Ayer la Asamblea Nacional le entregó al chavismo el arma con la que puede salir de Nicolás Maduro

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- Una decisión simbólica, pero potencialmente efectiva. Ayer la mayoría de la MUD en la Asamblea Nacional le entregó al chavismo el arma con la que puede salir de Nicolás Maduro. Si bien es una acción política que el Poder Legislativo no tiene como ejecutar, no por eso deja de ser un argumento potencialmente efectivo a la hora de justificar la salida de Maduro de la Presidencia. Y dentro del chavismo más de uno espera esa ocasión y necesita ese pretexto. 


Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- El 22 de agosto de 1973, la Cámara de Diputados del Congreso de Chile aprobó el Acuerdo sobre el grave quebrantamiento del orden institucional y legal de la República, en el que se acusaba al gobierno de Salvador Allende de diversas violaciones a las garantías constitucionales. Lo demás es historia conocida porque menos de un mes después las Fuerzas Armadas se le insubordinaron a Allende.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

No vamos a decir aquí que la historia se repetirá porque las circunstancias son muy distintas, pero hay una larga historia de parlamentos aparentemente impotentes que terminaron por cortarles la cabeza a reyes y destituyeron, o legitimaron la destitución, de presidentes. En América Latina hay varios ejemplos bien conocidos por los dirigentes chavistas.

¿La razón? Los parlamentos son la representación más incuestionablemente legítima de la soberanía nacional, que según la Constitución venezolana vigente se manifiesta a través del voto. ¿Cuántos venezolanos votaron para elegir a los magistrados del TSJ? Pero la mayoría recuerda cuando fue a votar por esta Asamblea.

En términos de comunicación política es una batalla perdida. Todavía más que la guerra económica porque no necesita explicación.

Que hoy Nicolás Maduro amaneció despachando en Miraflores y la Asamblea Nacional venezolana no tiene el poder material para desalojarlo del cargo. Es cierto; eso ayer lo dejó bastante claro el diputado Henry Ramos Allup. Pero si bien es una acción política simbólica, no por eso deja de ser un argumento potencialmente efectivo a la hora de justificar la salida de Maduro de la Presidencia.

¿Es esto posible? Sí. ¿Por qué? Porque en el bloque de poder de chavista ya empezó a correr el reloj para sacárselo de encima.  Ellos saben que con él de presidente-candidato (y Maduro se quiere reelegir) el PSUV y sus aliados no tienen la más remota posibilidad de volver a ganar una elección más nunca en la vida.

Y, si toman la opción de no contarse más nunca e irse por el camino de la dictadura abierta, corren el riesgo de dividirse, porque en el alto poder (civil y militar) no todos están de acuerdo con esa alternativa.

Ese es un problema que para ellos no tiene solución fácil, a menos que un tercero les facilite las cosas.

A los chavistas le quedan 24 escasos meses para resolver su dilema interno y puede que ayer la Oposición les haya entregado la daga que necesitan. Fríamente y sus estridencias.

Salvador Allende.

Salvador Allende.

Por otra parte, si bien es cierto que esta decisión del Poder Legislativo se ha tomado con la calle desmovilizada y sin mayores expectativas por parte de la población, eso puede cambiar muy rápidamente. Después de todo nada indica que el malestar social contra el régimen de Maduro disminuirá, por el contrario, ese es el combustible suficiente y necesario para protesta popular.

Por esas razones no descartemos que estemos ante un momento crítico de la vida nacional. Nunca en la historia republicana de Venezuela el Parlamento había desafiado al poder establecido… hasta hoy. Por algo será.