Si Nicolás Maduro se va a la guerrilla debe practicar primero

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Que no cuente con el auxilio colombiano si se quiere ir al monte, porque la más reciente encuesta de Gallup  señala que 94% de nuestros vecinos lo rechazan  y  91%  de los encuestados sostienen que no les simpatizan las FANB.


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Por más que busco en los archivos digitales de medios y portales políticos, no encuentro unas supuestas recientes declaraciones del presidente Nicolas Maduro, según las cuales -como aseguraban algunos en Twitter que lo escucharon-, el presidente Nicolás Maduro habría amenazado con irse a las guerrillas en caso de que perdiera las próximas elecciones o  perdiera  el poder, que para su caso es lo mismo.

Y hurgando y hurgando, lo único que he conseguido  es que en  la más reciente encuesta Gallup, diciembre 2016,  realizada para Colombia, resulta que  87% de sus ciudadanos dicen admirar a Barack Obama, mientras que Nicolás Maduro aparece como el más odiado por el país vecino, con un 94% de rechazo.  Animadversión que ha salpicado incluso a la Fuerza Armada Nacional  Bolivariana, la cual ha sustituido a las FARC en el desagrado nacional colombiano:

“Las Fuerzas Militares siguen siendo la institución más querida  de Colombia, con un 73% de favorabilidad. Pero el cambio este año está en  que la menos querida  ahora es   la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, con 91% de desfavorabilidad seguida  por el Eln con el 88%…”, dice el informe.

De manera tal que si el presidente Maduro en realidad pensara irse pa´l monte para tratar de  conseguir mediante  las armas lo que no logró hacer mientras ocupaba el Palacio de Miraflores y contaba con el apoyo de todo un ejército, más el PSUV, más la asesoría de los Castro y la chequera de los bienes del Estado, pues su sueño épico amenaza con  desvanecerse porque a la hora de cualquier eventualidad, no podría refugiarse en Colombia con ese  94% de rechazo que inspira en todas las capas sociales.

Selva amazónica.

Selva amazónica.

De allí que  si se quiere ir a la guerrilla, Maduro tendría que  armar su tringlado por los lados de la frontera con Brasil, asunto que tiene la ventaja de que los brasileños no le entenderán nada de lo que dice (bueno, los venezolanos tampoco le entendemos mucho), y, por lo mismo, su presencia allá no significaría mayores riesgos a lo interno, en el sentido de que cuando quiera reproducir aquello de  “Un Vietnam, dos Vietnam, Tres Vietnam…”, probablemente se percate de que  sus amigos del gobierno chino  se podrían molestar y entonces tomarían  partido por los nuevos gobernantes de Venezuela, entre otras razones porque el país, gracias a Maduro, mantiene una deuda descomunal con ellos y, a la hora de cobrarle  al gobierno que sea, los comunistas son salvajemente capitalistas, como toda la gente.

Después tendría el percance de la imagen. Como sabemos, al Che Guevara antes de partir a Bolivia para inaugurar un foco guerrillero allá, le raparon buena parte del cabello y el poquito que le dejaron, se lo decoloraron para que pareciera un señor mayor, tipo Jaime Lusinchi. Le pusieron luego un flux claro y le falsificaron un pasaporte. Y aunque eso de entregar pasaportes diplomáticos a cualquiera es una papaya en estos días, la pregunta dificil es ¿podría Nicolás Maduro simular que es él cuando entre a Brasil? ¿Se recortará el bigote, adelgazará algunos kilos, se rapará el cabello, esconderá su reloj ruso que da la hora lunar? ¿Y las chaquetas antibalas, que tan bien funcionan en el aire acondicionado de Miraflores, no se le convertirán en el monte en una especie de camisa de fuerza que lo paralizará de tanto calor? Porque  debajo de la chaqueta, el presidente siempre luce una franela – ¿también antibalas?-, y por encima de la chaqueta, debería cargar la mochila con la que siempre andan los guerrilleros, cargadas de armas y municiones y una pimpina de agua.

Y con aquel bojote encima, Maduro y sus seguidores deberían traspasar la frontera entre Brasil y Venezuela,  ubicar un puesto militar enemigo -donde estarían   soldados y oficiales venezolanos, por cierto, que para entonces serían enemigos-, y luego atacarlos por sorpresa, matarlos en el mejor de los casos, robarles las armas y y salir huyendo rapidísimo, con aquel bojote ahora más pesado  y rumbo a Brasil otra vez porque, como dijimos, en Colombia no lo quieren nada nadita.

Eso sí. También debe saber que nadie le llevará el sandwich a la boca, como en las reuniones ministeriales en Miraflores. Tampoco se podrá refrescar en los baños de los hoteles cinco estrellas en los que se ha alojado en sus viajes por medio mundo durante años. Adios a la colección de relojes de marca -el regalo de Putin era chimbo-, a los monólogos interminables de cada cadena, a los bailes en el estudio de radio de Miraflores convertido por la Oposición- que presuntamente gobernará mientras Maduro la golpea desde la guerrilla-,   en una emisora educativa dirigida a inculcar  a todos los venezolanos el valor del trabajo, la honestidad y el respeto al prójimo.

Aunque lo bueno de que Nicolas coja pa´l monte es que deberá  fajarse finalmente a leer de política y economía. Y como probablemente eso le aburra, pues también podría dedicarse  a aprender portugués en sus ratos libres que, como ahora, son muchos. Asi que si de Miraflores salió igualito a como entró, en esta nueva etapa de lucha de su vida, al menos habrá ganado hablar correctamente un idioma.