Maduro delira en domingo

Por Oscar Medina @oscarmedina1.- Ciudad Bolívar arde en un frenesí caótico y vandálico. La crisis del circulante está lejos de amainarse y los venezolanos comprobamos la trágica magnitud de la mentira oficial. Los billetes de reemplazo apenas aterrizan en el país y el mandatario blande una vieja espada y se inventa otra variante de su cuento de siempre: el Gobierno es víctima de una conspiración internacional. Pero todavía le quedan ganas de echar un pie: Chino y Nacho ya cuentan con su perdón. Bailemos todos.


Por Oscar Medina @oscarmedina1.- El hombre tiene sus días. El de ayer fue un domingo de delirio. Ha creado un enorme desastre con la decisión sobre los billetes de 100 bolívares. El estado Bolívar es tierra arrasada primero por la rabia y rápidamente por el vandalismo. Todo está fuera de control. Y al hombre se le ocurre echar mano de los símbolos. Desprovisto de toda prestancia, con la postura física de alguien que carga un gran peso sobre los hombros caídos, el reloj colgando, decidió manosear una espada del Libertador para explicar que su gobierno va “venciendo”.

Chino & Nacho es un dúo venezolano de música tropical, reggaeton y pop latino.

Chino & Nacho, dúo venezolano de música tropical, reggaeton y pop latino.

Pero en el otro Bolívar, el estado al sur del país, la victoria es la del caos, la de la anarquía, la de la delincuencia: la espada mágica no surte efecto. Tampoco le funciona en lo que respecta a los bolívares. Ha generado él mismo una debacle económica. Mejor dicho: una manifestación desbordada de la debacle en la que estamos ya desde hace tiempo. Y verlo levantar esa arma histórica nos conduce al recuerdo de Manuel Antonio Noriega blandiendo, retador, un machete en 1989. Y ya sabemos cómo terminó el panameño.

A el hombre, sin embargo, nadie le va a organizar una invasión. Esos tiempos quedaron atrás. Por suerte para todos. Pero él, al igual que su mentor, necesita la fantasía de una gesta heroica que le permita proyectar la imagen de lo que no es. De lo que no ha sido. Se inventa una guerra económica para justificar su fracaso y aferrarse a las riendas del caballo que no supo domar. La verdad es que no puede: corre el riesgo de caer de la bestia y herirse él mismo con el añoso metal.

Se metió por un camino espinoso, por una cuesta peligrosa. Le mintió a todos. Que el mundo estaba confabulado en su contra para crear una conmoción al extraer del sistema los billetes de 100. Eso dijo. Y fue él mismo el padre de la conmoción. Que se los llevan a Europa, que los usan para falsificar dólares, que son las mafias colombianas aliadas a la MUD, que es otro golpe del imperialismo. Todo eso dijeron. Y también que los billetes de reemplazo ya estaban listos para entrar al sistema. Mentiras.

La primera carga de nuevos billetes llegó apenas el domingo en un avión procedente de Estocolmo: 13,5 millones de piezas con valor facial de 500 bolívares, según la información oficial. La segunda remesa se anuncia para el martes 27 de diciembre. Es decir, el hombre creó una crisis de efectivo sin tener el material de reemplazo en el país. Y vuelve a mentir: que una conspiración internacional impidió que el papel moneda llegara a tiempo. ¿Acaso las fuerzas oscuras impedían el despegue de la aeronave allá en Suecia? “Derrotando el sabotaje”, titula una nota en la web de VTV. Otra vez la espada al aire. Había una conspiración de los paramilitares vecinos, la oposición y Estados Unidos: el día clave era el 16-D. Oliver Stone haría una gran película con esta ficción.

En su domingo, el hombre además quería seguir bailando. Es lo que hace: echar un pie. Tuvo tiempo para dedicarle unas palabras a un famoso dúo de música urbana: “Les mando un beso a Chino y Nacho, yo los quiero. Vuelvan a Venezuela, sean venezolanos”. Magnánimo, envainó la espada un momento: “Si tengo que perdonarlos de algo, los perdono, a la gente le gusta su música, canten su musiquita y hagan bailar a la gente”.

Sí, bailemos todos: Ciudad Bolívar es una fiesta.