Al Gobierno se le cae todo

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Se derrumban los puentes, la Cumbre de la Celac, el salario de los venezolanos, los números en las encuestas. Difícilmente habrá un Viagra milagroso para tanta libido caída en las alturas del poder.


Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Tan diestro a la hora de hacer chistes malos de doble sentido, donde el aparato reproductor masculino es el centro de sus disparos -“la dieta Maduro te lo pone duro, la Oposición debería tomar Viagra para que algo se le pare”-, el presidente Nicolás Maduro pareciera andar sufriendo ahora de eso que su ex tutor espiritual, Sai Baba, llama Karma y que, reconozco mi ignorancia, resulta que no se trata de uno sino de tres. Y viéndolo bien, pareciera que Maduro está padeciendo de todos y cada uno y, para nuestra desgracia, en su mala conducta arrastra al país completo a pagar por un karma que no le pertenece. Como la deuda externa, por ejemplo.

Según Sai Baba existen: 1) El Karma Instantáneo, que trae resultados instantáneos. (Por ejemplo, cuando golpeas a alguien en la cara y te da una bofetada o llamas a unas elecciones y las pierdes); 2) El Karma de Masas (Calamidades naturales como un accidente de avión,  deslave de Vargas, caídas de puentes…); y 3) El Karma Retrasado, cuya consecuencia no es  inmediata sino que tarda mucho más en aparecer, quizás por ahí en 2018, por mencionar una fecha al azar.

“El hombre no puede ser liberado hasta que no haya resuelto y neutralizado todos los efectos del Karma pasado y presente, y lleve el saldo kármico a cero”, dice Sai Baba, como si estuviese adivinando como quedarían las reservas internacionales en caso de que Maduro continuase gobernando hasta el 2030, como aseguran sus cada vez menos leales seguidores.

Pero lo cierto es que sin ir muy lejos, y como demostración de que el asunto del Karma se devuelve a corto plazo en esta vida, valgan las fotos de la reciente Cumbre de la Celac -otro de los inventos de Hugo Chávez- que registraron el fracaso de uno de los encuentros favoritos del chavismo.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

De 33 presidentes sólo asistieron 11, la mayoría del “Grupo Tiramealgo”, como calificó Teodoro Petkoff al grupito de Evo, Ortega, Correa y Castro por la inescrupulosa ayuda económica con que los premió Chávez a cambio de votos en la OEA y oxígeno a su ego. El resto de los  presidentes invitados provenían de países e islas de escasa importancia geopolítica y todos, como atestiguó el corresponsal de EFE, “pronunciaron discursos manidos, largos y poco contundentes”.

Basta con ver la foto donde Cilia Flores mira a su esposo con cara de preocupación, mientras el ministro de Información, Ernesto Villegas, se dedica a revisar su iPhone mientras el presidente Maduro se larga con otro discurso igualito a todos los anteriores.

La Cumbre culminó con apoyo al diálogo en Venezuela y una tímida oposición a las medidas de Donald Trump, como si le temiesen realmente a las amenazas del burgués, millonario y ultraderechista presidente de Estados Unidos.

Aunque viéndolo bien, el triunfo de Trump debe pertenecer también al Karma Instantáneo porque en la Casa Blanca lo que habita hoy es un Hugo Chávez, rubio y rosado, pero idéntico en el estilacho dictatorial y el trato grosero con sus oponentes y la prensa, tremenda bofetada del imperio a ese  militante del PSUV que es el presidente Maduro. Tremendo rival que se perdió los insultos de Hugo Chávez, uno que debió pagar su Karma demasiado temprano en cuanto a sus aspiraciones de ser inmortal.

En fin, que si quedara alguna duda sobre las enseñanzas de Sai Baba en cuanto al Karma de Masas, redunda recordar las colas para alimentos y medicinas, la muchedumbre muriendo en los hospitales, los cadáveres apilados en la Morgue, las inundaciones cada vez que llueve, la escasez de luz y agua, como si desde diciembre de 1999 los venezolanos deberíamos vivir  pagando el Karma de haber elegido a semejante Presidente y de allí en adelante, todos sufrimos esta gran y aparatosa calamidad.

Quizás si comenzamos a mirar al país desde una perspectiva distinta a la realidad objetiva, al  menos consigamos algunas respuestas más interesantes que culpar de todo a la MUD.