproximadamente 5.100 millones de dólares, a 250 millones dólares, vía negociación con tenedores de deuda y cambio de deuda por la nuevas acciones de la compañía.

Recordemos que Pacific E&P cayó en default de sus bonos a principios del 2016, lo cual condujo a la declaración en bancarrota de la compañía y el mencionado plan de reestructuración ofrecido por Catalyst a cambio de reflotar la empresa y prestar unos 500 millones de dólares.

En Colombia y en los mercados internacionales existe mucha indignación entre algunos accionistas, dado que aunque los titulares indican las millonarias pérdidas del Grupo Alfa de México y del Grupo O’Hara (bolichicos) de Venezuela, también miles de pequeños y medianos accionistas y tenedores de bonos principalmente de Colombia y Venezuela perdieron todo su dinero en lo que alguna vez fue la empresa modelo petrolera privada de latinoamericana, gerenciada por los ex ejecutivos de PDVSA venezolanos.

Y es que como he escrito anteriormente, la gerencia se fue, como se dice, por la puerta de atrás de Colombia, dejando muchas dudas acerca de su gestión en los últimos años. A saber: El alto endeudamiento, los proyectos faraónicos sin sentido, negociaciones turbias entre empresas de accionistas y Pacific entre otros.

Igualmente, expertos petroleros comentan que la recuperación del precio del crudo a niveles de 40-50 dólares el barril demuestra que los accionistas, entre ellos O’Hara y Alfa, que consideraban que la declaración de bancarrota era muy apresurada, tenían razón; quizás si la gerencia liderada por Ronald Pantin hubiese escuchado, hoy la compañía seguiría existiendo como lo fue alguna vez.

El pasado lunes se anunció una nueva Junta Directiva en la que no figura ningún venezolano. Se le pidió la renuncia a Ronald Pantin como CEO y a Carlos Pérez como CFO. La nueva Junta Directiva está conformada por Gabriel de Alba, Luis F. Alarcón, W. Ellis Armstrong, Raymond Bromark, Russell Ford, Barry Larson y Camilo Marulanda.

El presidente, Gabriel de Alba, quien cuenta con estudios de finanzas en New York University, Columbia y Harvard ya dio las primeras declaraciones en las cuales dijo: “En lo adelante, Pacific implementará una estrategia encaminada a estrechar su enfoque geográfico y a reducir su escala organizativa, complejidad y costos al tiempo que maximiza las eficiencias operativas y de costos para garantizar que la compañía alcance producción y crecimiento sostenibles. Esta compañía será disciplinada y estará enfocada en los márgenes, no simplemente basada en la producción. Como parte de la estrategia, revisaremos todo el conjunto de activos upstream y midstream dentro de la cartera de la compañía, haciendo énfasis en iniciativas que maximicen el valor”.

En pocas palabras, la nueva gerencia pondrá el foco en la disciplina financiera, cuestión que faltó a la antigua gerencia venezolana y que llevó a la bancarrota a Pacific Rubiales.

De esta forma acaba el cuento de hadas de los venezolanos petroleros en Colombia. Ciertamente, a ellos se le debe el aumento de la producción del país vecino, y colocar a Colombia en el mapa petrolero mundial, pero la falta de disciplina financiera y grandes errores estratégicos ocasionaron que hoy no podamos decir que Pacific Exploration & Production antes Pacific Rubiales, era una empresa de venezolanos.