El discurso para justificar el billetazo le  salió al revés a Nicolás Maduro

Por José Manuel Rotondaro.- Maduro denunció que la mitad de los billetes de 100 bolívares estaba fuera de Venezuela en manos de “mafias”. Pero el 17 de diciembre anunciaba que dos tercios de esos billetes ya habían sido canjeados. Es decir, o no estaban afuera o la medida no impidió que se colaran por la frontera y entrasen al sistema bancario. En cualquier caso, es dudoso que tales supuestos “acaparadores” de billetes sufran pérdidas.


Por José Manuel Rotondaro.-Ya hemos señalado la inspiración que Maduro ha recibido de India. Y también que al retirar el billete de 100 bolívares no analizó las consecuencias que causó una medida similar el mes pasado en aquel país.

cajeros

Hoy 30 finaliza el lapso para que los tenedores de billetes de 500 y 1000 rupias las depositen o canjeen por nuevos billetes, pero la súbita decisión del 8 de noviembre continúa generando problemas o  contradiciendo los argumentos inicialmente esgrimidos, y que son relevantes para el caso venezolano.

Aún no hay billetes suficientes: A pesar  de que el Banco Central de la India tenía impresos billetes de reemplazo, previstos como parte de una renovación de los diseños, la cantidad que ha suministrado a los bancos para sustituir los que han sido desmonetizados ha sido insuficiente. Conjuntamente con la desmonetización, el Banco Central allá estableció un límite máximo temporal de retiro de los nuevos billetes, por taquilla (24 mil rupias) o por cajeros automáticos (2500 rupias). El Banco Central de India no fue claro en cuanto a la cantidad de nuevos billetes que tenía disponible, pero a escasas horas de que cesen los límites, la banca advierte que no cuenta con suficiente inventario para lo que se cree será una avalancha de demanda de billetes. La razón parece estar ligada a lo siguiente.

El canje no dejó por fuera el supuesto inventario de billetes mal habidos: La justificación del gobierno para desmonetizar los billetes fue que una gran proporción de ese circulante eran recursos obtenidos ilegalmente, por corrupción, evasión de impuestos o actividades criminales. Al dejar sin valor transaccional esos billetes, el gobierno esperaba que los poseedores de esos fondos negros no pudieran canjearlos o depositarlos, al establecer en ambos casos controles para montos superiores al equivalente a 5 mil dólares. Su estimación es que un tercio de los billetes en circulación quedarían anulados. Pero hasta el 28-12, casi el 95% de los billetes desmonetizados ha sido entregado. La diferencia incluso puede incluir billetes destruidos en el pasado, olvidados o incluso almacenados como recuerdo. En otras palabras, si el gobierno quería causar un perjuicio patrimonial a corruptos, evasores o criminales, no lo logró, bien porque nunca tuvieron billetes en la proporción que creía, o bien porque lograron eficientemente blanquear los fondos.

La analogía con Venezuela es clara. Maduro denunció que la mitad de los billetes de 100 bolívares estaban fuera de Venezuela en manos de “mafias”. Pero el 17 de diciembre anunciaba que dos tercios de esos billetes ya habían sido canjeados. Es decir, o no estaban afuera o la medida no impidió que se colaran por la frontera y entrasen al sistema bancario. En cualquier caso, es dudoso que tales supuestos “acaparadores” de billetes sufran pérdidas.

La bancarización no es cuestión de semanas: El tema de la inclusión financiera, que incluye facilitar la apertura de cuentas de depósitos bancarias a los que carecen de éstas, ha estado en la agenda del desarrollo económico y la reducción de la pobreza por gran parte de esta década. Muchos países cuentan con estrategias nacionales para fomentar tal inclusión y han adoptado medidas acordes. El Banco Mundial, que coordina y mide los avances en la materia, estimó una reducción de la población excluida de casi 25% entre 2011 y 2014. Gran cantidad de análisis y estudios se han enfocado a identificar cuáles son las barreras que enfrentan los excluidos, y casi todos coinciden en que hay múltiples factores en juego, tanto en la oferta de productos adecuados como en la demanda de los mismos, sin que haya una medida mágica. La India cuenta con una política de inclusión financiera desde hace casi una década y los avances, si bien perceptibles, han sido lentos. Allá también el gobierno presentó la desmonetización de los billetes como una forma de acelerar la inclusión financiera, pero contaba con varias piezas disponibles que no existen en Venezuela: un sistema de identificación nacional concebido con ese fin, cuentas de depósitos específicamente diseñadas para personas excluidas de bajos recursos, incentivos en la distribución de subsidios, personal preparado en las instituciones financieras para atender a los excluidos y campañas de promoción en marcha desde hace un par de años. Y a pesar de ello, no se aprecia una aceleración en el ritmo de inclusión financiera.

billetes

En contraste, al venezolano que no tiene cuenta bancaria y acudió al BCV a canjear sus billetes de 100, lo que le han dado son papeles impresos sin la menor medida de seguridad. No hay que sorprenderse que estas personas encuentren problemas a la hora de tratar de convertir esos papeles en depósitos o incluso en billetes nuevos, lo cual reforzará su aversión al sistema financiero formal, lo contrario de una política sensata de inclusión financiera.

Los efectos micro y macroeconómicos de la desmonetización dependerán de la velocidad y grado de conversión: Cuando el gobierno de la India anunció la desmonetización, la mayoría de los analistas estimó que sus efectos en la economía serían negativos en el corto plazo, con reducciones de hasta dos puntos porcentuales en la tasa de crecimiento, pero favorables en el mediano y largo plazo si una proporción significativa de los billetes eliminados quedan como depósitos bancarios. Los análisis ahora son más pesimistas. Por una parte la reducción en el circulante ha sido mucho más drástica de lo estimado, tanto por el mayor volumen de billetes presentados ya comentado, y por una tasa de conversión en nuevos billetes muy por debajo de lo esperado: a la fecha sólo 38% del valor de billetes presentados ha sido canjeado por billetes nuevos. Eso se traduce en que la economía está funcionando con algo más de la mitad de los billetes (por valor) que usaba hace apenas dos meses. En un país donde el uso del efectivo es importante, hay variada evidencia anecdótica de productores rurales que no han podido comprar insumos, padres que no han podido pagar la mensualidad de las escuelas de sus hijos, entre otros. La reducción de la tasa de crecimiento económico se espera que sea mayor a lo estimado inicialmente, y el aumento en los depósitos bancarios no se traducirá, al menos por un par de años, en nuevos créditos pues el banco central impuso un encaje especial a la banca. Eso elimina, al menos por ese plazo, el motor de un mayor crecimiento en el mediano plazo.

Venezuela, por supuesto, es un caso diferente, y el billetazo será un factor adicional en la esperada caída de la actividad económica este y el próximo año. A nivel individual, habrá negocios y personas severamente afectados por la improvisación e incapacidad que han mostrado el Ejecutivo y el Banco Central con la medida.

Dado las cantidades ínfimas de nuevos billetes que han llegado, la tasa de conversión será mucho menor a la de India. Por eso Maduro extendió la fecha de canje del 2 al 20 de enero. El diputado y ex funcionario del BCV, José Guerra, ha calificado la medida de “pirata”.