La trampa del diálogo se vuelve contra el gobierno de Maduro

Pedro Pablo Peñaloza (@pppenaloza).- El Gobierno pretende que el proceso de negociación sea un chiste, pero a veces le pierde la gracia. El Vaticano envió su carta en un sobre bomba y ahora el Presidente debe aclarar si la cosa puede ser seria o si se trata de una burla eterna.


Pedro Pablo Peñaloza.

Pedro Pablo Peñaloza.

Pedro Pablo Peñaloza (@pppenaloza).- Antes que una artimaña del Gobierno o una “oportunidad” para la Oposición, el proceso de diálogo es la prueba irrefutable de un fracaso. La clara demostración del hundimiento de la democracia venezolana. La “mesa de diálogo” se instala porque en este país la Constitución ha sido derogada y las instituciones están secuestradas por una cúpula militar-cívica. El espacio natural para la negociación es la Asamblea Nacional, pero el chavismo decidió violentarlo, desconociendo así la voluntad popular que se expresó a favor del cambio ya hace un año. En su lugar, los defensores de la “patria” y la soberanía bolivariana prefirieron montar un tinglado con un organismo regional cuestionado, tres ex presidentes extranjeros y el Estado vaticano para que se involucren en el conflicto interno. Experto en celebrar descalabros, el presidente Nicolás Maduro se atribuye el diálogo como un triunfo personal. Seguramente lo colocará en su repisa, junto al trofeo por la victoria sobre la “guerra económica” y la cabeza de DolarToday.

El chavismo ha creado su “neolengua”, inventando expresiones que no significan absolutamente nada y vaciando de contenido la mitad del diccionario. En su discurso, la paz es hueca y el compromiso un agujero negro. Sin proponérselo, también ha convertido el adjetivo “eterno” en sinónimo de estafa. “En esa mesa de diálogo nos quedamos todo el año 2017, todo el año 2018 y debemos instalarla como una institución del país para procesar las diferencias en todas las coyunturas de nuestra patria”, señaló Maduro, quien a diario pone su mejor empeño para que la Oposición abandone el proceso. Es lo que propone el chavismo: Una negociación sin principios y sin fin. Institucionalizar la anomalía, cimentar la dictadura. El Ministerio del Poder Popular para la Cháchara (Minpopocha).

Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de El Vaticano.

Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de El Vaticano.

Maduro sigue cosechando éxitos. Luego de que la Oposición le acusara de suspender el diálogo por los “narcosobrinos”, tuvo que salir corriendo a reunirse con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero para ratificar su compromiso. Y ahora debe soportar que el Estado vaticano le lea la cartilla. El primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, insulta a la Santa Sede, pero eso es lo de menos. Lo destacable de la respuesta de Cabello es lo siguiente: “El Vaticano no es ningún intermediario, El Vaticano no es ningún mediador. Está ahí como invitado, un facilitador. No tiene ningún derecho a veto, ni a hacer propuestas”. Es decir, está para la foto. Un florero traído de Roma. El secretario de Estado de El Vaticano, Pietro Parolin, no se enteró de que lo habían invitado a una farsa, dejó en evidencia las trampas de Miraflores y lanzó la pelota a la cancha del Gobierno. A pesar de la Unidad, el Gobierno se enreda con el diálogo. Papa caliente.