Ángel Álvarez: “El Gobierno se ha consolidado después de esta Mesa de Diálogo fracasada” (I)

Por Elvia Gómez @ElviaGomezR.- “Las acciones de la MUD en general, y de los negociadores en la Mesa de Diálogo, en particular, están muy por debajo de su valor facial”, comenta el profesor Ángel Álvarez por el hilo telefónico. Residenciado en Canadá, mantiene el seguimiento diario de los acontecimientos en Venezuela. Alerta que mientras en el Gobierno las distintas corrientes han logrado un modus vivendi -“Todos prefieren estar en desacuerdo en el poder que estar en desacuerdo fuera del poder”- en la Oposición las divergencias son profundas y generan en sus seguidores la idea de que no han podido cumplir nada de lo que prometieron en la campaña para el 6D. Califica de “muy ineficiente” a la coalición en el cumplimiento del mandato de lograr una transición democrática.


Por Elvia Gómez @ElviaGomezR.- Al profesor Ángel Álvarez le parece “irónico o sarcástico” que la próxima fecha anunciada por el enviado de El Vaticano para un posible encuentro plenario entre el Gobierno y la MUD, en el marco del Diálogo Nacional, se fijara para el 13 de enero, dos días después de que empieza la segunda mitad del mandato de Nicolás Maduro, cuando un eventual Referendo Revocatorio de su mandato no pondría fin al Gobierno.

Ángel Álvarez, profesor.

Ángel Álvarez, doctor en Ciencias Políticas.

La noche del miércoles la MUD ratificó oficialmente que no irá a ninguna reunión hasta tanto el Gobierno no cumpla los acuerdos del 11 de noviembre. Para el doctor en Ciencias Políticas, ex director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), dejar transcurrir más de un mes para un próximo posible encuentro, como se anunció el martes, sería “el reconocimiento absolutamente explícito de parte de la Oposición de que el diálogo no es para producir una transición ni para acordar sobre el RR”. “Creo que es un grave error aceptar esa fecha. Sería un suicidio político y agotar toda esperanza de la población”.

Opina que el sector de la Oposición que quiere una transición en un plazo más corto “tendría la posibilidad de, por lo menos, movilizar a la población aduciendo que el período de Gobierno comienza el 19 de abril y no el 11 de enero. Ahí se abriría un espacio para ese sector y ganar algún tipo de confianza popular”.

-Este martes se cumplió un año de la victoria de la Mesa de la Unidad Democrática en las elecciones parlamentarias, ¿Cómo evalúa el desempeño de la Oposición y del Gobierno en este lapso?

-La MUD llegó a diciembre de 2015 bastante consolidada en términos de estructura unitaria para enfrentar las elecciones, sin embargo, un año después la fragmentación es lo que caracteriza a la Oposición. Fragmentación que se ha profundizado en las últimas semanas de una manera exponencial. Escuché anoche (martes) a (Henrique) Capriles y fue muy duro, como un preanuncio de divisiones. Él está pidiendo la clarificación o depuración de la MUD.

-Ese punto sigue diferido desde 2014, cuando algunos consideraron hacer el deslinde.

-Pero al 2016 se había llegado sin tocar ese tema. Todo el mundo cabía, todo el mundo tenía su espacio y todo el mundo contribuía. Se había superado al parecer el tema del deslinde. Ahora él habla de deslinde en dos direcciones: Con aquellos que creen que está cerrada la línea electoral y con aquellos que él considera involucrados en hechos de corrupción, “pagados por boliburgueses”. Por su parte, María Corina (Machado) ya está trabajando como si estuviese fuera de la Unidad, aunque sigue hablando de la Unidad y de la MUD. La MUD está, a mi juicio, muy fracturada, a niveles similares a los de 2014 o peor. Por el lado del Gobierno, llegó a las elecciones de 2015 dividido, fracturado internamente. La sucesión no fue sencilla, aunque todo el mundo acató el testamento de (Hugo) Chávez. Pocos confiaban en Maduro y había muchas tensiones internas y críticas de Marea Socialista. Se esperaban unos deslindes mayores, sin embargo, el PSUV fue capaz de manejar sus disidencias internamente. Me imagino que como consecuencia del análisis del costo de la división y de perder el poder. Todos prefieren estar en desacuerdo en el poder que estar en desacuerdo fuera del poder. Se ha logrado un modus vivendi. Diosdado Cabello sigue jugando su propio juego, ha logrado que sea Maduro el que pague absolutamente todos los costos del Gobierno, pero no se separan y manejan sus divergencias de forma privada. No se hacen grandes discusiones públicas, como sí se están llevando a cabo en el seno de la Oposición. Eso habla a favor de la estabilidad del Gobierno en contra de la posibilidad de la transición democrática.

Henrique Capriles, dirigente del partido Primero Justicia y actual gobernador del estado Miranda.

Henrique Capriles, dirigente del partido Primero Justicia y actual gobernador del estado Miranda.

-¿Cómo están las cosas a la fecha, qué futuro le depara a la MUD?

-La coalición MUD es muy buena para ganar elecciones, tiene mecanismos muy buenos para ponerse de acuerdo acerca de quiénes son los candidatos. Las primarais ya se han usado, las encuestas y la negociación política de alto nivel entre los cuatro partidos más importantes, respetando los espacios regionales y locales de algunas minorías. Eso ha sido eficiente. Pero la MUD ha sido una muy ineficiente coalición política para llevar adelante una estrategia para lo que es el mandato que ha recibido de sus electores, que es la transición democrática y la recuperación del aparato productivo. Como el Gobierno ha pospuesto una vez más el calendario electoral -eliminó el Referendo Revocatorio y suspendió las elecciones de gobernadores-, en la agenda de la MUD debería estar la política coordinada para lograr la transición política por vía electoral, pero para eso la MUD es muy mala. La diversidad de estrategias, las diversas concepciones acerca de la naturaleza del régimen y cómo propiciar su transición hacen erupción cuando lo electoral pasa a un segundo plano. Eso va a seguir ocurriendo hasta que el Gobierno abra la ventana electoral. En ese ínterin la Oposición está pagando un altísimo costo porque la sensación que le da al electorado es que han sido incapaces de llevar a cabo lo que prometieron. Ganaron las elecciones en 2015 con la promesa del cambio, y muchos se atrevieron a decir que en seis meses iba a haber un cambio de Gobierno. No ha ocurrido nada de eso y eso ha hecho crecer -se ve en las encuestas- el espacio de los que rechazan tanto al Gobierno como a la Oposición. Hay sectores importantes que se consideran de oposición -que no son los Ni-Ni a los que les daba igual- sino gente que está muy descontenta con el Gobierno pero no considera que la MUD sea una alternativa.

-¿Ese descontento puede afectar de nuevo, como ocurrió en 2005, el aprecio que la ciudadanía ha tenido en los últimos años por el sufragio?

-Depende mucho de cómo se maneje la Oposición en una potencial elección, si es que la hay. Un escenario posible es que no haya elecciones en mucho tiempo. No hay que descartarlo, porque el Gobierno ha quedado consolidado después de esta Mesa de Diálogo fracasada. La presión internacional ha disminuido de alguna manera y el Gobierno puede perfectamente posponer la elección hasta, quién sabe, 2021. Con un Gobierno de esta naturaleza cualquier cosa es posible. Si se produce un deslinde claro en la Oposición, el sector que haya jugado mejor su presión hacia el Gobierno tiene más chance. El sector que haya hecho las denuncias más claras, más fuertes, que se haya distanciado más claramente del diálogo y que esté dispuesto a movilizar y pagar costos de movilización de aquí a cuando haya elecciones, ese tendría más chance que el sector más conservador, más orientado a llegar a un pacto. No obstante, si te pones a ver cuáles son las composiciones individuales, esos sectores que hacen vocería en favor de la acción política de calle, más anti Gobierno, y los que hacen vocería a favor del diálogo, veremos que los que los que abogan por el diálogo tienen un costo electoral pequeñísimo. (Jesús) “Chúo” Torrealba no va a ser candidato a absolutamente nada, nunca. Timoteo Zambrano, tampoco. Si lo será, será en una lista, oculto. Y los que pueden pagar un pequeño precio, que son (Carlos) Ocariz y el gobernador de Lara, Henri Falcón, ya están un poco de salida. El gobernador Falcón está jugando, a mi juicio, un juego paralelo al de la MUD y no sabemos exactamente hacia dónde va. En otros voceros más importantes, como María Corina (Machado), (Henrique) Capriles o Leopoldo (López), y el propio (Henry) Ramos Allup han sabido jugar poniendo cierta apuesta al diálogo, pero al mismo tiempo cuestionándolo. Han sabido distanciarse y pueden profundizar su distancia ante el fracaso y recuperar la confianza del electorado en ellos y en la votación por sus partidos. Pero eso no va a ser fácil.

María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela.

María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela.

-Dice que el Gobierno aparece consolidado y que ha mermado la presión internacional. ¿No le da crédito a la presión de El Vaticano?

-El papel de El Vaticano ha sido consecuencia de una propia decisión de la MUD y del Gobierno. El Vaticano nunca hubiese venido si sólo el Gobierno lo pide. Era un poco la necesidad que la Oposición tenía de salirse del callejón sin salida en el que se metió y del que no tenía cómo salir sin que le lavaran la cara. La Oposición había amenazado con manifestaciones, marchas, tomas, protestas, que no estaba en capacidad de llevar a cabo si fracasaba la iniciativa del RR. El Referendo fracasó y estaba ya a punto la Oposición de, o quedarse desnuda frente al público respecto de su incapacidad de acción reactiva a las acciones del Gobierno, o proceder de una manera que iba a ser siempre ineficiente, a cumplir sus amenazas de política de calle. El Vaticano viene, tal vez movido por un diagnóstico errado que tiene la Iglesia, de que en Venezuela va a haber un gran estallido social si no hay acuerdo entre las partes. Yo no veo la correspondencia entre una cosa y la otra. Que haya acuerdo entre los partidos políticos del Gobierno y de la Oposición no alivia la situación económica de la población, y los estallidos sociales no se producen porque los partidos los decreten, ni siquiera porque la situación económica sea inaguantable. El Vaticano vino y trató de hacer que las partes lleguen a un acuerdo. Pero eso no fue un éxito para la Oposición, todo lo contrario, le alivió la carga al Gobierno que aprovechó para hacer ver, como lo hace sistemáticamente, “qué democráticos somos, estamos con un sector que ha estado en rebeldía contra las instituciones”. La presión internacional de otras instituciones ha disminuido. En la OEA están como desconcertados. El Gobierno de Canadá, que fue muy activo en la OEA en la petición de presión contra el Gobierno de Venezuela, te puedo decir que está absolutamente desconcertado. El Gobierno de Canadá no entiende qué hizo la Oposición venezolana, está con la sensación de que lo dejaron colgado de la brocha. El Gobierno de Canadá actuó mucho por convencimiento y acción de activistas de Voluntad Popular que aquí en Canadá tienen una presencia muy fuerte y lograron convencer al Ministro de Relaciones Exteriores (Stephane Dion) de que la situación en Venezuela requería una actuación firme de Canadá, lo que no es común porque Canadá no se mete en problemas, pero se la jugó por Venezuela. En los EE.UU., donde he estado con frecuencia en reuniones este año, la sensación es exactamente la misma. Lo que le preguntan a uno, colegas, asesores, gente del Departamento de Estado, es ¿Qué les pasó? ¿Cómo han botado la oportunidad de esa manera? Ciertamente, si no hay una ganancia para el Gobierno porque no lavó completamente su cara, sí ha logrado una ganancia en términos de la disminución de la presión internacional.

-¿Puede retomarse la presión internacional?

-No creo que en Venezuela pueda haber ninguna transición política ni en el corto, mediano, ni largo plazo, si la Oposición no entiende que tiene que resolver, al menos, dos puntos clave: Qué hacer con esa coalición tan heterogénea. ¿Es absolutamente necesario que todo el mundo esté dentro de la misma organización? Yo creo que no. Es perfectamente posible, y ha ocurrido en otros procesos de transición, que haya un tipo de organización para un tipo de gente con una agenda y otro tipo de organización para otra gente con otra agenda. No es absolutamente necesario que todo el mundo esté metido en el mismo saco, porque lo que se producen son incoherencias. Es mejor que dos agrupaciones distintas tengan su propia estrategia y la implementen coherentemente. Lo primero que tiene que hacer la Oposición es deslindarse internamente. El segundo tema es aprender a caminar con dos piernas. En un régimen como este, que es electoral pero autoritario al mismo tiempo, se necesita que la Oposición tenga lo que llamamos en Ciencias Políticas: Estrategias Mixtas, que sepa cuándo tomar ventaja de los elementos democráticos o electorales del régimen, cómo aprovechar los espacios de diálogo eficientemente, cómo aprovechar los espacios de poder en gobernaciones, alcaldías, Asamblea Nacional, cómo participar en las elecciones y tener éxito, pero al mismo tiempo cómo mantener la presión de calle para acompañar a la gente en sus necesidades, que le dé a la sociedad capacidad de presión sobre el Gobierno para que acepte que es necesario democratizar. El Gobierno no va a aceptar democratizar porque se sienten cuatro voceros de la Oposición con cuatro voceros del Gobierno en una mesa, eso no ocurre en ninguna parte del mundo. Para que en una mesa se logren resultados, los gobiernos autoritarios tienen que entender que la alternativa a no aceptarlo que se está proponiendo en la mesa tiene costos para ellos. Mientras la Oposición no sea capaz de hacerle entender al Gobierno que no democratizar tiene costos para el Gobierno, en esa medida no habrá democratización. Habrá tregua, pero no democratización.