De esta manera Hugo Chávez y Nicolás Maduro destrozaron la economía venezolana

Por Orlando Zamora.- Gastaron. Despilfarraron. Cambiaron leyes. Concentraron poder. Culto a la personalidad. Destruyeron las instituciones. Trastocaron los sistemas productivos y de distribución. Aprobaron 750 leyes antimercado. Ahora el país sufre un escenario de hiperinflación. Y la crisis no se detiene.


Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

Por Orlando Zamora.- Tal vez un cuento de ficción, acompañado con este análisis, soportado con datos reales, nos ayuden a entender parte del origen del desastre económico de 47 experiencias socialistas fracasadas en el planeta Tierra, en especial la venezolana.

Se dice “que en la mañana de un día, en pleno 2016 (casi dos siglos después de su nacimiento en 1818) arriba a Maiquetía, procedente de Alemania, Carlos Marx, quien ampuloso, espera que una multitud lo reciba, pero un solo hombre lo aguardaba, lo introduce en un carro y le explica:

-Señor Marx, este vehículo lo hicieron en su país robots que generaron mucha plusvalía, pero nadie se quejó.

Marx con asombro observa que el carro avanza sin chofer y el anfitrión le grita que solo diciéndole la palabra hotel,  el vehículo dotado de 16 sensores en su techo, los conduce. El auto avanza raudo entre alocados motorizados. Marx presa del terror gritaba al hotel al hotel. De pronto el carro se detiene en el Hotel Tamanaco y una voz metálica dice señor Marx ha llegado a su hotel.

Moraleja Carlos Marx nunca soñó el futuro que realmente nos aguardaba, su visión simplista y atrasada jamás respetó ni valoró al mercado y su principal agente: el hombre. Ignoró a ambos.

Hugo Chávez, su admirador, con una muy limitada preparación, creyó más en el Estado, en las comunas, que en la racionalidad económica. Murió convencido de que podría lograr el sueño del socialismo con mucho petróleo (Gastó $1,005 billones), atesorar impuestos a granel (recaudó /Bs/igual a $ 0,908 billones) y emitiendo bonos, vendiendo oro, refinerías y tomando deudas. Junto a su hijo putativo por estas cuatro últimas vías desaparecieron otros $0,382 billones. Padre e hijo han gestionado hasta ahora en dólares y bolívares el equivalente a USD 2.295.986.000.000. Un Himalaya con pico Everest y todo, de billetes de cien dólares que unidos en una hilera irían sin exagerar y con pruebas a la mano, para quien lo dude, nueve veces a la Luna.

Veamos ahora lo que realmente logró. No hablaremos de colas, inflación, hambruna, malos servicios, marginalidad mayor, ni de la delincuencia encarcelada o no ya casi industrializada que dispone de medios de producción delincuenciales eficientemente organizados; dakazos, demagogias como construir 400.000 casas y decir que fueron 1.300.000, regalos en petróleo, plantas eléctricas, casas, donaciones por más de  100.000 millones de dólares. Miles de camionetas, buses chinos rojos etc.

Expliquemos entonces el fondo del asunto.

Primero destruyeron el cabal funcionamiento de las instituciones, las que al final propician mercados normales (PDVSA, BCV, planta industrial, propiedad, marco legal con 750 leyes anti mercado, FAN, TSJ) y para ello se valieron del fortalecimiento del  ya negativo presidencialismo existente. Nuevas leyes le otorgaron más poder a la figura de mando central. El culto a la personalidad ayudó muchísimo. La reinversión del proceso de descentralización del poder logró graves secuelas, que combinado con la eliminación de la división de poderes entrabó soluciones, se institucionalizó la mentira estadística con la ayuda del INE, BCV, AN anterior, mensajes presidenciales, propaganda de obra gubernamental de primer mundo, nueve emisoras de TV, cadenas perpetuas. Crearon la ficción de un socialismo nuevo, que instauró el robo, tanto tipo Robín Hood, auto contratos, etcétera.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Segundo, el despilfarro al impulsar miles de prometedoras empresas de carácter socialistas, costosísimas ellas, ilusas, improductivas, multiplicaron holdings diversos: alrededor de la propia PDVSA, CVG, Min Industria, Ejecutivo, empresas de alimentación, importadoras, bancos de cualquier tipo, cooperativas INCES, contratistas de PDVSA, industrias militares y más. Destruyó centenarios de formas de producción, mercados financieros, agroindustriales, de suministros técnicos, cordones industriales cercanos a grandes ciudades, la imposibilidad de competir y la escasez eliminó la sana competencia, políticas de ofertas y descuentos innovación de todo tipo.         

Concretemos. Ahora que se trastocó o pulverizó el quehacer económico, indiquemos las acciones que nos condujeron al escenario pre híper inflacionario que vivimos, cuáles mecanismos de la normalidad económica fueron dinamitados por la locura centralista, personalista, destructora de las iniciativas particulares, de las innovaciones propuestas por agentes creadores de riqueza.

Se impidió la normal tenencia de dólares por parte de empresas, bancos, personas naturales. Se le satanizó como un delito casi religioso.

El ciudadano que observa colas por alimentos importados, pan, retiro en cajeros automáticos, baterías y muchas cosas más, poco asocia tales males a las erradas decisiones en materia cambiaria que cambiaron totalmente las reglas de juego tales como que PDVSA maneja más divisas que el BCV. La primera las despilfarra y esto hace que el BCV pierda sus reservas.

Se prohíbe acumular dólares, por lo tanto no hay ahorro en esa moneda, las importadoras de trigo no manejan con libertad posiciones propias debiendo esperar por Cencoex.

Los bancos se descapitalizan en divisas, un equipo de cajero electrónico cuesta 25.000 dólares y su mantenimiento mensual 1.000.

Uso excesivo de controles, injerencia del Gobierno, empleo policial de entes como el Sunddee, que fija precios máximos, ordena ofertas, merma toda posible competencia.

Los mecanismos y condiciones de distribución de los bienes son pautados por el Estado al margen de criterios de demanda, rentabilidad, costos espaciales. Hasta se incorpora a la fuerza militar como auspiciador y generador de soluciones en esta materia. Con ese fin se crea una red estatal de distribución nacional (cubre en un momento el 33%) abastecida por importaciones que luego desaparecen, al no producir nada a nivel público, la desmantelan con la excusa de su reestructuración.

El Estado se apropia de casi todos los silos de productos del campo, monopoliza las licencias de importación. Fracasan CVAL, Casa, Agropatria, Agroflora, Abastos Bicentenarios.