Nicolás Maduro les desea un infeliz año inolvidable

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- En apenas dos  oraciones, una detrás de la otra, el Presidente se contradijo a sí mismo. Porque si las UBCH y los consejos comunales serán los encargados de la “inteligencia estratégica, inteligencia popular, inteligencia en el concepto de guerra”, ¿entonces para qué demonios va a dilapidar millones de dólares en China y Rusia comprando armas modernas, si “quien sabe de esto es el pueblo”?  


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Desde sus ¿cien, ciento cincuenta? kilos de peso, el torso enorme difícilmente disimulado debajo de una  ¿camisa, guayabera, bata guajira?, el presidente le anuncia a un país hambriento y sin dinero- porque los billetes nuevos siguen sin aparecer- ,  la noticia que seguramente todos esperábamos escuchar: habrá millones de dólares para  expandir las fuerzas especiales de la FANB, armas de lo más modernas que  serán adquiridas a sus amigos fabricantes en China y a Rusia.

Solo el año pasado,  el Gobierno gastó 162 millones de dólares en armas ( ¿16 millones de dólares por el  10% de comisión?), lo que permite  suponer que con este nuevo derroche,   más de un oficial  se estará frotando las manos de solo imaginar  las ricas  posibilidades de sus cuentas bancarias.

Como si se tratara de un antiguo dictador militar del siglo antepasado, el presidente también anunció que el 14 de enero será la primera jornada de ejercicios cívicos militares Zamora 2017,  y, para asustar  a los civiles, volvió a prometer que su gobierno contará con  un poderoso sistema de inteligencia estratégica, de inteligencia popular “para que más nunca vuelva a suceder lo que sucedió en La Fría, un ataque de grupos paramilitares, ni debe suceder lo que sucedió en Ciudad Bolívar, donde grupos, que pagan con drogas y oro, destruyeron no sé cuántos comercios, amedrentaron a la población con armas largas…Aquí quien sabe de esto es el pueblo; busquemos a las UBCh, consejos comunales, a los CLAP para que ustedes vean cómo articulamos inteligencia en el concepto de guerra”.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Lo que equivale a decir que en apenas dos  oraciones, una detrás de la otra, el Presidente se contradijo a sí mismo, otra de sus especialidades. Porque si las UBCH, los CLAP y los consejos comunales serán los encargados de la “inteligencia estratégica, inteligencia popular, inteligencia en el concepto de guerra”, ¿entonces para qué demonios va a dilapidar millones de dólares en China y Rusia comprando armas modernas, si “quien sabe de esto es el pueblo”?

La respuesta parece obvia: la compra de armas será para calmar militares y la “inteligencia popular”, para calmar  civiles, lo que indica- al menos por ahora-, que el Presidente no solo se auto contradice sino que debe estar muy asustado y busca enfrentar  a civiles y militares  a través de sus propios miedos.  Y tiene miedo porque  la calificación de pésimo a su gobierno ya alcanzó 90%, incluyendo a sectores del PSUV,  los números de PDVSA dependen de un milagro, Cuba cayó en recesión gracias a la política económica de Nelson Merentes y Eulogio del Pino, mientras sus amigas Dilma Rouseff – a quien le descubrieron que hasta el peluquero se lo pagaba Odebretch- y Cristina Kirchner – a quien le embargaron nada menos que 600 millones de dólares producto de la corrupción-, enfrentan un futuro tan negro   como el de Nicolás Maduro si éste dejara de consentir económicamente a algunos militares y ya no pudiese lanzarle bolsas de comida a su hambrienta base popular.

El problema es que los anuncios de Maduro – compras de armas, inteligencia popular-, suelen quedarse en eso, como la aparición del billete de 100 bolívaresque ya va por su tercera o cuarta prórroga. O las hallacas agrourbanas para 400 mil familias, que nadie  vio o el famoso  “Vamos torcerle el brazo a la guerra económica”,  que prometió en julio  cuando creó la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro para acabar con “la economía criminal” pero  llegó diciembre y, por lo visto, el único sitio donde se  comió bien fue en el Palacio de Miraflores.

Todo eso sin contar con que la Oposición, a pesar de todos sus desaciertos, sigue vivita y coleando en la cúspide del favoritismo electoral y, como sabemos, no hay nada más desleal y olvidadizo que las masas, que se enfurecen rapidito si la bolsa de comida no les llega a tiempo y cuando ven la más mínima oportunidad de vengarse, salen a hacer la cola de las elecciones para  votar contra el gobierno, llámese como se llame el partido  o el candidato opositor.

De allí que debe estar muy asustado el Presidente. Quizás por eso come tanto.