Destruyen billetes de Bs.100 para contener consumo popular y retroceder divisa paralela

Por Orlando Zamora @Cefinas47.- La divisa de frontera ha retrocedido un tercio de su valor gracias a la inmovilidad fronteriza con Colombia y también los consumos de sectores que transan en billetes.


Por Orlando Zamora @Cefinas47.- El objetivo perseguido por el Estado al desaparecer más de un tercio de los billetes circulantes (Bs.200.000 millones aproximadamente), por sugerencia de su dirección económica, con una tardía participación del Banco Central de Venezuela (BCV), que no se preparó para tal circunstancia, imprimiendo a tiempo dinero físico y publicitando campañas de información y retiros programados sin perturbar la actividad económica, no fue otro que contener la demanda de bienes urgentes por parte de los sectores desbancarizados (nueve millones de personas) y contraer el alza excesiva del dólar de frontera, ante una caída de la oferta oficial de la divisa estadounidense.

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Hubo conciencia plena de la imposibilidad de retirar más de seis mil millones de 100 bolívares, el 77% del valor total de la masa de dinero efectivo circulante, a través del personal habitual de cajeros, unos 13.000 funcionarios bancarios, más otros 2.500 dispensadores automáticos, los cuales deben absorber unos 45 millones cada uno. Esto no ocurrió, en las 72 horas previstas en el decreto oficial, ni menos lo podrán cumplir las dos sedes del BCV en cinco días.

La divisa de frontera ha retrocedido un tercio de su valor gracias a la inmovilidad fronteriza con Colombia, y también los consumos de sectores que transan en billetes. Pero lo grave es que el Gobierno, además de no reemplazar de inmediato los billetes retirados, da largas al suministro pleno del nuevo cono monetario, y estimula el uso de los medios de pago electrónico reduciendo en un 2% el IVA causado por consumos electrónicos y ofrece otros atractivos adicionales.

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Queda plenamente claro que al reducir el lapso de retiro de los billetes desmonetizados y cerrar de nuevo la frontera, se busca reducir el componente billete de un 9% de la liquidez monetaria hasta un 5% o 4%. Una medida extrema que afectará grandemente a la población venezolana. Es la forma de enfrentar una probable inflación entre un 1.200% o la vaticinada por el FMI de 2.200% y retroceder desde ya al paralelo visto la reducción próxima de unos 100.000 B/D de petróleo. El Gobierno logra implantar tan delicada medida con el pretexto de contrarrestar la guerra de factores externos.

Tampoco los medios de pago electrónicos se verán agilizados en los próximos meses al no superar las fallas del 2 de diciembre pasado, cuando ese día se produjeron unos 10 millones de transacciones. Ahora tendrán más presión operativa por las razones dadas.