El único gobierno que ha sobrevivido a una crisis como la venezolana ha sido el de Robert Mugabe en Zimbabwe

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- ¿Se puede comparar a Venezuela con Zimbabwe? The Economist ha encontrado similitudes en cuanto a la catástrofe económica. Pero hay más. Nicolás Maduro y Robert Mugabe se pueden parecer en una cosa: Contarse entre los más nefastos gobernantes de los últimos 50 años en el mundo que consiguen sobrevivir en el poder.


Pedro Benítez.

Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- La Venezuela hoy se parece a Zimbabwe de hace 15 años es, el subtítulo de un trabajo que en abril de este año publicara la revista The Economist  y que KonZapata reseñó en su momento.

Por entonces parecía otra exageración de una publicación extranjera, después de todo nunca un gran exportador de petróleo ha caído en hiperinflación. Pero el (des) gobierno de Nicolás Maduro ha hecho el milagro al revés. El creciente caos económico y social venezolano hace que la comparación no luzca tan descabellada.

Pero hay otro aspecto de la analogía que para los venezolanos puede resultar aún más preocupante. En el pasado reciente de América Latina por mucho menos que lo que acontece hoy en Venezuela gobiernos han salido del poder una y otra vez (Carlos Andrés Pérez fue un caso); bien sea por perder elecciones, por golpes de Estado, destituciones por parte del Congreso o del Poder Judicial, o de una marcha al palacio de presidencial como ocurrió varias veces en Ecuador o Argentina.

No importa si el inicio de la crisis de gobernabilidad fue un pequeño o un gran escáldalo de corrupción, una crisis económica, o por sospecha de fraude electoral, en nuestra región sólo uno de esos motivos han sido más que suficiente para desencadenar procesos que han culminado con cambios en el manejo del poder político. No ha sido así en el caso de la Venezuela de los últimos años, donde todos esos factores se han combinado y sin embargo… Nicolás Maduro sigue en la Presidencia.

Robert Mugabe,  presidente de Zimbabue.

Robert Mugabe, presidente de Zimbabue.

Como este es un aspecto también que llama la atención de la debacle venezolana, analistas internacionales se han puesto a buscar ejemplos allende nuestro Continente que emulen nuestro mal ejemplo. Parece que no son muchos puesto que han terminado mirando a la ex colonia británica de Zimbabwe sobre la que Robert Mugabe domina desde hace más de treinta años.

Entre los dos países hay diferencia como lo ancho del océano que separa a América del Sur de África. Con 180 años como república independiente, Venezuela fue por más de dos décadas el país con la tercera renta per cápita más alta del Continente luego de Estados Unidos y Canadá (se dice rápido), con una democracia que su momento se consideró modelo, con amplias costas que le han permitido ser una sociedad muy abierta a las influencias de resto del mundo y a la inmigración. Zimbabwe en cambio es un país sin costas, fue una de las colonias más pobres del imperio británico que apenas alcanzó su independencia en 1965 y hasta 1980 fue gobernado por una minoría blanca que privó a la mayoría negra de sus derechos políticos.

Además, Mugabe fue para Zimbabwe (no sé si lo sigue siendo) lo que Simón Bolívar es para nosotros (sí, es terrible). En ese aspecto la masiva propaganda oficialista no ha conseguido que el 80% se crea el cuento de que Maduro es el hijo o el nieto del Libertador. Lo máximo ha sido sembrarnos dudas razonables sobre el lugar de su nacimiento.

Bastantes diferencias.

Sin embargo Nicolás Maduro y Robert Mugabe se pueden parecer en una cosa: Contarse entre los más nefastos gobernantes de los últimos 50 años en el mundo que consiguen sobrevivir en el poder.

Mugabe gobierna su país desde 1980 y pese a que lo ha sumido en una crisis social, económica y sanitaria sin precedentes sigue en el poder sin que nadie lo pueda sacar. La Oposición se ha resignado a que con sus 92 años la biología se lo lleve.gente

En sentido Maduro va bien. Todo indica que va a terminar el cuarto año de su mandato mirando el cronometro, pero eso hoy es más probable que al inicio de este 2016 cuando parecía tenerlo todo en contra. En realidad se veía poco probable que terminara el 2013 y allí lo tenemos. Cada año que pasa (2013, 2014, 2015) es peor para el país desde cualquier punto vista que el anterior; hay un acuerdo casi unánime en el exterior de que el suyo ha sido un gobierno catastrófico para Venezuela. Y no obstante, sigue inmovible en el despacho presidencial.

¿Cómo hacen? Los venezolanos hemos descubierto que el empobrecimiento masivo de una sociedad no es garantía de que la gente un día se obstine y saque a patadas al gobierno responsable de su situación, sino que por el contrario esa depauperación facilita el despotismo político.

trasportePero asimismo, puede haber un paralelismo muy concreto entre Venezuela y Zimbabwe que nos sirve de advertencia aquí: El papel de las respectivas oposiciones y de la comunidad internacional.

Resulta ser que uno de los más importantes líderes de la Oposición en el país africano es el señor Morgan Tsvangirai, candidato presidencial contra Mugabe en dos ocasiones, en 2002 y 2008. En esta última Tsvangirai impugnó el proceso alegando fraude. Luego, en medio de una tremenda crisis política y económica (en 2008 se estimaba que los precios se duplicaban cada 24 horas) y tras intensas negociaciones que incluyeron presiones internacionales, se acordó que la Oposición entraría en un gobierno de coalición presidido por Mugabe, del cual Tsvangirai fue primer ministro.

Adivinen que ha ocurrido. Sí, Morgan Tsvangirai regreso a la Oposición y Mugabe sigue siendo presidente luego de conseguir que sus opositores se corresponsabilizaran de la crisis que él había creado.

clap¿Difícil que esa historia se repita aquí? Lo que acaba de ocurrir con el diálogo es revelador de lo útil que puede ser la oposición (cualquier oposición en cualquier parte del mundo) para darle estabilidad a un régimen político. Recordemos que la Mesa Diálogo instalada el pasado octubre cuenta con cuatros comisiones de trabajo, una de la cuales se concibió para que Gobierno y Oposición trabajarán en propuestas para superar la situación económica. De allí a la corresponsabilidad donde se “depongan posiciones en aras de los intereses supremos del país” hay un pasito. La política la patentó el diablo.

No hay que tener demasiada imaginación para elucubrar que el año que viene ese pueda ser el regalo de Reyes envenenado que se le presente a la Oposición venezolana. Después de todo el chavismo nos ha demostrado una infinita capacidad para enredar a sus adversarios.