Aunque la dejen sin presupuesto, la AN no se arrodilla y seguirá funcionando en 2017

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El cerco político contra la Asamblea Nacional no se detiene. Si en el año 2016 la gestión de Henry Ramos Allup tuvo que hacer milagros para cancelar nóminas, lo que le espera a Julio Borges en 2017 es mucho peor. Y es que la Oficina Nacional de Presupuesto asignó recursos que cubren el 30% de las necesidades mínimas operativas del Parlamento. Los diputados suplentes padecen lo mismo que un trabajador legislativo. Cobran sueldo mínimo y con retraso. A veces incompleto. Si ya el régimen se atrevió con los niños de la guardería de la AN, es porque se atreven contra todo.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Cuando comenzó la legislatura que preside Henry Ramos Allup (AD), lo que se encontraron en tesorería de la gestión del diputado Diosdado Cabello (PSUV) fue un desastre. Informó por aquel entonces a KonZapata un empleado del edificio de Pajaritos, que los Planes Operativos Anuales (POA) estaban incompletos. Y que en consecuencia, no había manera de contrastar la ejecución presupuestaria contra lo planificado.

Julio Borges, diputado.

Julio Borges, diputado.

Más tarde comenzaron las fallas en la asignación de recursos para el pago de nómina y bonos de alimentación. Ya se sabía por dónde vendría la otra asfixia del régimen: A través del presupuesto. El “regalito” vino acompañado con frecuentes cortes de luz, que según señaló el diputado Ramos en una entrevista para el canal Capitolio TV, es justificada por parte de Corpoelec argumentando que existen facturas por pagar de hace seis o siete años; es decir, de las gestiones chavistas. En esa misma entrevista, Ramos Allup le deseó “buena suerte” al diputado Julio Borges (PJ), quien en teoría, asumirá la presidencia de la AN en 2017. Pero aclaró que será muy difícil que Borges pueda maniobrar con comodidad por el cerco del Gobierno.

De la furia del régimen contra la Asamblea Nacional no se han salvado ni los niños de la guardería. Sobre ese tema, Diana D’Agostino expresó a KonZapata las penurias que están viviendo los padres de los muchachitos porque no se les puede suministrar comida, y que muchos están colaborando “con 500 bolívares semanales” para el funcionamiento de la guardería.

Y en la sesión ordinaria de ayer hubo datos reveladores sobre el presupuesto de 2017 para la Asamblea Nacional. Si el Gobierno se atreve con los niños, que no tienen culpa de esta desgracia, se atreven con todo. ¿Qué dijo el diputado José Guerra, de Primero Justicia? Que el “presupuesto para 2017 es el mismo de 2016” a pesar de que la inflación ya alcanza los tres dígitos. ¿Alguien se imagina una institución pública operando bajo esas condiciones y con el panorama inflacionario que se avecina en 2017? ¿Con qué irán a cubrir los próximos incrementos salariales?

También ayer intervino el diputado Alfonso Marquina (PJ) y matizó:

-Dejamos constancia que la partida presupuestaria para los trabajadores aunque es existente, es deficitaria. La ONAPRE asignó un presupuesto 70% inferior a lo requerido para honrar compromisos salariales con los trabajadores.

Y cerró Henry Ramos Allup (AD):

-Con o sin presupuesto seguiremos funcionando.

La declaratoria de responsabilidad política a Nicolás Maduro agravará la situación. Ya se habla, incluso, de allanar la inmunidad parlamentaria a Ramos y a Freddy Guevara (VP), quien desde el inicio de la legislatura ha estado disparando artillería pesada contra los corruptos del régimen.

Lo que el régimen pretende no solamente seguirá golpeando a los diputados que viven de su salario y viajan desde el interior a la ciudad de Caracas para poder cumplir con sus funciones. Los diputados suplentes también sufren las penurias, tomando en cuenta que cobran lo mismo que un asistente legislativo (sueldo mínimo y bono de alimentación).

-¿Cuánto crees tú que gano yo? ¡Sueldo mínimo! El sueldo llega incompleto. Pagan con retraso.-, expresó un legislador suplente de Caracas, que al menos tiene la facilidad de residir en la capital.

De manera tal que la batalla a la que se enfrentaría Julio Borges en 2017, política y presupuestariamente, será igual o mucho peor a la que ha padecido Henry Ramos Allup.