¿Abandonarán las empresas automotrices el mercado venezolano?

Por Roberto Deniz @robertodeniz.- Sin soluciones a la vista para la crisis económica, en algunos sectores la duda ya no es la magnitud del colapso, sino si las empresas sobrevivirán en el mercado venezolano.


autopista-francisco-fajardoPor Roberto Deniz @robertodeniz.- El año comienza sin soluciones a la vista para la crisis económica. En áreas como la industria automotriz la duda no es sobre la magnitud del colapso, sino si realmente las empresas resistirán o abandonarán definitivamente el mercado venezolano en el transcurso del año que recién comienza.

A falta de los datos de diciembre, los números revelan que 2016 fue el peor año en la historia de la industria automotriz desde su nacimiento hace casi 60 años. Entre enero y noviembre del año pasado las siete ensambladoras privadas apenas armaron 2.768 vehículos, según la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).

Esa cifra que se elevará a unas 3 mil unidades toda vez que se sume el rendimiento de diciembre. Aún así, se trata del peor resultado desde 1962, cuando se ensamblaron 10 mil carros y comenzó formalmente el desarrollo de la industria local.

Al detallar los reportes de Cavenez se aprecia que el año pasado ni FCA Venezuela –antigua Chrysler-, ni General Motors, ni MMC Automotriz, responsable del ensamblaje de Mitsubishi y Fuso -comprada a finales de 2015 por el grupo Yammine-, registraron producción.  Iveco armó 22 unidades pero desde mayo sus líneas de producción están paralizadas.

Mack, con una producción de apenas 93 vehículos, Toyota con un rendimiento de 400 carros armados a partir de agosto, cuando comenzó a comercializar su producción en dólares, y Ford Motor con un registro de 2.253 unidades completan el cuadro de la industria en 2016.

Las previsiones que ya tiene la industria indican que 2017 será aún peor que el año que acaba de terminar. Ford Motor, que fue la primera ensambladora autorizada por el Gobierno a vender sus carros en dólares como mecanismo de supervivencia para poder importar el material de ensamblaje, ha anunciado que la planta estará paralizada, al menos, hasta abril. “Es una medida para ajustar la producción a la demanda en el país”, declaró Lyle Watters, presidente de Ford para Suramérica, según reseñó Reuters a finales de diciembre.

Fuentes ligadas a la industria detallaron que la paralización obedece a que los concesionarios necesitan vender el inventario de vehículos que tienen para colocar nuevas órdenes a la planta, ya que el comportamiento de las ventas ha estado por debajo de las expectativas que tenían. “Los concesionarios tienen en la planta mucho inventario porque son carros que no han logrado vender, el reinicio dependerá de las órdenes de material de ensamblaje que realicen los concesionarios”, aseveró una de las fuentes. No descartó que la reanudación de las actividades de ensamblaje ocurra aún después de abril.

ensambladora

La única empresa que producirá desde comienzos de año sería Toyota, pero a un ritmo muy bajo de apenas 100 automóviles mensuales, si se toma en cuenta el promedio que la compañía tiene desde que inició la venta en dólares en agosto pasado. Para el resto de ensambladoras no hay un horizonte claro. Compañías como General Motors, hasta hace pocos años líder indiscutible del mercado en producción y ventas, o FCA Venezuela se enfrentan a un segundo año consecutivo sin producción.

En la industria reconocen que la “gran pregunta” es hasta cuándo aguantarán las empresas y aunque no descartan que algunas abandonen definitivamente el mercado, también señalan que la apuesta parece “aguantar” hasta que las circunstancias cambien. “A nivel mundial las marcas defienden sus porciones de mercado”, afirma un directivo.

La Cámara Venezolana de Fabricantes Venezolanos de Autopartes (Favenpa) ha alertado que el sector está al borde de un colapso definitivo. “Podemos estar frente a la desaparición de la industria automotriz”, dijo en noviembre José Luis Hernández, presidente de Favenpa. En diciembre aseguró que en 2017 apenas se ensamblarán en el país 2 mil vehículos, basado en el hecho de que ninguna ensambladora ha colocado órdenes de pedidos de repuestos para los próximos meses. “La industria está en una situación real de colapso y necesitamos medidas urgentes para salvarla”, expresó en esa oportunidad.

El Gobierno nacional no se ha pronunciado sobre la crisis del sector, ni ha planteado soluciones a las empresas. Aunque ocurra un repunte en los precios del petróleo, es poco probable que las autoridades destinen divisas para la industria automotriz para importar material de ensamblaje o para cancelar una deuda por importaciones no liquidadas que se corresponde a las operaciones de los años 2012, 2013 y 2014.