Ayer Nicolás Maduro desmintió a VTV

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Mientras en el canal del Gobierno -VTV- mostraban el video de la entrada forzada de Delcy Rodríguez a la Cancillería argentina, donde se ve claramente que la funcionaria no sufrió agresión física alguna, el Presidente desde Cuba aseguraba minutos después que a la Canciller le habían fracturado la clavícula. Entonces la funcionaria no tuvo más remedio que ponerse un cabestrillo y convertir la mentira en verdad. Así son.


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Desde Cuba, adonde fue probablemente a escuchar más consejos de Raúl Castro sobre cómo destruir la economía con mayor velocidad, el presidente Nicolás Maduro aseguró ayer que a la canciller Delcy Rodríguez la habían agredido en Argentina para impedirle su entrada a la reunión de Mercosur al extremo de que “le habían fracturado la clavícula”.

Pero, horas antes, el canal del Gobierno –VTV-, había lanzado un video (aún se puede ver en su Twitter), que fue grabado por los acompañantes de la Canciller, donde se ve claramente que no hubo ninguna agresión física alguna contra Rodríguez, sino el intento de impedirle el paso de la manera más educada posible por parte de las autoridades argentinas, a quienes ellas llamó golpistas mientras intentaba traspasar la entrada.

De hecho, luego de irrumpir en la Cancillería argentina, Delcy Rodríguez apareció en su video caminando tranquilamente hacia el sitio de la reunión y de lo más sonriente, buscando una banderita de Venezuela para ponerla en la mesa. Incluso en su Twitter personal envió fotos donde se la veía sentada, de lo más cómoda, esperando a sus homólogos, con una sonrisa de triunfo, nada parecido al gesto de alguien a quien le hubiesen fracturado hueso alguno. A la salida, dio varias declaraciones a la prensa donde no mencionó en absoluto que había sido agredida físicamente, y no mostraba el menor gesto de dolor. Pero una vez que conoció el papel de mártir que le estaba endilgando Maduro desde Cuba y todos los voceros del Gobierno, a la Canciller no le quedó más remedio que convertir la mentira en verdad. Entonces,  para poder corroborar la versión del Presidente Maduro, la Canciller optó por ponerse un cabestrillo en el brazo derecho, asunto que fue motivo de burlas en la prensa argentina.

 Delcy Rodríguez, ministra de Relaciones Exteriores  de Venezuela.

Delcy Rodríguez, ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela.

Por si fuese poco, las declaraciones posteriores de la Canciller sobre lo ocurrido parecían plagiadas del discurso de cualquier opositor en Venezuela:

“Se ha roto el equilibrio y el respeto en las naciones suramericanas. Aquel que piensa distinto, aquel que actúa distinto… ya vemos lo que está pasando: Los golpes de Estado, las arremetidas y la intolerancia con la que se está viviendo el día de hoy… Mucho nos ha dolido todo lo que ha ocurrido en estos últimos seis meses cuando la intolerancia se ha impuesto frente a la diversidad política e ideológica, y ha llevado al Mercosur a un penoso espectáculo a nivel mundial…”, dijo antes de ponerse el cabestrillo negro que le combinaba a la perfección con el atuendo.

Pero el Gobierno, que tan mal anda en las encuestas y en la realidad, ya no tiene mucho tiempo para repetir mil veces una mentira para convertirla en verdad. Y así como hace algún tiempo quisieron hacernos creer que el mango que le lanzaron a la cabeza a Nicolás Maduro fue enviado por una admiradora que le solicitaba ayuda -al poco tiempo se coló otro video donde Maduro devolvía el mango original a la gente-, esta vez necesitan, y rápido, una víctima distinta a los millones de venezolanos que pasan hambre, que han adelgazado por no poder comer lo suficiente, que llevan días haciendo cola para cambiar billetes de cien y a quienes no se les ha respetado su derecho de haber elegido una nueva Asamblea Nacional porque, igual que Delcy Rodríguez, los magistrados del TSJ han violado a lo mero macho la Constitución para dibujar una realidad que se parezca a sus deseos.

delcy01Afortunadamente, los venezolanos han comenzado a perder el miedo no sólo al Gobierno y sus arbitrariedades, sino a los representantes del Gobierno y la fuerza pública. Y ayer, como Delcy Rodríguez, cientos de ciudadanos desarmados se enfrentaron en dos oportunidades -que se conozcan-, a varios funcionarios  la Guardia Nacional y agentes del CICPC, quienes pretendían entrar sin hacer cola en sendas sedes bancarias, para depositar cajas de lo que debían ser billetes de cien. A los gritos de “fuera, corruptos, vayan a combatir la delincuencia” y demás palabras impublicables, los funcionarios, armados hasta los dientes, se tuvieron que devolver con sus cajas llenas de billetes y el rabo entre las piernas.

Tal como se devolvió Delcy Rodríguez de la Cancillería argentina, por más que buscara disimularlo con su sonrisa de siempre y se encasquetara un cabestrillo para lucir como víctima sin recordar para nada a verdaderas víctimas, como las mujeres presas porque piensan distinto.